5.1. Concepto, funciones y origen del tejido conjuntivo
El tejido conjuntivo es el tejido más abundante del organismo y, a la vez, el más heterogéneo en cuanto a sus formas y funciones.
Bajo el término «tejido conjuntivo» se agrupan estructuras tan distintas como la dermis, el tendón, el cartílago, el hueso, la grasa y la sangre.
Todos ellos derivan del mesodermo embrionario a través del mesénquima, y todos están formadas por células inmersas en una matriz extracelular que ellas mismas producen.
Esta última característica es la que diferencia fundamentalmente al tejido conjuntivo del epitelial. En el epitelio las células se tocan directamente entre sí y la matriz es mínima; en el conjuntivo las células están separadas por una matriz extracelular abundante que puede llegar a ser el componente mayoritario del tejido (como en el hueso o el cartílago).
Tejido conjuntivo: tejido de origen mesodermal formado por células dispersas en una abundante matriz extracelular de composición variable. Es vascularizado, a diferencia del epitelial, y sus células no forman láminas continuas sino que se distribuyen de forma dispersa o irregular.
Las funciones del tejido conjuntivo son múltiples y varían según la variedad:
- Soporte estructural y mecánico: el tejido conjuntivo denso forma tendones, ligamentos y cápsulas; el cartílago y el hueso constituyen el esqueleto.
- Soporte metabólico: el tejido adiposo almacena energía; el tejido conjuntivo laxo facilita el intercambio de nutrientes y gases entre la sangre y los epitelios adyacentes por difusión a través de la matriz.
- Reparación tisular: ante una lesión, el tejido conjuntivo es el principal responsable de la cicatrización. Los fibroblastos proliferan, sintetizan nueva matriz y los miofibroblastos retraen los bordes de la herida.
- Defensa e inmunidad: el tejido conjuntivo alberga macrófagos, mastocitos y plasmocitos que constituyen la primera línea de defensa local frente a agentes externos.
- Interacción con el epitelio: el tejido conjuntivo subyacente determina la polaridad, la nutrición y las señales de diferenciación del epitelio que lo recubre. Esta interacción epitelio-mesénquima es esencial en el desarrollo embrionario y en la homeostasis del adulto.
La renovación fisiológica y la regeneración del epitelio tras lesión dependen de señales procedentes del tejido conjuntivo subyacente, especialmente del EGF y de los componentes de la membrana basal. Estos mecanismos se desarrollan en Tema 4 · Citología glandular y renovación epitelial.
5.2. Componentes del tejido conjuntivo
Todo tejido conjuntivo, independientemente de su variedad, está compuesto por dos elementos:
- Células: son la fracción viva del tejido. Su tipo, proporción y actividad determinan la función predominante de cada variedad conjuntiva. Se dividen en:
- Células fijas (residentes permanentes).
- Células móviles (transitorias, procedentes de la sangre).
- Matriz extracelular: es el conjunto de moléculas que las células secretan al espacio intercelular.
- Está formada por fibras (colágeno, elásticas, reticulares) y sustancia fundamental (proteoglicanos, glicoproteínas de adhesión y agua).
- La proporción entre fibras y sustancia fundamental varía enormemente según la variedad conjuntiva y determina sus propiedades mecánicas.
La descripción detallada de las fibras y la sustancia fundamental se desarrolla en el Tema 6 · Fibras y matriz extracelular. Este tema se centra en las células.
5.3. Células fijas del tejido conjuntivo
Las células fijas son residentes permanentes del tejido conjuntivo. No implica que sean inmóviles, sino que tienen su domicilio habitual en el tejido conjuntivo y no proceden del torrente circulatorio. Tienen ciclos vitales largos, de semanas a meses.
5.3.1. Fibroblasto y fibrocito
El fibroblasto es la célula propia del tejido conjuntivo por excelencia.
- Su función es sintetizar y liberar todos los componentes orgánicos de la matriz extracelular: colágeno, fibras elásticas, proteoglicanos y glicoproteínas de adhesión.
- Deriva de la célula mesenquimática indiferenciada y forma redes en el tejido, asociado a las fibras que él mismo produce.
La terminología fibroblasto/fibrocito es una excepción a la nomenclatura histológica habitual: en lugar de indicar célula indiferenciada («blasto») y célula madura («cito»), ambos términos designan la misma célula en dos estadios funcionales diferentes.
El fibroblasto es el estadio activo, en síntesis:
- Núcleo grande de cromatina laxa con nucléolo prominente.
- Citoplasma abundante con morfología fusiforme o estrellada.
- Al MO con HE el citoplasma es débilmente eosinófilo (el RER compensa la eosinofilia con su basofilia).
- Al ME: RER extenso en pilas paralelas, aparato de Golgi supranuclear prominente, mitocondrias abundantes.
- Morfología estrellada con prolongaciones que contactan con los fibroblastos vecinos.
El fibrocito es el estadio inactivo, en reposo:
- Célula más pequeña, más fusiforme.
- Núcleo más condensado y menor cantidad de orgánulos al ME.
