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TEMA 14

Exploración física del corazón: inspección, palpación y auscultación

Dificultad: Alta
Lectura: 17~19 min
Estudio: 1,2~1,5 horas
Autor y revisión médica: Dr. Vicente Molina

·

Actualizado: 16 de septiembre de 2026

Resumen

La exploración física del corazón sigue el orden canónico de la exploración física en medicina:

  1. Inspección general (fenotipos, actitud, piel) e inspección local (yugulares, carótidas, precordio).
  2. Palpación (pulso arterial, latido de punta, frémitos).
  3. Auscultación (ruidos normales, extratonos, chasquidos, soplos).

La auscultación es la técnica con mayor rendimiento diagnóstico en la exploración cardíaca. El análisis sistemático de los ruidos cardíacos permite identificar valvulopatías, miocardiopatías y pericardiopatías antes de solicitar ninguna exploración complementaria.

La exploración se cierra siempre con una exploración sistémica que incluye auscultación pulmonar, valoración de edemas, toma de tensión arterial y palpación abdominal.

Ideas clave

  1. La exploración cardíaca comienza antes de tocar al paciente: la inspección general — postura, fenotipo, coloración cutánea — aporta información diagnóstica que no puede obtenerse de ninguna otra forma.
  2. Las yugulares son el manómetro de la presión venosa central: su ingurgitación indica elevación de la presión en la aurícula derecha; el colapso inspiratorio normal confirma que el retorno venoso no está obstruido.
  3. El latido de punta desplazado hacia abajo y afuera indica hipertrofia o dilatación ventricular izquierda; desplazado hacia arriba y adentro indica hipertrofia o dilatación ventricular derecha.
  4. S1 es el cierre de las válvulas auriculoventriculares (largo y grave); S2 es el cierre de las sigmoideas (corto y agudo). Entre S1 y S2 es la sístole; entre S2 y el siguiente S1 es la diástole.
  5. Todo soplo debe describirse con seis parámetros: foco de máxima intensidad, área de irradiación, timbre, intensidad (escala 1-6), fase del ciclo (sistólico/diastólico/continuo) y ubicación dentro de esa fase (proto-, meso-, tele-, pan-).
  6. Los soplos diastólicos son siempre patológicos; los sistólicos pueden ser funcionales (suaves, no irradian, se modifican con la posición) u orgánicos.

Errores frecuentes

  1. Auscultar sin haber inspeccionado ni palpado. La inspección y la palpación orientan hacia el foco de mayor interés y permiten detectar frémitos que anticipan los soplos.
  2. Confundir el foco de auscultación con la localización anatómica de la válvula. El foco aórtico está en el 2º espacio intercostal derecho aunque la válvula aórtica está a la izquierda del esternón: el foco es el punto de la pared torácica donde mejor se escucha el sonido generado por esa válvula.
  3. Creer que todo soplo sistólico es patológico. Los soplos funcionales (anemia, fiebre, embarazo, hipertiroidismo) son sistólicos, suaves (≤2/6), no irradian y desaparecen al tratar la causa.
  4. No realizar la maniobra de Rivero-Carvalho cuando el origen del soplo es dudoso. La apnea inspiratoria profunda aumenta el retorno venoso al corazón derecho y aumenta la intensidad de los soplos de válvulas derechas, permitiendo diferenciarlos de los izquierdos.
  5. Olvidar la exploración sistémica al terminar la auscultación cardíaca. Los crepitantes pulmonares basales en el paciente cardíaco indican congestión pulmonar; la hepatomegalia indica insuficiencia cardíaca derecha; los edemas en zonas declives confirman la retención hidrosalina.

14.1. Inspección general

La exploración cardíaca comienza en el momento en que el paciente entra en la consulta, antes de que se quite la ropa y antes de tocarle. La inspección general aporta información que no puede obtenerse de ninguna otra forma y que orienta toda la exploración posterior.

