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TEMA 12

Tipos histológicos de hueso

Dificultad: Alta
Lectura: 18~22 min
Estudio: 1,8~2 horas
Autor y revisión médica: Dr. Vicente Molina

·

Actualizado: 21 de julio de 2026

Resumen

El tejido óseo se organiza en dos tipos histológicos según la disposición de las fibras de colágeno:

  1. El hueso no laminar o primario, con fibras al azar y mecánicamente débil, propio del embrión y de la reparación de fracturas.
  2. El hueso laminar o secundario, con fibras organizadas en laminillas donde la orientación varía ~90° entre capas sucesivas, lo que le confiere su extraordinaria resistencia mecánica.

En el hueso compacto el hueso laminar se organiza en osteonas (sistemas de Havers): cilindros de laminillas concéntricas alrededor de un canal vascular central.

El periostio y el endostio revisten las superficies externas e internas del hueso y albergan las células progenitoras necesarias para el crecimiento y la reparación.

Ideas clave

  1. La diferencia fundamental entre hueso laminar y no laminar es la organización de las fibras de colágeno: al azar en el no laminar, en laminillas con orientación rotatoria en el laminar. Esta diferencia explica toda su diferencia mecánica.
  2. La angulación de ~90° entre las fibras de colágeno de laminillas adyacentes convierte la laminilla ósea en el equivalente biológico de la madera contrachapada: resiste fuerzas desde múltiples direcciones.
  3. La osteona es la unidad estructural y funcional del hueso compacto: un cilindro de 5–10 laminillas concéntricas alrededor de un canal de Havers, con un diámetro total de ~100 µm. Los osteocitos de la última laminilla no pueden cruzar la línea cementante: sus nutrientes vienen solo del canal de Havers.
  4. Los canales de Havers tienen laminillas concéntricas y están revestidos de endostio: son superficies de crecimiento. Los canales de Volkmann son perpendiculares, carecen de laminillas propias y no están revestidos de endostio: no son superficies de crecimiento.
  5. El hueso esponjoso no necesita osteonas porque sus trabéculas son suficientemente delgadas (≤2 mm) para nutrirse por difusión desde los vasos del endostio que las recubren.
  6. Los sistemas intersticiales son los restos de osteonas antiguas que han sido parcialmente reabsorbidas durante el remodelado: su presencia es el registro histológico de la historia de remodelado de ese hueso.
  7. Las fibras de Sharpey son fibras de colágeno del periostio que penetran perpendicularmente en el sistema circunferencial externo y se mineralizan: anclan el periostio al hueso y transmiten las fuerzas de tensión de los ligamentos y tendones.
  8. El endostio es la superficie ósea más activa metabólicamente: recubre canales de Havers, cavidades medulares y trabéculas, y contiene la mayor densidad de células osteoprogenitoras del organismo adulto.

Errores frecuentes

  1. Error: afirmar que el hueso no laminar es patológico. Corrección: es el hueso normal del embrión y el primer hueso que se forma en cualquier proceso de osificación o reparación. Solo es patológico cuando persiste o aparece en contextos anormales (Paget, osteosarcoma).
  2. Error: confundir canal de Havers con canal de Volkmann. Corrección: El canal de Havers es longitudinal, tiene laminillas concéntricas propias y está revestido de endostio. El canal de Volkmann es transversal u oblicuo, no tiene laminillas propias y no está revestido de endostio.
  3. Error: afirmar que el hueso esponjoso tiene osteonas. Corrección: Las trabéculas no tienen osteonas porque son demasiado delgadas para necesitarlas. Solo algunas trabéculas muy gruesas pueden presentar osteonas trabeculares como excepción.
  4. Error: creer que la línea cementante de Von Ebner es impermeable. Corrección: No es impermeable: los nutrientes difunden a través de ella. Lo que no hace es ser atravesada por canalículos, por lo que los osteocitos de la laminilla más externa de la osteona deben obtener sus nutrientes del canal de Havers, no de la osteona adyacente.
  5. Error: confundir sistema intersticial con osteona incompleta. Corrección: Los sistemas intersticiales son restos de osteonas antiguas que han sido parcialmente reabsorbidas: tienen laminillas pero sin canal central completo o con límites irregulares. No son osteonas en formación sino en regresión.
  6. Error: asumir que el periostio cubre todos los huesos. Corrección: No cubre las superficies articulares (cartílago articular), los huesos intraarticulares (rótula, sesamoideos) ni los cuellos femorales y humerales, lo que explica la mayor dificultad de reparación de fracturas en esas zonas.