- Puede reactivarse y volver al estadio de fibroblasto ante una lesión, estimulado por EGF y otros factores de crecimiento.
5.3.2. Célula mesenquimática indiferenciada y miofibroblasto
Célula mesenquimática indiferenciada
Es la célula madre del tejido conjuntivo adulto, remanente del mesénquima embrionario. Da origen al fibroblasto, al miofibroblasto y a otras células conjuntivas según las necesidades del tejido. Se distribuye por todo el tejido conjuntivo, frecuentemente en posición perivascular.
Al MO es más pequeña y menos alargada que el fibroblasto, con núcleo basófilo prominente.
Al ME presenta más ribosomas libres y orgánulos variados, con menos RER desarrollado que el fibroblasto activo.
Miofibroblasto
El miofibroblasto es una célula híbrida que combina la capacidad sintética del fibroblasto con la capacidad contráctil del músculo liso.
Deriva de la célula mesenquimática indiferenciada y aparece en gran número cuando se produce una lesión tisular:
- Responsable de la retracción de la herida.
- Acerca los bordes del defecto tisular.
- Reduce la superficie a cubrir.
Al MO es morfológicamente indistinguible del fibroblasto con HE. Su identificación requiere inmunofluorescencia frente a actina de músculo liso (α-SMA). Los miofibroblastos muestran un refuerzo de filamentos de actina y miosina por debajo de la membrana plasmática, positivo para α-SMA, que los fibroblastos no expresan.
Al ME se confirman los haces de filamentos contráctiles subplasmalémicos.
La activación persistente de los miofibroblastos más allá de la reparación normal es el mecanismo central de la fibrosis. La contracción y síntesis continua de colágeno genera cicatrices excesivas que alteran la arquitectura del tejido. Es el sustrato de la fibrosis pulmonar, hepática (cirrosis) y renal.
5.3.3. Célula reticular
La célula reticular es funcionalmente análoga al fibroblasto pero especializada en la producción de fibras reticulares (colágeno tipo III).
Forma junto con sus fibras una red tridimensional de sostén en órganos hematopoyéticos y linfoides (médula ósea, ganglios linfáticos, bazo).
Morfológicamente es alargada y fina, similar al fibroblasto, con prolongaciones que se interconectan formando la malla reticular.
5.3.4. Adipocito
El adipocito es la célula de almacenamiento de lípidos del tejido conjuntivo.
Deriva de la célula mesenquimática indiferenciada y aparece aislado o en pequeños grupos (3–4 células) dispersos en el tejido conjuntivo laxo. Cuando los adipocitos son mayoritarios constituyen tejido adiposo, estudiado como variedad conjuntiva en el Tema 8 · Tejido adiposo y sistema pigmentario melánico.
Al MO con HE:
- Célula grande (100–150 µm), redondeada o facetizada cuando está en grupo.
- El lípido se extrae durante el procesado histológico convencional y deja una vacuola central vacía y blanca.
- El núcleo es aplanado, con cromatina condensada, desplazado a un vértice por la vacuola lipídica.
- El citoplasma queda reducido a una delgada banda eosinófila periférica, lo que le da el aspecto de «anillo de sello».
Al ME: la vacuola lipídica ocupa casi todo el citoplasma y no está rodeada de membrana propia. Escasos orgánulos: mitocondrias filiformes y pequeño Golgi.
5.4. Células móviles del tejido conjuntivo
Las células móviles son transitorias. Proceden del torrente circulatorio, entran en el tejido conjuntivo según las necesidades del organismo y tienen ciclos vitales más cortos que las células fijas. Son las principales responsables de la defensa inmunitaria local.
5.4.1. Mastocito (célula cebada)
El mastocito es la célula de la inflamación local y de la hipersensibilidad inmediata. Su característica morfológica definitoria es la presencia de cientos de gránulos citoplasmáticos con propiedades tintoriales especiales.
- Origen: procede de la célula madre hematopoyética de la médula ósea. Una vez en el tejido conjuntivo puede proliferar localmente por mitosis. Existe debate sobre su relación con el basófilo circulante, con el que comparte receptores y contenido granular pero del que se distingue por localización y ciclo vital más largo (semanas a meses vs. días).
- Distribución: en el tejido conjuntivo del aparato digestivo y respiratorio, frecuentemente en posición perivascular. En individuos alérgicos su número aumenta notablemente en estas localizaciones.
Al MO:
- Célula con núcleo redondo frecuentemente oculto por la densa nube de gránulos basófilos que lo rodean.
- Los gránulos son PAS positivos y presentan metacromasia: al teñirlos con azul de toluidina, viran de azul a rojo-púrpura. Esta propiedad se debe a la heparina y a los proteoglicanos sulfatados que contienen.
Al ME:
- Núcleo único de cromatina laxa, ligeramente excéntrico.
- Los gránulos (0,3–1 µm) están rodeados de membrana y son heterogéneos en su ultraestructura interna: algunos muestran estructuras laminadas, otros cristalinas, otros concéntricas («en cebolla»). Contienen histamina, heparina, serotonina, factor quimiotáctico de eosinófilos y enzimas proteolíticas.
