17.1. Circulación esplácnica
17.1.1. Organización y valores de flujo
La circulación esplácnica irriga el tubo digestivo (esófago, estómago, intestino delgado y grueso), el bazo, el páncreas y el hígado. En reposo recibe aproximadamente 1.200–1.400 mL/min, equivalente al 24–28% del gasto cardíaco total, lo que la convierte en el territorio vascular más extenso del organismo en términos de flujo absoluto.
El flujo esplácnico varía según la situación del organismo:
- Aumenta significativamente tras la ingesta de alimentos (hiperemia postprandial), cuando las necesidades metabólicas de la mucosa digestiva y la actividad motora intestinal se incrementan. Esta hiperemia es de origen fundamentalmente local (metabolitos vasodilatadores, colecistoquinina, secretina y otras hormonas gastrointestinales).
- Por el contrario, durante el ejercicio intenso y en situaciones de shock, la vasoconstricción simpática reduce el flujo esplácnico de forma muy marcada, desviando sangre hacia los territorios prioritarios (músculo, corazón, cerebro).
La circulación esplácnica es el principal «banco de sangre» del organismo. En situaciones de demanda, la vasoconstricción simpática intensa puede movilizar hasta 800–1.000 mL de sangre desde el reservorio esplácnico hacia la circulación central en segundos, aumentando el retorno venoso y el gasto cardíaco sin necesidad de transfusión ni reposición de volumen.
17.1.2. Función de reservorio esplácnico
El bazo merece mención especial como reservorio vascular. Además de su función inmunológica, el bazo almacena eritrocitos en su pulpa roja.
En situaciones de estrés o ejercicio intenso, la contracción de la cápsula esplénica por estimulación simpática puede liberar hasta 200–400 mL de sangre rica en eritrocitos a la circulación, aumentando transitoriamente la concentración de hemoglobina y la capacidad de transporte de oxígeno. Este mecanismo es especialmente importante en animales como el perro o el caballo, pero también opera en humanos (aunque de forma más modesta).
17.1.3. Circulación portal y hepática
Una de las características más singulares de la circulación esplácnica es su organización en sistema portal. La sangre venosa procedente del estómago, intestino, bazo y páncreas no drena directamente a la vena cava sino que converge en la vena porta, que transporta esa sangre al hígado.
En el hígado, la sangre portal se mezcla con la sangre arterial procedente de la arteria hepática y perfunde los sinusoides hepáticos antes de drenar a las venas hepáticas y de allí a la vena cava inferior.
Esta organización tiene una importancia funcional fundamental: todos los nutrientes absorbidos en el intestino (glucosa, aminoácidos, lípidos en forma de quilomicrones) y todas las sustancias absorbidas desde el tubo digestivo (incluidos fármacos administrados por vía oral) pasan necesariamente por el hígado antes de llegar a la circulación general.
El hígado puede así metabolizar, almacenar, transformar o eliminar estas sustancias en su primer paso (efecto de primer paso hepático).
La hipertensión portal es el aumento de la presión en el sistema venoso portal, generalmente por obstrucción al flujo a nivel hepático (cirrosis).
La sangre busca vías alternativas de retorno venoso a través de colaterales portosistémicas: varices esofágicas (riesgo de hemorragia masiva), varices rectales y circulación superficial abdominal (en «cabeza de medusa»).
La ascitis resulta de la combinación de hipertensión portal, hipoalbuminemia y retención renal de sodio y agua.
17.1.4. Regulación del flujo esplácnico
La regulación del flujo esplácnico combina mecanismos locales y nerviosos. La regulación local metabólica produce hiperemia postprandial mediante mediadores vasodilatadores (adenosina, CO₂, K⁺) y hormonas gastrointestinales.
La regulación nerviosa simpática produce vasoconstricción intensa mediante receptores α₁ en las arteriolas esplácnicas. Esta vasoconstricción simpática es la base de la redistribución del flujo durante el ejercicio y del shock. De este modo, el territorio esplácnico actúa como donante de volumen para los territorios prioritarios.
17.2. Circulación muscular esquelética
17.2.1. Valores de flujo en reposo y ejercicio
El músculo esquelético representa el 35–40% de la masa corporal total y recibe en reposo entre 4–7 mL/min por 100 g de tejido, lo que equivale aproximadamente al 15% del gasto cardíaco. Esta cifra es relativamente baja en proporción a la masa muscular, lo que refleja el bajo metabolismo del músculo en reposo.
Durante el ejercicio intenso, el metabolismo muscular puede aumentar hasta 50 veces y el flujo debe aumentar de forma proporcional, alcanzando 50–75 mL/min por 100 g de tejido. Este aumento masivo del flujo es posible gracias a la combinación de vasodilatación arteriolar y apertura de capilares previamente cerrados.
17.2.2. Variaciones fásicas del flujo con la contracción
El flujo muscular varía con cada ciclo de contracción-relajación durante el ejercicio.