12.1. Tipos histológicos de hueso

Independientemente de si el hueso es macroscópicamente compacto o esponjoso, a nivel microscópico existen dos tipos histológicos definidos por la organización de las fibras de colágeno tipo I de la matriz:

  • Hueso no laminar.
  • Hueso laminar.
Definición

Hueso no laminar (inmaduro o primario): fibras de colágeno orientadas al azar. Mecánicamente débil. Propio del embrión y de la reparación inicial de fracturas.

Hueso laminar (maduro o secundario): fibras de colágeno organizadas en laminillas, con orientación rotatoria entre capas sucesivas. Mecánicamente muy resistente. Constituye prácticamente todo el hueso del adulto sano.

12.1.1. Hueso no laminar (inmaduro o primario)

En el hueso no laminar las fibras de colágeno tipo I se disponen de forma irregular y al azar, sin organización laminar. Esta disposición azarosa refleja la velocidad de síntesis por parte de los osteoblastos: cuando la deposición de matriz es rápida no hay tiempo para organizarla en laminillas.

La desorganización fibrilar tiene consecuencias estructurales en el hueso:

  1. Mayor densidad celular: contiene más osteocitos por unidad de volumen que el laminar, dispuestos irregularmente y con mayor variabilidad de forma y tamaño.
  2. Mayor contenido en proteoglicanos: mayor metacromasia y basofilia con HE que el hueso laminar.
  3. Menor mineralización: al ser menos organizado, la deposición de hidroxiapatita es también menos ordenada.
  4. Menor resistencia mecánica: la orientación aleatoria de las fibras no optimiza la resistencia en ninguna dirección específica.

Situaciones en que aparece

En condiciones fisiológicas el hueso no laminar se encuentra en:

  • El hueso embrionario: es el primer hueso que se forma en la osificación primaria, y posteriormente se sustituye por hueso laminar en la osificación secundaria.
  • En el adulto sano persiste solo en localizaciones específicas: alvéolos dentinarios, laberinto óseo interno (oído), suturas craneales durante su cierre e inserciones de grandes tendones y ligamentos (variedad de fibras paralelas).

En condiciones patológicas reaparece en el adulto en tres situaciones principales:

  • Inicio de reparación de fracturas (callo óseo).
  • Enfermedad ósea de Paget (remodelado acelerado y desorganizado).
  • Osteosarcoma (tumor formador de hueso con matriz desorganizada).

Variedades morfológicas

Plexiforme o entrelazada: las fibras forman un plexo tridimensional irregular. Es la variedad más común del embrión y de la reparación de fracturas.

Fibras paralelas: las fibras al azar presentan una tendencia a orientarse longitudinalmente. Aparece en las grandes inserciones de tendones y ligamentos (inserción del tendón de Aquiles en el calcáneo).

12.1.2. Hueso laminar (maduro o secundario)

En el hueso laminar las fibras de colágeno se organizan en laminillas óseas: capas de 3–7 µm de grosor donde las fibras, dentro de cada laminilla, son paralelas entre sí con una ligera disposición helicoidal. La característica más importante es que la orientación de las fibras cambia bruscamente (~90°) de una laminilla a la siguiente.

Esta angulación de 90° entre laminillas adyacentes es el principio de resistencia mecánica del hueso laminar: cada laminilla refuerza las direcciones de debilidad de la anterior, de forma análoga a la madera contrachapada o al carbono laminado. El resultado es un material isotrópico que resiste fuerzas desde cualquier dirección con el mínimo de material.

Los osteocitos se sitúan preferentemente entre laminilla y laminilla. Sus canalículos atraviesan las laminillas perpendicularmente, permitiendo la comunicación y el intercambio de nutrientes entre osteocitos de diferentes capas.

Figura 3.1. Hueso primario no laminar y hueso secundario laminar
Comparación histológica entre hueso primario no laminar y hueso secundario laminar, con osteocitos, laminillas óseas, osteonas, sistemas intersticiales y área de reabsorción.

12.2. Organización del hueso laminar compacto

En el hueso compacto (cortical), las laminillas se organizan en cuatro sistemas bien definidos:

