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TEMA 8

Tejido adiposo

Dificultad: Intermedia
Lectura: 15~17 min
Estudio: 1,2~1,5 horas
Autor y revisión médica: Dr. Vicente Molina

·

Actualizado: 9 de julio de 2026

Resumen

El tejido adiposo es una variedad de tejido conjuntivo especializado en el almacenamiento de lípidos, con funciones metabólicas, endocrinas y termoreguladoras.

Se distinguen dos tipos:

  1. La grasa unilocular o blanca, con una única vacuola que ocupa casi todo el citoplasma del adipocito.
  2. La grasa multilocular o parda, con múltiples vacuolas pequeñas y abundantes mitocondrias responsables de la termogénesis sin escalofríos.

La adipogénesis sigue dos vías diferenciadas que originan respectivamente la grasa parda y la blanca. El tejido adiposo no es un depósito pasivo: produce hormonas (leptina, adiponectina) que regulan el metabolismo energético y la inflamación sistémica.

Ideas clave

  1. El tejido adiposo no es un tejido pasivo de relleno: sintetiza y secreta adipocinas (leptina, adiponectina, resistina) que regulan el metabolismo energético, la sensibilidad a la insulina y la inflamación sistémica.
  2. En la grasa unilocular procesada en parafina el lípido desaparece, dejando una célula con aspecto de anillo de sello: vacuola central vacía y núcleo periférico aplastado. La imagen positiva requiere congelación y colorantes liposolubles (negro sudán, rojo congo).
  3. La vacuola lipídica de los adipocitos no tiene membrana propia: está delimitada por filamentos intermedios de vimentina dispuestos perpendicularmente a su superficie.
  4. La grasa parda debe su color a dos factores: la abundante vascularización (hemoglobina) y la alta densidad mitocondrial (citocromos). Ambos son independientes.
  5. La termogénesis de la grasa parda se basa en la proteína desacoplante UCP-1 (termogenina), que disipa el gradiente de protones como calor en lugar de sintetizar ATP.
  6. La adipogénesis primaria origina la grasa multilocular y ocurre durante la vida fetal; la adipogénesis secundaria origina la grasa unilocular y ocurre en los últimos días de gestación y el primer mes postnatal.
  7. En estados de caquexia la grasa unilocular de depósitos específicos (hilio renal, axilas, región interescapular) puede retransformarse morfológicamente en grasa multilocular.

Errores frecuentes

Error: interpretar la vacuola vacía del adipocito en HE como un artefacto. Corrección: es la imagen correcta de la grasa blanca en parafina: el lípido se disuelve durante el procesado. No es un error técnico.
Error: confundir grasa parda con grasa amarilla enferma. Corrección: son tipos celulares distintos con origen, morfología y función diferentes. El color pardo no indica patología.
Error: afirmar que la vacuola lipídica está rodeada de membrana. Corrección: no tiene membrana propia: la delimitan filamentos de vimentina.
Error: creer que la grasa parda desaparece completamente en el adulto. Corrección: persiste en localizaciones específicas y puede reactivarse en situaciones de demanda termogénica o caquexia.
Error: atribuir el color pardo solo a las mitocondrias. Corrección: el color tiene dos componentes independientes: mitocondrias (citocromos) y vascularización (hemoglobina). Ambos contribuyen.
Error: confundir adipogénesis primaria con secundaria. Corrección: la primaria origina grasa parda y es fetal; la secundaria origina grasa blanca y es perinatal. El orden y el producto son inversos a la intuición.

8.1. Concepto y funciones del tejido adiposo

El tejido adiposo es una variedad de tejido conjuntivo especializado en el almacenamiento de lípidos. Su célula característica es el adipocito, derivado de la célula mesenquimática indiferenciada. Representa entre el 15 y el 20% del peso corporal en un adulto sano, con variaciones importantes según sexo, edad y estado nutricional.