14.1.1. Fenotipos asociados a cardiopatía

Algunos síndromes genéticos tienen una asociación tan consistente con cardiopatías que su reconocimiento fenotípico ya orienta el diagnóstico:

  • El síndrome de Down (trisomía 21) se asocia a cardiopatías congénitas en el 40-50% de los casos, especialmente al canal auriculoventricular completo y a la comunicación interventricular.
  • El síndrome de Marfan, por la alteración del tejido conjuntivo con fibrilina mutada, produce dilatación de la raíz aórtica con riesgo de disección y aneurisma de aorta ascendente, prolapso de la válvula mitral y ectopia lentis. El reconocimiento del fenotipo marfanoide (talla alta, aracnodactilia, envergadura mayor que la talla, pectus excavatum) tiene implicaciones pronósticas directas.

14.1.2. Actitudes y posturas características

La postura que adopta espontáneamente el paciente es un signo clínico.

  • El paciente con pericarditis se sienta e inclina hacia adelante porque esa posición reduce la fricción entre las hojas inflamadas del pericardio y alivia el dolor.
  • El paciente con edema agudo de pulmón se sienta en el borde de la cama con los brazos apoyados para activar la musculatura respiratoria accesoria y evitar la restricción que supone el decúbito.
  • Los niños con tetralogía de Fallot adoptan espontáneamente la posición de cuclillas durante las crisis de cianosis. La flexión de los miembros inferiores aumenta las resistencias vasculares periféricas, eleva la presión en el ventrículo izquierdo e invierte parcialmente el shunt derecha-izquierda, mejorando temporalmente la oxigenación.

14.1.3. Examen de la piel

La coloración cutánea aporta información hemodinámica inmediata:

  • La cianosis periférica (acrocianosis) es la más frecuente en el paciente cardíaco. Aparece en zonas acrales (labios, dedos, lóbulo de la oreja), es fría al tacto porque resulta de la extracción aumentada de oxígeno en una microcirculación lenta por bajo gasto.
  • Se diferencia de la cianosis central (hipoxémica) en que esta afecta también a la lengua y mucosas y no mejora con el calentamiento local.
  • Las chapetas malares son manchas eritematosas en los pómulos de aspecto telangiectásico, clásicamente descritas en la estenosis mitral grave con hipertensión venosa pulmonar crónica.
  • Los nódulos de Osler son nódulos pequeños y dolorosos en la pulpa de los dedos, producidos por émbolos sépticos en la endocarditis bacteriana.
  • El edema en zonas declives (tobillos y piernas en el paciente que camina, región sacra en el encamado) es el signo cutáneo más frecuente en la insuficiencia cardíaca derecha.

14.2. Inspección local: el cuello

La inspección local cardiovascular se centra en el cuello, donde pueden observarse las venas yugulares y las arterias carótidas.

14.2.1. Valoración de las yugulares

Para valorar las yugulares se coloca al paciente en posición semiincorporada a 30-45°, con leve rotación del cuello para descomprimir la vena del músculo esternocleidomastoideo. Se ilumina la zona tangencialmente con una linterna para observar el «latido» venoso.

Idea clave

Las yugulares son el manómetro de la presión venosa central. En condiciones normales están colapsadas porque la presión en la aurícula derecha es baja. La ingurgitación yugular indica que la presión auricular derecha está elevada. El nivel de llenado yugular a 45° equivale aproximadamente a la presión venosa central.