12.2.1. Los cuatro sistemas laminares

  1. Sistema circunferencial externo: 5–10 laminillas paralelas entre sí que siguen el contorno externo del hueso, dispuestas concentricamente justo por dentro del periostio. Son las primeras laminillas depositadas en el crecimiento aposicional perióstico.
  2. Sistema circunferencial interno: 3–5 laminillas paralelas situadas justo por dentro del endostio, siguiendo el contorno del canal medular. Son las últimas laminillas antes de la cavidad medular.
  3. Sistemas de Havers u osteonas: el componente mayoritario del hueso compacto.
    • Grupos de 5–10 laminillas concéntricas dispuestas alrededor de un eje central vascular: el canal de Havers.
    • Vistos en corte transversal aparecen como anillos concéntricos. En corte longitudinal, como columnas de laminillas paralelas flanqueando el canal.
    • El límite externo de cada osteona está marcado por la línea cementante de Von Ebner: una zona de matriz pobre en colágeno y rica en calcio, que separa osteonas adyacentes.
    • Los canalículos de los osteocitos de la laminilla más externa son recurrentes (vuelven hacia el canal central) porque no pueden atravesar la línea cementante.
  4. Sistemas intersticiales: fragmentos irregulares de laminillas situados entre osteonas completas. Son los restos de osteonas antiguas que han sido parcialmente reabsorbidas durante el remodelado óseo. Su morfología irregular (laminillas sin canal central completo, bordes delimitados por líneas cementantes antiguas) es el registro histológico de la historia de remodelado de ese sector óseo. Su presencia es un indicador indirecto de la actividad de remodelado pasada.
Figura 3.2. Sistemas del hueso laminar
Ilustración histológica de los sistemas del hueso laminar con hueso compacto y esponjoso, osteonas, conductos de Havers y Volkmann, sistemas circunferenciales e intersticiales y osteocitos.
Tabla 12.1. Sistemas laminares del hueso compacto
Sistema N.º laminillas Localización Característica
Circunferencial externo 5–10 Justo dentro del periostio Contorno externo del hueso
Circunferencial interno 3–5 Justo dentro del endostio Contorno del canal medular
Osteona (sistema de Havers) 5–10 Masa principal del compacto Concéntricas al canal de Havers · ~100 µm Ø
Intersticiales Variable Entre osteonas Restos de osteonas antiguas reabsorbidas

12.2.2. Canales vasculares: Havers y Volkmann

El hueso compacto contiene dos tipos de canales vasculares con propiedades y funciones distintas:

  1. Canal de Havers: eje longitudinal de la osteona.
    • Orientado paralelo al eje mayor del hueso.
    • Diámetro medio de 20 µm (puede llegar a 100 µm).
    • Revestido por endostio.
    • Contiene capilares, una arteriola y una vénula.
    • Los osteocitos de la primera laminilla se nutren directamente por difusión desde estos vasos.
    • El canal de Havers es una superficie ósea de crecimiento: el hueso puede depositarse hacia dentro desde su endostio.
  2. Canal de Volkmann: canales perpendiculares u oblicuos al eje del hueso que comunican entre sí los canales de Havers y conectan estos con el periostio y el endostio.
    • Diámetro de 50–100 µm.
    • No tienen laminillas concéntricas propias (las laminillas de la osteona los rodean sin organizarse a su alrededor).
    • No están revestidos de endostio.
    • Por tanto, no son superficies de crecimiento.
Figura 3.3. Organización tridimensional del hueso laminar
Esquema tridimensional del hueso laminar con hueso compacto, hueso esponjoso, laminillas óseas, osteonas, periostio y vascularización.
Figura 3.4. Osteonas, sistemas intersticiales y laminillas
Detalle histológico del hueso laminar con osteonas, sistemas intersticiales, conductos de Havers, osteocitos, canalículos y laminillas óseas.
Idea clave

El criterio diagnóstico para distinguir canal de Havers de canal de Volkmann al MO es la presencia o ausencia de laminillas concéntricas propias.

Si el canal tiene laminillas organizadas a su alrededor es de Havers; si las laminillas del entorno le son ajenas (pertenecen a osteonas vecinas) es de Volkmann.

12.2.3. La osteona: unidad estructural del hueso compacto

La osteona o sistema de Havers es la unidad estructural y funcional del hueso compacto. Es un cilindro de longitud variable, con un diámetro total de aproximadamente 100 µm en corte transversal, formado por 5–10 laminillas concéntricas. Su superficie externa está delimitada por la línea cementante de Von Ebner.

Los osteocitos de cada laminilla emiten canalículos hacia el canal central y hacia la laminilla adyacente. Los de la laminilla más externa tienen canalículos recurrentes: sus procesos vuelven hacia el canal de Havers porque la línea cementante no puede ser atravesada. Esto limita la distancia máxima a la que puede estar un osteocito de su fuente de nutrición vascular, lo que a su vez determina el tamaño máximo de la osteona.