- La membrana del mastocito expresa receptores para IgE (FcεRI), para fracciones del complemento (C3, C5) y receptores β-adrenérgicos que inhiben la degranulación.
La degranulación masiva del mastocito mediada por IgE es el mecanismo de la anafilaxia. La histamina liberada produce vasodilatación y aumento de la permeabilidad vascular; los leucotrienos causan broncoespasmo. La adrenalina revierte la anafilaxia actuando precisamente sobre los receptores β-adrenérgicos del mastocito y de la musculatura lisa vascular.
5.4.2. Macrófago y célula presentadora de antígenos
El macrófago es el gran fagocito del tejido conjuntivo.
- Deriva de los monocitos circulantes, que a su vez proceden de la célula madre hematopoyética de la médula ósea. Una vez en el tejido conjuntivo, el monocito se diferencia en macrófago y puede permanecer como residente durante meses.
- Se distinguen dos poblaciones según su estado de activación:
- Los histiocitos son los macrófagos fijos residentes del tejido conjuntivo laxo. En reposo son células estrelladas con citoplasma eosinófilo, en íntima relación con las fibras de colágeno. Al ser activados por señales inflamatorias o quimiotácticas, se desplazan al foco de lesión y aumentan su capacidad fagocítica.
- Los macrófagos activados son más grandes, pleomórficos, con mayor número de lisosomas y mayor actividad metabólica. En respuesta a partículas grandes o microorganismos resistentes, varios macrófagos pueden fusionarse para formar células gigantes multinucleadas, capaces de fagocitar objetos que superan el tamaño de una sola célula.
Al MO:
- Se reconocen por su citoplasma abundante, frecuentemente con inclusiones visibles (cuerpos residuales de fagocitosis).
- En el tejido pulmonar es característica la presencia de cuerpos residuales llenos de carbono en macrófagos alveolares («células del polvo»).
Al ME:
- Lisosomas primarios, secundarios y cuerpos residuales muy abundantes.
- Pseudópodos en la membrana plasmática.
Las células presentadoras de antígenos (CPA) son una subpoblación con capacidad de procesar antígenos y presentarlos a los linfocitos T mediante el Complejo Mayor de Histocompatibilidad tipo II (CMH-II). Incluyen las células dendríticas del tejido conjuntivo y algunas células de Langerhans de la epidermis. Se identifican por inmunohistoquímica frente a CMH-II o CD11c.
En cada tejido u órgano el macrófago recibe un nombre específico según su localización: células de Kupffer (hígado), microglía (sistema nervioso central), osteoclastos (hueso), células de la microglia (SNC). Todos derivan del mismo precursor monocítico y comparten función fagocítica, pero han adquirido propiedades específicas de su nicho tisular.
5.4.3. Plasmocito
El plasmocito (o célula plasmática) es la célula efectora de la inmunidad humoral. Su única función es sintetizar y secretar inmunoglobulinas (anticuerpos).
Deriva de los linfocitos B activados tras el contacto con un antígeno. Se distribuye preferentemente en el tejido conjuntivo de epitelios en contacto con el exterior (lámina propia intestinal, mucosa respiratoria, glándulas salivales).
Al MO el plasmocito tiene una morfología muy característica y diagnóstica:
- Célula ovoide de 10–20 µm, con núcleo excéntrico cuya cromatina se dispone en bloques separados por zonas claras, lo que da el aspecto clásico de «rueda de carro» o «esfera de reloj».
- Junto al núcleo se aprecia una zona pálida yuxtanuclear, que corresponde al aparato de Golgi.
- El resto del citoplasma es intensamente basófilo por la enorme densidad de RER.
Al ME:
- El citoplasma está casi completamente ocupado por cisternas paralelas y apretadas de RER, el aparato de síntesis proteica más desarrollado del organismo.
- La zona pálida yuxtanuclear corresponde al Golgi, muy activo en el procesamiento y glicosilación de las inmunoglobulinas.
- Las inmunoglobulinas se secretan de forma constitutiva nada más sintetizarse, por lo que no contienen gránulos.
En algunas condiciones patológicas los plasmocitos acumulan inmunoglobulinas anómalas en el RER, formando inclusiones eosinófilas visibles al MO denominadas cuerpos de Russell. Son frecuentes en el mieloma múltiple y en infecciones crónicas.
5.4.4. Otras células transitorias
En condiciones normales el tejido conjuntivo contiene un número pequeño de linfocitos circulantes en tránsito. En situaciones inflamatorias o inmunitarias se incorporan también granulocitos (neutrófilos, eosinófilos, basófilos) y monocitos procedentes de la sangre. Su presencia en número elevado fuera de un contexto inflamatorio es un dato histopatológico relevante.
La descripción morfológica completa de cada uno de estos tipos se desarrolla en el bloque de Sangre: Tema 21 · Leucocitos: granulocitos y linfocitos y Tema 22 3 Sistema monocito-macrófago.