  • La ingurgitación yugular aparece en las valvulopatías derechas (tricúspide), en la insuficiencia ventricular derecha y en las pericardiopatías que dificultan el llenado cardíaco.
  • El colapso inspiratorio es el fenómeno por el que en la inspiración la presión intratorácica negativa favorece el retorno venoso y las yugulares se vacían. Su ausencia indica obstrucción al retorno venoso, como ocurre en la pericarditis constrictiva. En este caso las yugulares se ingurgitan paradójicamente en la inspiración, lo que se denomina signo de Kussmaul (no confundir con la respiración de Kussmaul).
  • El pulso venoso yugular refleja los cambios de presión en la aurícula derecha. Sus componentes principales son la cresta A (contracción auricular), la cresta C (cierre tricuspídeo), la cresta V (llenado auricular pasivo) y los valles X e Y que corresponden a los descensos de presión sistólico y diastólico respectivamente. La cresta A desaparece en la fibrilación auricular porque no hay contracción auricular organizada.
Figura 14.1. Pulso venoso yugular: componentes y significado
Pulso venoso yugular: componentes y significado clínico Gráfica del pulso venoso yugular con sus cinco componentes: cresta A por contracción auricular, cresta C por cierre tricuspídeo, cresta V por llenado auricular pasivo, valle X por colapso sistólico y valle Y por apertura tricúspide y vaciado auricular. ↑ P t 0 S1 S2 S1 S2 SÍSTOLE DIÁSTOLE SÍSTOLE A C X V Y A contracción auricular C cierre tricuspídeo X colapso sistólico V llenado auricular pasivo Y apertura tricúspide vaciado auricular diastólico

14.2.2. Las carótidas

La exploración carotídea aporta información sobre el volumen sistólico y la presión de pulso.

La danza carotídea es la pulsación carotídea visible a simple vista, producida cuando la presión diferencial es muy elevada. Una presión sistólica alta con presión diastólica muy baja genera un pulso de gran amplitud que se hace visible en el cuello. Es característica de la insuficiencia aórtica grave, donde el regurgitación diastólica reduce la presión diastólica hasta niveles muy bajos mientras la presión sistólica está elevada por el gran volumen sistólico.

14.3. Palpación

14.3.1. El pulso

El pulso se explora habitualmente en la arteria radial, aunque puede valorarse en cualquier arteria accesible (humeral, axilar, pedia, tibial posterior, poplítea, femoral o carótida, por ejemplo) según la localización del problema. Su exploración sistemática incluye tres parámetros:

  1. Frecuencia: oscila entre 60 y 100 lpm en condiciones normales. Por debajo de 60 se habla de bradicardia; por encima de 100, de taquicardia. Entre 80 y 100 lpm puede haber taquicardia relativa fisiológica por ejercicio, fiebre o ansiedad.
  2. Ritmicidad: valora si los intervalos entre latidos son regulares y si la amplitud es constante. Una pausa alargada seguida de un latido de mayor intensidad orienta a extrasístoles. Un pulso completamente irregular en tiempo e intensidad es el signo palpar de la fibrilación auricular.
  3. Intensidad: permite distinguir tres tipos de pulso con significado clínico:
    1. Pulso parvus.
    2. Pulso celer o saltón.
    3. Pulso filiforme.
Figura 14.2. Tipos de pulso arterial según su intensidad
Tipos de pulso arterial: normal, parvus, celer y filiforme Cuatro gráficas comparativas de ondas de pulso arterial que muestran el pulso normal, el pulso parvus de amplitud reducida y ascenso lento, el pulso celer de gran amplitud y caída rápida, y el pulso filiforme de amplitud mínima y frecuencia elevada. Normal Parvus Celer Filiforme amplitud ↓ amplitud Estenosis aórtica bajo gasto · hipovolemia ↑↑ amplitud Insuficiencia aórtica estados hiperdinámicos mínima Shock IC grave Amplitud y frecuencia normales ascenso y descenso regulares Amplitud reducida ascenso lento (tardus) Gran amplitud, ascenso rápido caída brusca (colapso) Amplitud mínima frecuencia elevada
Tabla 14.1. Tipos de pulso según su intensidad
TipoCaracterísticasCausas frecuentes
Pulso parvusAmplitud reducida, expansión débilEstenosis aórtica, bajo gasto cardíaco, hipovolemia
Pulso celer o saltónExpansión brusca y colapso rápido, gran amplitudInsuficiencia aórtica, estados hiperdinámicos, fiebre alta
Pulso filiformeRápido, casi imperceptible, muy débilShock, insuficiencia cardíaca grave, hemorragia masiva

14.3.2. Palpación del tórax. Latido de punta y frémitos

El latido de punta o choque de punta es el punto de máximo impulso cardíaco palpable en la pared torácica, normalmente situado en el 5º espacio intercostal izquierdo en la línea medioclavicular.