Durante décadas se consideró un tejido de relleno metabólicamente pasivo. Esta visión es incorrecta. El tejido adiposo es un órgano endocrino activo con funciones múltiples:

  1. Reserva energética. Los triglicéridos almacenados en los adipocitos constituyen la mayor reserva energética del organismo, con una densidad calórica muy superior a la del glucógeno.
  2. Homeotermia. El tejido adiposo participa activamente en el intercambio energético y en el mantenimiento de la temperatura corporal, especialmente la grasa parda mediante termogénesis.
  3. Protección mecánica. La grasa periorbitaria, palmar, plantar y periarticular actúa como amortiguador mecánico en zonas de presión o fricción.
  4. Función endocrina. Los adipocitos sintetizan y secretan adipocinas: leptina (señal de saciedad y reguladora del balance energético), adiponectina (sensibilizadora a la insulina y antiinflamatoria), resistina y otras. La disfunción de esta secreción es central en la fisiopatología de la obesidad y el síndrome metabólico.
  5. Respuesta a señales neuroendocrinas. El tejido adiposo expresa receptores para ACTH, insulina, adrenalina y noradrenalina, que regulan la lipólisis y la lipogénesis.
Relación con otro tema

La regulación hormonal del metabolismo lipídico, incluyendo el mecanismo de acción de la leptina y la adiponectina sobre el hipotálamo y el músculo, se desarrolla en Fisiología General y en Bioquímica.

Se distinguen dos tipos de tejido adiposo con morfología, distribución y función claramente diferenciadas.

8.2. Grasa unilocular (blanca o amarilla)

La grasa unilocular es el tipo predominante en el adulto. Debe su nombre a que cada adipocito contiene una única vacuola lipídica que ocupa casi todo el volumen celular. También se denomina grasa blanca o amarilla, por su color macroscópico en fresco, que varía de blanco a amarillento según el contenido de carotenoides de la dieta.

8.2.1. Organización macroscópica

En fresco, el tejido adiposo unilocular presenta una organización lóbulo-lobulillar: una red de fibras de reticulina (colágeno III) forma tabiques que dividen el tejido en lóbulos y lobulillos. Esta estructura alberga los abundantes vasos sanguíneos y fibras nerviosas que necesita el tejido para sus funciones metabólicas.

8.2.2. Morfología al microscopio óptico

La imagen del tejido adiposo blanco al MO varía radicalmente según la técnica de procesado:

  1. Procesado en parafina (imagen negativa): el lípido se disuelve durante la deshidratación con alcoholes y aclarado con xilol. El resultado es una imagen «negativa»:
    • Las células aparecen pálidas, con una gran vacuola central vacía y un núcleo desplazado a la periferia, aplastado y de cromatina condensada.
    • El citoplasma queda reducido a un delgado anillo eosinófilo.
    • Esta imagen en anillo de sello es el aspecto habitual del adipocito en los cortes histológicos de rutina. Cada célula está rodeada de una lámina externa similar a la membrana basal.
  2. Procesado por congelación (imagen positiva): el tejido se congela directamente antes del procesado, preservando el contenido lipídico. Con colorantes liposolubles —negro sudán, rojo congo o azul de toluidina— la vacuola se tiñe intensamente, mostrando la imagen real de la célula llena de lípido.

Cuando los adipocitos se agrupan, sus paredes se aplanan mutuamente dando una morfología facetada, similar a un mosaico de poliedros.

8.2.3. Morfología al microscopio electrónico

El núcleo es alargado y aplastado, desplazado a la periferia por la vacuola. En los polos del núcleo («conos») se concentran un pequeño aparato de Golgi y las mitocondrias, que son filiformes (alargadas y finas) y escasas.

El citoplasma periférico contiene pocos orgánulos (escasos ribosomas y mitocondrias). La vacuola lipídica ocupa el 90–95% del volumen celular y no está rodeada de membrana propia, la delimitan filamentos intermedios de vimentina de 10 nm dispuestos perpendicularmente a su superficie.

En estados de metabolismo lipídico activo pueden aparecer pequeñas vacuolas secundarias emergiendo de la principal. La membrana plasmática presenta vesículas de pinocitosis y exocitosis. Por fuera de la célula se dispone la lámina externa.

Ilustración de un adipocito univacuolar de grasa blanca con una gran gota lipídica central, citoplasma periférico y núcleo desplazado hacia la membrana.

8.2.4. Distribución

La distribución de la grasa blanca varía con la edad y el sexo.

En el niño se desarrolla un panículo adiposo subcutáneo continuo que no existe en el adulto.