- En la contracción, el músculo comprime los vasos sanguíneos intramurales, aumenta la resistencia al flujo y el flujo cae o incluso se interrumpe brevemente.
- Durante la relajación, la compresión desaparece, los vasos se abren y el flujo aumenta bruscamente impulsado por el gradiente de presión.
El resultado es que el flujo muscular durante el ejercicio rítmico muestra oscilaciones sincrónicas con las contracciones, con valores pico en la relajación muy superiores al flujo basal. Al finalizar el ejercicio, el flujo se mantiene elevado durante uno o dos minutos (hiperemia posejercicio) hasta que los metabolitos vasodilatadores acumulados se aclaran.
Las oscilaciones del flujo muscular con la contracción tienen una consecuencia práctica importante: el ejercicio rítmico (caminar, pedalear) favorece el retorno venoso mediante la bomba muscular.
El ejercicio isométrico sostenido (contracción sin relajación), en cambio, produce oclusión vascular prolongada, isquemia local y fatiga muscular rápida.
17.2.3. Regulación local y nerviosa
El mecanismo dominante de regulación del flujo muscular es la vasodilatación metabólica local.
- Durante el ejercicio, la caída de la pO₂, la acumulación de CO₂, adenosina, K⁺ y lactato, y el descenso del pH producen una vasodilatación arteriolar intensa y la apertura de esfínteres precapilares que estaban cerrados en reposo.
- En reposo solo el 12–20% de los capilares musculares están perfundidos; durante el ejercicio máximo se abren prácticamente todos, multiplicando el área de intercambio.
La regulación nerviosa tiene un papel complementario:
- Las fibras simpáticas vasoconstrictoras (noradrenalina sobre receptores α₁) pueden reducir el flujo muscular hasta una cuarta parte en reposo, lo que permite desviar ese volumen a otros territorios en situaciones de emergencia (shock, hemorragia).
- Las fibras simpáticas vasodilatadoras (cuya existencia en humanos es debatida) producirían vasodilatación por un mecanismo colinérgico y tendrían importancia en el inicio anticipatorio del ejercicio, aumentando el flujo muscular antes de que los cambios metabólicos sean detectables. Sin embargo, este sistema vasodilatador simpático no es capaz de mantener el flujo durante el ejercicio sostenido, donde la regulación metabólica toma el control.
En la arteriopatía periférica oclusiva por aterosclerosis, la estenosis de las arterias de los miembros inferiores limita la reserva de flujo muscular.
En reposo el flujo puede ser suficiente, pero durante el ejercicio la vasodilatación metabólica no puede compensar la estenosis fija y aparece isquemia muscular.
El síntoma guía es la claudicación intermitente: dolor en la pantorrilla al caminar que obliga a detenerse y cede con el reposo, cuando las demandas metabólicas vuelven a valores basales.
17.2.4. Adaptaciones cardiovasculares al ejercicio
El aumento masivo de flujo muscular durante el ejercicio requiere adaptaciones coordinadas de todo el sistema cardiovascular para mantener la presión arterial y perfundir adecuadamente los territorios prioritarios:
- El gasto cardíaco aumenta por estimulación simpática cardíaca (↑ FC y contractilidad) y por el mayor retorno venoso secundario a la bomba muscular y la venoconstricción simpática.
- La presión arterial media aumenta moderadamente para mantener el gradiente de perfusión ante la caída de la resistencia vascular periférica en el músculo activo.
- Se produce una redistribución selectiva del flujo. El flujo se desvía desde los territorios menos prioritarios (esplácnico, renal, cutáneo en fases iniciales) hacia el músculo activo y el miocardio. El flujo cerebral se mantiene constante por la autorregulación. Nunca se desvía flujo desde el corazón ni desde el cerebro.
17.3. Circulación cutánea
17.3.1. Funciones y organización
La piel recibe mucha más sangre de la necesaria para su nutrición. A temperatura normal, el flujo cutáneo es aproximadamente diez veces superior al requerido por las necesidades metabólicas de la epidermis, la dermis y las glándulas sudoríparas.
Este exceso de flujo tiene una función termorreguladora. Transporta el calor generado en el núcleo corporal hasta la superficie cutánea, donde puede perderse al exterior por radiación, convección y evaporación.
La organización vascular cutánea incluye:
- Arteriolas, capilares y vénulas de nutrición.
- Un plexo venoso subcutáneo de gran capacidad que puede almacenar grandes cantidades de sangre y calentar la piel.
- Anastomosis arteriovenosas (shunts AV), especialmente abundantes en las zonas acras (manos, pies, labios, nariz, orejas). Estas anastomosis conectan directamente arteriolas con vénulas sin pasar por los capilares, permitiendo un flujo muy elevado y rápido cuando están abiertas. Son el principal mecanismo de intercambio de calor.
17.3.2. Regulación hipotalámica
El hipotálamo es el centro integrador de la termorregulación y controla el flujo cutáneo a través del sistema nervioso simpático mediante dos mecanismos complementarios.
- El mecanismo vasoconstrictor simpático opera en condiciones de temperatura normal o fría.