Su desplazamiento tiene valor diagnóstico:

  • Cuando se desplaza hacia abajo y afuera indica hipertrofia o dilatación ventricular izquierda.
  • Cuando se desplaza hacia arriba y hacia el esternón indica hipertrofia o dilatación ventricular derecha que empuja al ventrículo izquierdo.

Los frémitos (o thrills en inglés) son vibraciones palpables producidas por turbulencias de alta intensidad. Se detectan colocando los pulpejos de los dedos sobre el precordio.

  • Un frémito sistólico en el 5º espacio intercostal izquierdo es característico de la estenosis mitral grave.
  • Un frémito sistólico en el 2º espacio intercostal derecho orienta hacia estenosis aórtica severa.
  • La palpación de un frémito indica que el soplo correspondiente tiene al menos una intensidad 4/6 en la escala de Levine.

Además de los frémitos cardíacos, la exploración vascular incluye la búsqueda de frémitos arteriales, esto es, vibraciones palpables sobre una arteria producidas por flujo turbulento en una zona de estenosis significativa. Se detectan apoyando suavemente los pulpejos sobre la arteria explorada. Los más relevantes clínicamente son:

  • El frémito carotídeo: orientativo de estenosis carotídea significativa, aunque su ausencia no la descarta.
  • El frémito sobre una fístula arteriovenosa ya sea nativa o protésica para hemodiálisis, donde su desaparición puede indicar trombosis o disfunción de la fístula.
  • El frémito femoral o ilíaco en la enfermedad oclusiva aortoilíaca.

La palpación de un frémito arterial obliga a completar la exploración con auscultación en esa localización.

Para examen

El pulso parvus et tardus (débil y de ascenso lento) es el signo palpatorio clásico de la estenosis aórtica grave.

El orificio valvular estrecho dificulta la eyección ventricular, lo que reduce la amplitud del pulso y retrasa su ascenso.

Es uno de los hallazgos exploratorios más específicos de la estenosis aórtica severa.

14.4. Auscultación

La auscultación es la técnica de mayor rendimiento diagnóstico en la exploración cardiovascular. Exige silencio, concentración y un método sistemático:

  1. Identificar los ruidos normales.
  2. Detectar anomalías en su intensidad o desdoblamiento.
  3. Buscar extratonos y chasquidos.
  4. Analizar los soplos, si existen.

14.4.1. Los focos de auscultación

Los focos no coinciden con la localización anatómica de las válvulas sino con los puntos de la pared torácica donde mejor se transmiten los sonidos generados por cada una de ellas.

Figura 14.3. Focos de auscultación cardíaca y áreas de irradiación
Ilustración anatómica de los focos de auscultación cardíaca aórtico, pulmonar, tricuspídeo y mitral, con sus áreas de irradiación sobre la pared torácica anterior
Para examen

Los cuatro focos de auscultación cardíaca:
- foco aórtico (2º espacio intercostal derecho).
- foco pulmonar (2º espacio intercostal izquierdo).
- foco mitral (5º espacio intercostal izquierdo en línea medioclavicular, debajo de la tetilla izquierda).
- foco tricúspide (apéndice xifoides del esternón).

El foco mitral es el del latido de punta.