En el adulto, la distribución es sexualmente dimórfica. En el hombre predomina en nuca, zona lumbar y deltoides; en la mujer, en mamas, nalgas y cara lateral del muslo.

Hay localizaciones comunes a ambos sexos: mesenterio, epiplón y retroperitoneo. Y hay depósitos resistentes a la pérdida, que persisten incluso en estados de caquexia extrema: la grasa periorbitaria, palmar, plantar y periarticular, cuya función mecánica es esencial para la integridad de esas estructuras.

Un factor regulador del almacenamiento lipídico en la grasa blanca es la lipoproteín lipasa (LPL). La LPL se ancla en el endotelio de los capilares del tejido adiposo y que hidroliza los triglicéridos de las lipoproteínas circulantes (VLDL, quilomicrones), liberando ácidos grasos libres que entran al adipocito para su almacenamiento.

La actividad de la LPL tiene regulación hormonal:

  • La insulina la activa (favorece el depósito en el estado postprandial).
  • La adrenalina/noradrenalina la inhiben (favorecen la lipólisis).

Este mecanismo regula la capacidad de almacenamiento del tejido adiposo blanco de forma dinámica y regional.

Relación con otro tema

La regulación hormonal de la lipoproteín lipasa, el mecanismo de captación de ácidos grasos por el adipocito y el ciclo completo de lipogénesis y lipólisis se desarrollan en Bioquímica — Metabolismo lipídico.

8.3. Grasa multilocular (parda)

La grasa multilocular o parda es el tipo predominante en el feto y en el recién nacido, donde tiene una función termorreguladora crítica. En el adulto persiste en depósitos residuales específicos.

8.3.1. Morfología al microscopio óptico

En fresco presenta un color pardo-rojizo por dos razones independientes:

  1. La abundante vascularización: mucho mayor que en la grasa blanca. Aporta el color rojizo de la hemoglobina.
  2. La densísima población de mitocondrias aporta el tono pardo de sus citocromos.

La inervación simpática y parasimpática también es mucho más rica que en la grasa blanca, aunque no influye en el color.

La organización es lobulillar muy marcada, con un aspecto que recuerda a una glándula.

Al MO las células son más pequeñas que los adipocitos blancos (~50 µm).

  • El núcleo es redondo, de cromatina laxa, en posición generalmente excéntrica pero no completamente desplazado.
  • El citoplasma contiene múltiples vacuolas de distintos tamaños (de ahí el nombre «multilocular»).
  • El citoplasma entre las vacuolas es intensamente eosinófilo y granular por las mitocondrias.

8.3.2. Morfología al microscopio electrónico

El núcleo es lateral, de cromatina laxa. Las vacuolas lipídicas son múltiples, sin membrana propia, delimitadas por filamentos de vimentina.

El hallazgo más llamativo es la presencia de centenares de mitocondrias regulares (no filiformes como en la grasa blanca), que son el orgánulo dominante del citoplasma.

Las mitocondrias son la base ultraestructural de la eosinofilia granular visible al MO.

La membrana plasmática presenta también lámina externa y vesículas de pinocitosis/exocitosis.

Ilustración de un adipocito multivacuolar de grasa parda con numerosas gotas lipídicas, núcleo central y abundantes mitocondrias.
Idea clave

La clave funcional de la grasa parda es la proteína UCP-1 (termogenina), localizada en la membrana interna mitocondrial. UCP-1 actúa como un canal que disipa el gradiente de protones generado por la cadena respiratoria directamente como calor, sin sintetizar ATP. Este mecanismo permite la termogénesis sin escalofríos, esencial en el neonato y en animales de hibernación.

8.3.3. Distribución

En el recién nacido: hilio renal, axilas, vainas de las carótidas, región pertiroidea e interescapular.

En los primeros días postnatales la grasa multilocular modifica su morfología y adopta el aspecto de la grasa unilocular. Sin embargo, en situaciones de caquexia la grasa de esos depósitos específicos puede retransformarse a su morfología multilocular original, lo que confirma que las dos poblaciones coexisten de forma latente.