- Las fibras simpáticas vasoconstrictoras (noradrenalina sobre receptores α₁) mantienen las anastomosis arteriovenosas cerradas y reducen el flujo cutáneo.
- Cuando la temperatura corporal cae, el hipotálamo aumenta los impulsos vasoconstrictores, cerrando aún más las anastomosis y reduciendo la pérdida de calor.
- Cuando la temperatura sube, el hipotálamo reduce los impulsos vasoconstrictores, las anastomosis se abren pasivamente y el flujo cutáneo aumenta.
- El mecanismo vasodilatador simpático opera cuando la temperatura corporal aumenta significativamente y se desencadena la sudoración.
- Las fibras simpáticas que inervan las glándulas sudoríparas liberan acetilcolina, que estimula la secreción de sudor.
- Las glándulas sudoríparas activas liberan también la enzima calicreína, que actúa sobre proteínas plasmáticas locales generando bradicinina, un potente vasodilatador.
- La bradicinina produce vasodilatación arteriolar y apertura de las anastomosis AV, aumentando masivamente el flujo cutáneo. Este mecanismo explica por qué la vasodilatación cutánea activa está estrechamente asociada a la sudoración.
El control del flujo cutáneo por el hipotálamo es un ejemplo de regulación nerviosa que prima sobre la metabólica local. A diferencia del músculo o el cerebro, donde la regulación metabólica domina, en la piel el objetivo no es satisfacer la demanda metabólica local sino regular la temperatura corporal global. Por eso el flujo cutáneo puede ser diez veces superior al metabólicamente necesario cuando hace calor.
17.3.3. Efecto directo del frío y color de la piel
Cuando se aplica frío localmente sobre la piel, los vasos cutáneos se contraen de forma progresiva.
La vasoconstricción es máxima cuando la temperatura cutánea local alcanza aproximadamente 15ºC. Por debajo de esta temperatura, ocurre un fenómeno paradójico: los vasos comienzan a dilatarse a pesar del frío. Esta vasodilatación paradójica por frío se debe a la parálisis directa de los mecanismos contráctiles del músculo liso vascular por las temperaturas muy bajas. El músculo liso no puede mantener la contracción y los vasos se relajan pasivamente. Conforme la temperatura se aproxima a 0ºC, los vasos alcanzan su máximo calibre, lo que protege las zonas acras frente a la congelación al permitir que llegue algo de sangre caliente.
El color de la piel es un reflejo directo del estado de la circulación cutánea:
- Cuando el flujo es alto y la hemoglobina está bien oxigenada, la piel aparece rosada o roja.
- Cuando el flujo es bajo y el oxígeno es extraído completamente de la hemoglobina, la hemoglobina desoxigenada tiñe la piel de azul-violáceo (cianosis).
- Cuando la vasoconstricción es tan intensa que prácticamente no circula sangre por la piel, el color del tejido subcutáneo es visible y la piel aparece blanquecina o pálida.
El fenómeno de Raynaud es un ejemplo extremo de vasoconstricción cutánea episódica en respuesta al frío o al estrés emocional, especialmente en los dedos. La secuencia clásica es: palidez (vasoconstricción intensa → ausencia de flujo) → cianosis (flujo mínimo con desoxigenación total) → eritema (vasodilatación reactiva al recuperarse el flujo). Es frecuente en mujeres jóvenes y puede ser primario (idiopático) o secundario a enfermedades del tejido conectivo como la esclerodermia.
| Característica | Esplácnica | Muscular esquelética | Cutánea |
|---|---|---|---|
| Flujo en reposo | ≈1.400 mL/min (24–28% GC) | 4–7 mL/100g/min (≈15% GC) | ≈400 mL/min (variable) |
| Flujo máximo | ↑ postprandial; ↓ en ejercicio | 50–75 mL/100g/min (ejercicio intenso) | ≈2.800 mL/min (vasodilatación extrema por calor) |
| Función principal | Digestión, metabolismo hepático, reservorio vascular | Nutrición muscular y trabajo mecánico | Termorregulación (función metabólica secundaria) |
| Regulación dominante | Simpática (vasoconstricción en ejercicio/shock) + local postprandial | Metabólica local (adenosina, O₂, CO₂, K⁺) | Hipotalámica (simpático vasoconstrictor y vasodilatador) |
| Respuesta al ejercicio | ↓↓ flujo (vasoconstricción simpática → cede volumen) | ↑↑ flujo hasta 20× (vasodilatación metabólica + reclutamiento capilar) | ↑ inicial por calor metabólico; variable según temperatura ambiental |
| Respuesta al shock | ↓↓↓ flujo (primera en sacrificarse) | ↓ flujo (vasoconstricción simpática) | ↓↓ flujo (palidez, frialdad cutánea) |
| Particularidad | Sistema portal: primer paso hepático de todo lo absorbido | Flujo fásico con la contracción; bomba muscular venosa | Vasodilatación paradójica por frío extremo (<15ºC) |