14.4.2. Los ruidos cardíacos normales

  • El primer ruido (S1) resulta del cierre de las válvulas auriculoventriculares (mitral y tricúspide) al inicio de la sístole. Es un ruido largo y grave, convencionalmente transcrito como «bup». Marca el inicio de la sístole ventricular.
  • El segundo ruido (S2) resulta del cierre de las válvulas sigmoideas (aórtica y pulmonar) al final de la sístole. Es un ruido más corto y agudo, transcrito como «dup». Marca el inicio de la diástole.
  • El espacio entre S1 y S2 es la sístole; el espacio entre S2 y el siguiente S1 es la diástole. En condiciones normales la sístole es más corta que la diástole.

14.4.3. Alteraciones de los ruidos normales

Los cambios en la intensidad de S1 y S2 tienen significado clínico:

  • El refuerzo del primer tono en el foco mitral ocurre en la estenosis mitral. La aurícula izquierda congestionada mantiene la válvula mitral abierta hasta el final de la diástole, y el ventrículo la cierra con gran violencia al contraerse.
  • El refuerzo del segundo tono en el foco aórtico ocurre en la hipertensión arterial. La válvula sigmoidea aórtica se cierra contra una presión diastólica elevada y el cierre es más intenso.
  • El desdoblamiento de S2 es:
    • Fisiológico en inspiración: la válvula pulmonar se cierra ligeramente después que la aórtica porque el aumento del retorno venoso en inspiración retrasa el vaciamiento del ventrículo derecho.
    • Patológico cuando es fijo (sin variación con la respiración, como en la comunicación interauricular) o paradójico (la aórtica se cierra después que la pulmonar, como en el bloqueo de rama izquierda o la estenosis aórtica grave).

14.4.4. Extratonos

Los extratonos son ruidos adicionales siempre patológicos que producen un ritmo en tres tiempos denominado ritmo de galope.

  • El galope diastólico o S3 se produce al inicio de la diástole por la deceleración brusca del llenado ventricular rápido. Ocurre cuando el ventrículo está dilatado y su pared ha perdido distensibilidad. Es patológico por encima de los 40 años y orienta hacia insuficiencia cardíaca con disfunción sistólica.
  • El galope presistólico o S4 ocurre casi al final de la diástole, generado por la contracción auricular forzada que intenta llenar un ventrículo rígido. Indica disfunción diastólica (hipertrofia, cardiopatía isquémica, miocardiopatía restrictiva) y desaparece en la fibrilación auricular porque no hay contracción auricular.

14.4.5. Chasquidos

El chasquido de apertura mitral es un ruido seco y agudo en la diástole temprana, generado cuando la válvula mitral engrosada por la estenosis se abre bruscamente. Cuanto más próximo está al S2, mayor es la presión en la aurícula izquierda y más grave es la estenosis.

El clic de eyección sistólico se produce al inicio de la sístole cuando una válvula sigmoidea engrosada pero aún móvil (esclerosis aórtica o pulmonar sin estenosis establecida) se abre con un sonido seco.

14.4.6. Los soplos cardíacos

Los soplos son ruidos generados por flujo turbulento a través de un orificio estrecho, una válvula insuficiente o en situaciones de flujo aumentado. Todo soplo debe describirse sistemáticamente con seis parámetros:

  1. Foco de máxima intensidad localiza el origen probable del soplo.
  2. Área de irradiación: refleja la dirección en que se propagan las vibraciones. El soplo de la estenosis aórtica irradia al cuello siguiendo el flujo de eyección; el de la insuficiencia mitral irradia hacia la axila; el de las lesiones pulmonares irradia hacia el mesocardio.
  3. Timbre puede ser:
    1. Suave: propio de las insuficiencias.
    2. Rudo o áspero: propio de las estenosis, capaz de generar frémito.
    3. Piante: muy agudo, en situaciones especiales como el prolapso mitral o la rotura de cuerdas tendinosas.
  4. Intensidad se gradúa en una escala del 1 al 6: el grado 1 solo se escucha tras varios segundos de concentración; el grado 3 es moderado; el grado 4 se acompaña de frémito; el grado 6 se escucha sin apoyar el fonendoscopio en la piel.
  5. Fase del ciclo distingue:
    1. Soplos sistólicos (entre S1 y S2). Pueden ser funcionales u orgánicos.
    2. Diastólicos (entre S2 y S1). Los soplos diastólicos son siempre patológicos.
    3. Continuos (que atraviesan S2, como el del ductus arterioso permeable).
  6. Ubicación dentro de la fase utiliza los prefijos proto- (inicio), meso- (mitad), tele- (final) y pan- (toda la fase) para precisar cuándo dentro de la sístole o diástole ocurre el soplo.
Figura 14.4. Análisis sistemático de un soplo cardíaco
Los seis parámetros del análisis sistemático de un soplo cardíaco Diagrama radial con seis nodos alrededor de un nodo central de soplo que muestran los seis parámetros de descripción: foco, irradiación, timbre, intensidad, fase del ciclo y ubicación dentro de la fase. SOPLO 6 parámetros 1. Foco Ao · P · Mi · Tri máxima intensidad 2. Irradiación EA → cuello IM → axila 3. Timbre suave · rudo · piante soplante · musical 4. Intensidad Escala Levine 1-6 ≥4 con frémito 5. Fase del ciclo sistólico · diastólico continuo 6. Ubicación en fase proto · meso · tele · pan pansistólico (IM)
Tabla 14.2. Características de los soplos cardíacos más frecuentes
ValvulopatíaFaseFocoIrradiaciónTimbre
Estenosis aórticaSistólico (meso-)Aórtico (2EID)CuelloRudo, en crescendo-decrescendo
Insuficiencia aórticaDiastólico (proto-)Aórtico / borde esternalHacia el ápexSuave, soplante, decrescendo
Estenosis mitralDiastólico (meso-tele-)Mitral (5EII)No irradiaRodada (retumbo diastólico)
Insuficiencia mitralSistólico (pan-)Mitral (5EII)AxilaSuave, soplante, uniforme
Soplo funcionalSistólico (≤grado 2)VariableNo irradiaSuave, musical, varía con posición
Figura 14.5. Ruidos cardíacos normales y patológicos
Ruidos cardíacos normales y patológicos en el ciclo cardíaco Diagrama de línea temporal del ciclo cardíaco que muestra S1 y S2 normales, los extratonos S3 y S4, los chasquidos, y los soplos sistólicos y diastólicos en su posición dentro del ciclo. t Normal S1 bup SÍSTOLE S2 dup DIÁSTOLE S1 S2 Extratonos S4 S3 CA S4 = galope presistólico (disfunción diastólica) S3 = galope diastólico (disfunción sistólica) CA = chasquido apertura mitral (estenosis mitral) Soplos sistólico diastólico (siempre patológico) S1 = cierre AV (mitral + tricúspide) · S2 = cierre sigmoideas (Ao + P) · CA = chasquido de apertura
Relevancia clínica

La maniobra de Rivero-Carvalho permite distinguir soplos de válvulas derechas de los de izquierdas cuando el origen es dudoso.

Se pide al paciente que realice una inspiración profunda y se mantiene en apnea inspiratoria. La presión intratorácica negativa aumenta el retorno venoso al corazón derecho, incrementando el flujo a través de las válvulas tricúspide y pulmonar y aumentando la intensidad de sus soplos. Los soplos de válvulas izquierdas no se modifican o disminuyen.

Los soplos funcionales merecen distinción explícita porque son frecuentes y no implican cardiopatía. Aparecen en situaciones de flujo aumentado (anemia, fiebre, embarazo, hipertiroidismo) o de dilatación del anillo valvular sin lesión orgánica.

Características de los soplos funcionales: son siempre sistólicos, de baja intensidad (≤2/6), no irradian y se modifican con los cambios de posición y con el tratamiento de la causa subyacente.