Los animales de hibernación tienen una acumulación muy abundante de grasa escapular parda, que cumple una doble función:

  1. Proporcionar energía durante el ayuno de la hibernación.
  2. Termorregular el organismo al despertar, evitando los escalofríos que podrían ser peligrosos tras la hipotermia.
Relevancia clínica

Los tumores del tejido adiposo son los más frecuentes de los tumores de partes blandas. Los lipomas y liposarcomas pueden derivar tanto de la grasa blanca como de la parda.

Los tumores de grasa parda se denominan hibernomas. La existencia de tumores diferenciados de cada tipo confirma que las dos variedades proceden de linajes celulares distintos.

8.4. Comparativa grasa blanca vs. grasa parda

Ilustración comparativa de grasa blanca y grasa parda en histología, con adipocito unilocular, adipocito multilocular y diferencias estructurales entre ambos tejidos adiposos.
Tabla 8.1. Grasa unilocular (blanca) vs. grasa multilocular (parda)
Característica Grasa unilocular (blanca) Grasa multilocular (parda)
Vacuolas Una grande (90–95% del volumen) Múltiples, de tamaño variable
Núcleo Periférico, aplastado, condensado Excéntrico, redondo, cromatina laxa
Mitocondrias Escasas, filiformes Centenares, regulares (UCP-1)
Citoplasma MO Anillo eosinófilo fino Abundante, eosinófilo granular
Color en fresco Blanco-amarillento (carotenos) Pardo-rojizo (citocromos + Hb)
Vascularización Moderada Muy abundante
Inervación Moderada Rica (simpática y parasimpática)
Función principal Reserva energética Termogénesis sin escalofríos
Predominio Adulto Feto y recién nacido
Adipogénesis Secundaria (perinatal) Primaria (fetal)

8.5. Adipogénesis

La adipogénesis es el proceso de diferenciación de las células mesenquimáticas indiferenciadas en adipocitos. Sigue dos vías distintas que originan los dos tipos de grasa.

Formación primaria → grasa multilocular

Se produce durante los primeros meses de la vida fetal. A partir de células mesenquimáticas indiferenciadas surge el lipoblasto, morfológicamente indistinguible de su precursor con técnicas habituales.

Los lipoblastos se agrupan en estructuras pseudoglanduloides que desarrollan en su interior múltiples vacuolas lipídicas pequeñas denominados prolipocitos primarios.

Estos evolucionan a lipocitos primarios con el citoplasma repleto de vacuolas multiloculares. A partir de este punto los pasos son reversibles, lo que explica la retransformación de la grasa blanca a parda en la caquexia.

Formación secundaria → grasa unilocular

Se produce en los últimos días de gestación y el primer mes postnatal. Las células mesenquimáticas y los lipoblastos acumulan vacuolas individuales sin adoptar la disposición pseudoglanduloide. Las vacuolas se fusionan progresivamente hasta originar la gran vacuola única del adipocito unilocular.

Nota

El número de adipocitos queda fijado en el primer mes postnatal. Es el único período en que los adipocitos pueden proliferar de forma significativa tras el nacimiento.

A partir de ese momento, la ganancia o pérdida de grasa en el adulto se produce por hipertrofia o atrofia de los adipocitos existentes, no por aumento de su número.

Las obesidades de inicio en la primera infancia por sobrealimentación en ese período crítico generan un número aumentado de adipocitos que persiste de por vida y predispone a la obesidad mórbida. Las obesidades mórbidas sin ese antecedente son generalmente de causa patológica.

Adipogénesis: vías primaria y secundaria Célula mesenquimática Vía primaria → Grasa parda (fetal) Lipoblasto Prolipocito primario (disposición pseudoglanduloide) Lipocito primario (múltiples vacuolas, reversible) Reversible Adipocito multilocular (grasa parda · termogénesis) Vida fetal (primeros meses) Vía secundaria → Grasa blanca (perinatal) Lipoblasto Célula con vacuolas múltiples (sin disposición glanduloide) Fusión de vacuolas (vacuola única progresiva) Adipocito unilocular (grasa blanca · reserva energética) Últimos días gestación + 1er mes postnatal El lipoblasto de ambas vías es morfológicamente indistinguible con técnicas convencionales
Dr. Vicente Molina Nácher
Autor y revisión médica

Dr. Vicente Molina

Licenciado en Medicina
Especialista en Angiología y Cirugía Vascular

Editor y revisor de contenidos en Apuntes de Medicina.

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