Figura 3.5. Estructura celular de una osteona
Corte tridimensional de una osteona con canal de Havers, vasos sanguíneos, laminillas óseas, células osteoprogenitoras, osteoblastos, osteocitos y osteoclasto.
Relevancia clínica

En la osteoporosis, el remodelado óseo desbalanceado hacia la resorción reduce la densidad de osteonas y adelgaza las trabéculas del hueso esponjoso. La arquitectura de las osteonas (número, tamaño, grado de mineralización) puede evaluarse mediante microtomografía computarizada de alta resolución (microCT) y es un indicador de calidad ósea más preciso que la densitometría clásica.

12.3. Organización del hueso laminar esponjoso

En el hueso esponjoso las laminillas se disponen paralelas entre sí y paralelas a la superficie de la trabécula, siguiendo su contorno. No hay canal central de Havers porque no es necesario: las trabéculas tienen un grosor máximo de 2 mm, lo que permite que los osteocitos se nutran por difusión desde los vasos que discurren en el endostio que reviste externamente cada trabécula.

Solo en trabéculas excepcionalmente gruesas puede aparecer alguna osteona trabecular (sistema de Havers adaptado), pero es la excepción y no la regla.

Esta organización laminar paralela a la superficie trabecular, combinada con la orientación de las trabéculas siguiendo las líneas de tensión principales, confiere al hueso esponjoso una resistencia mecánica sorprendentemente alta para su baja densidad.

12.4. Superficies óseas

El crecimiento óseo es siempre aposicional: el hueso solo puede crecer desde sus superficies, donde residen los osteoblastos activos. Existen cuatro superficies óseas principales, cada una con sus células y características propias:

  • Superficie corticoperióstica: entre el periostio y la primera laminilla del sistema circunferencial externo. Es la superficie de crecimiento en grosor de la diáfisis.
  • Superficie corticoendóstica: entre la primera laminilla del sistema circunferencial interno y el endostio. Su actividad regula el diámetro del canal medular.
  • Superficie trabéculoendóstica: entre las laminillas de las trabéculas del hueso esponjoso y el endostio. Es la principal superficie de intercambio mineral del hueso.
  • Superficies haversianas: las que recubren cada canal de Havers (endostio del canal). Son individualmente las más pequeñas, pero en conjunto representan la mayor superficie ósea total del organismo adulto por la enorme cantidad de osteonas presentes en el hueso compacto.

12.5. Periostio y endostio

12.5.1. Periostio

El periostio es la cubierta de tejido conjuntivo que reviste la superficie externa de todos los huesos, con tres excepciones: las superficies articulares (cubiertas por cartílago hialino sin periostio), los huesos intraarticulares (rótula, sesamoideos) y los cuellos femorales y humerales. La ausencia de periostio en estas zonas explica la mayor dificultad de reparación de sus fracturas.

Tiene dos capas con funciones diferenciadas:

  • Capa externa o fibrosa: tejido conjuntivo denso no ordenado con abundantes fibras de colágeno, fibroblastos y rica vascularización e inervación.
    • Las fibras de colágeno incluyen las fibras de Sharpey: haces de colágeno que se orientan perpendicularmente y penetran en el sistema circunferencial externo, donde se mineralizan.
    • Anclan el periostio al hueso y transmiten las fuerzas de tensión de los tendones y ligamentos.
    • Son especialmente prominentes en las inserciones tendinosas y ligamentosas (ligamento alveolodentario).
  • Capa interna o osteogénica (capa de Kölliker): tejido conjuntivo más celular, con células mesenquimáticas indiferenciadas y osteoprogenitoras.
    • Cuando hay estímulo de crecimiento o reparación, estas células se diferencian en osteoblastos que depositan nueva matriz sobre el sistema circunferencial externo.
    • Es el equivalente óseo de la capa condrogénica del pericondrio.
Relevancia clínica

La riqueza de células osteoprogenitoras del periostio es la base de las técnicas de elevación perióstica en cirugía reconstructiva ósea: separar el periostio con sus células intactas permite usarlo como fuente de hueso nuevo en injertos o reconstrucciones.

12.5.2. Endostio

El endostio es una fina capa de tejido conjuntivo laxo que reviste todas las superficies óseas internas (canales de Havers, canal medular y superficies trabeculares del hueso esponjoso).

Es mucho más delgado y menos estructurado que el periostio. Está compuesto principalmente por células de superficie ósea (la capa de células aplanadas quiescentes derivadas de osteoblastos inactivos) y por células mesenquimáticas indiferenciadas.

Su actividad celular es mayor que la del periostio en el adulto, ya que las superficies endósticas son las más activas en el remodelado continuo del hueso.

Dr. Vicente Molina Nácher
Autor y revisión médica

Dr. Vicente Molina

Licenciado en Medicina
Especialista en Angiología y Cirugía Vascular

Editor y revisor de contenidos en Apuntes de Medicina.

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