14.4.7. Los soplos arteriales

Los soplos no son exclusivos del corazón. Toda arteria puede generar turbulencias audibles cuando su luz está reducida o cuando el flujo es anormalmente elevado. La auscultación arterial es parte inseparable de la exploración cardiovascular completa.

  • El soplo carotídeo es el más relevante clínicamente:
    • Su presencia orienta hacia estenosis de la arteria carótida interna y obliga a estudio con ecografía Doppler.
    • Debe distinguirse del soplo cardíaco irradiado al cuello (propio de la estenosis aórtica) y del soplo venoso yugular, un zumbido continuo benigno que desaparece con la compresión yugular o al girar la cabeza.
    • La ausencia de soplo carotídeo no excluye una estenosis significativa. Las estenosis muy severas o las oclusiones completas pueden ser silentes.
  • Los soplos abdominales sobre la línea media o en los flancos orientan hacia estenosis de la aorta abdominal, las arterias renales (soplo periumbilical o en los ángulos costovertebrales en la hipertensión renovascular) o las arterias mesentéricas. El soplo renal tiene implicaciones directas en el estudio de la hipertensión arterial secundaria.
  • Los soplos femorales e ilíacos aparecen en la enfermedad oclusiva aortoilíaca y femoropoplítea, y son un hallazgo frecuente en el paciente con claudicación intermitente. Su auscultación se realiza en los triángulos femorales con el paciente en decúbito supino y ligera abducción de los miembros inferiores.
Relevancia clínica

En la exploración vascular periférica, la regla práctica es palpa primero, ausculta después. Si palpas un frémito, el soplo ya existe. Si no lo palpas, ausculta igualmente porque los soplos de baja intensidad no siempre generan frémito palpable. La combinación de pulso disminuido + frémito + soplo en una localización arterial es altamente sugestiva de estenosis hemodinámicamente significativa.

14.5. Exploración sistémica

La exploración cardiovascular debe completarse con una exploración sistémica que busque las repercusiones de la cardiopatía sobre otros órganos.

  • La auscultación pulmonar en el paciente cardíaco busca crepitantes basales bilaterales. Son el signo más precoz del edema pulmonar intersticial por insuficiencia ventricular izquierda. Los crepitantes que aparecen solo en decúbito y desaparecen al sentarse son característicos del edema cardíaco.
  • La valoración de los edemas establece su distribución (local o generalizada), su consistencia (blando y con fóvea en el edema cardíaco reciente; más indurado en el crónico) y su simetría (los edemas cardíacos son bilaterales y simétricos, lo que los diferencia de los edemas unilaterales de origen venoso o linfático).
  • La toma de tensión arterial en ambos brazos es obligatoria. Una diferencia significativa entre brazos (>20 mmHg) orienta hacia estenosis de arteria subclavia, síndrome aórtico agudo con afectación del origen de la subclavia o hacia coartación de aorta.
  • La palpación abdominal busca masas pulsátiles (aneurisma de aorta abdominal) o hepatomegalia (el hígado crece por congestión venosa secundaria a la insuficiencia ventricular derecha). La hepatomegalia cardíaca es dolorosa a la palpación, pulsátil cuando hay insuficiencia tricúspide significativa, y se acompaña de reflujo hepatoyugular positivo.
Relevancia clínica

El reflujo hepatoyugular se explora comprimiendo el hipocondrio derecho durante 10 segundos mientras el paciente respira con normalidad: en condiciones normales, la compresión no aumenta la ingurgitación yugular porque el corazón derecho sano acepta el aumento del retorno venoso. Si el ventrículo derecho está fallando, la presión adicional produce ingurgitación yugular mantenida durante la compresión: es el signo de Plesh, indicativo de disfunción ventricular derecha.

Dr. Vicente Molina Nácher
Autor y revisión médica

Dr. Vicente Molina

Licenciado en Medicina
Especialista en Angiología y Cirugía Vascular

Editor y revisor de contenidos en Apuntes de Medicina.

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