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TEMA 23

Patología y semiología del sistema venoso y linfático de las extremidades

Dificultad: Intermedia
Lectura: 15~17 min
Estudio: 1,2~1,5 horas
Autor y revisión médica: Dr. Vicente Molina

·

Actualizado: 28 de septiembre de 2026

Resumen

El sistema venoso de las extremidades inferiores funciona gracias a la bomba musculovenosa y a las válvulas antireflujo. Cuando estas estructuras fallan, el resultado es hipertensión venosa crónica, que se traduce en edema, cambios cutáneos y úlceras.

La trombosis venosa profunda (TVP) es la forma aguda más importante. Conlleva riesgo de tromboembolismo pulmonar y, a largo plazo, síndrome postrombótico.

La clasificación CEAP permite estadificar la insuficiencia venosa crónica de forma sistemática.

El linfedema es la consecuencia del bloqueo del drenaje linfático y se caracteriza por un edema no depresible que evoluciona a fibrosis progresiva.

Ideas clave

  1. El retorno venoso en bipedestación depende de la contracción de la pantorrilla como bomba muscular y de la competencia valvular.
  2. La hipertensión venosa crónica produce edema, lipodermatoesclerosis y úlceras por extravasación de proteínas y hematíes al intersticio.
  3. La TVP se origina por la conjunción de los tres factores de la tríada de Virchow: estasis, hipercoagulabilidad y lesión endotelial.
  4. El signo de Homans tiene baja sensibilidad y especificidad: el diagnóstico de TVP requiere eco-Doppler dúplex venoso.
  5. La clasificación CEAP (C0-C6) estadifica la insuficiencia venosa crónica de forma objetiva y reproducible.
  6. La úlcera venosa se localiza típicamente en el maléolo interno y es poco dolorosa; la úlcera arterial es distal, pálida en el fondo y muy dolorosa.
  7. El linfedema se distingue del edema venoso por ser no depresible, no ceder con el decúbito y mostrar signo de Stemmer positivo.

Errores frecuentes

  1. Error: el signo de Homans es diagnóstico de TVP. Corrección: tiene sensibilidad y especificidad bajas (<50%); el estándar diagnóstico es el eco-Doppler dúplex venoso compresivo.
  2. Error: la TVP superficial (tromboflebitis) no tiene riesgo embólico. Corrección: la TVP de la vena safena interna que alcanza la unión safenofemoral puede propagarse al sistema profundo y generar TEP.
  3. Error: las varices son siempre secundarias a TVP. Corrección: en el 80% de los casos se deben a insuficiencia primaria del cayado de la safena interna, sin TVP previa.
  4. Error: el linfedema y el edema venoso son indistinguibles clínicamente. Corrección: el linfedema es no depresible (sin fóvea en estadios avanzados), no cede con el decúbito y presenta signo de Stemmer positivo; el edema venoso deja fóvea y mejora con la elevación.
  5. Error: la IVC solo afecta a pacientes con varices visibles. Corrección: la IVC abarca desde telangiectasias (C1) hasta úlceras abiertas (C6), con o sin varices visibles.

23.1. Recuerdo de la fisiología venosa

Para comprender la patología venosa hay que partir de los mecanismos que hacen posible el retorno venoso en contra de la gravedad. En bipedestación, la columna de sangre desde el pie hasta la aurícula derecha genera una presión hidrostática de unos 90 mmHg a nivel del tobillo.

El sistema venoso de las extremidades inferiores tiene dos componentes.

  1. Sistema profundo (venas tibiales, poplítea, femoral e ilíaca) drena el 90% del retorno venoso.
  2. Sistema superficial (venas safenas interna y externa) drena el 10% restante.
  3. Ambos se comunican mediante las venas perforantes, que disponen de válvulas que permiten el flujo del sistema superficial al profundo pero no al revés.

El motor del retorno venoso en bipedestación es la bomba musculovenosa de la pantorrilla. Durante la contracción de los gemelos y el sóleo, las venas profundas se comprimen y la sangre asciende hacia el corazón; las válvulas venosas impiden el reflujo durante la relajación muscular. Con cada paso, la presión venosa en el tobillo cae de 90 mmHg a 20-30 mmHg en una persona con válvulas competentes.

Cuando los mecanismos valvulares fallan o la contracción muscular se reduce (reposo prolongado, encamamiento), la presión venosa en el tobillo no desciende con la deambulación. Esta hipertensión venosa mantenida es el origen de todas las manifestaciones crónicas de la patología venosa.

Figura 23.1. Mecanismo de la bomba musculovenosa
Funcionamiento de la bomba musculovenosa de la pantorrilla Esquema en tres fases que muestra la presión venosa elevada durante la bipedestación, el vaciamiento de las venas profundas durante la contracción muscular y la prevención del reflujo durante la relajación gracias a las válvulas venosas. 1 · REPOSO EN BIPEDESTACIÓN Músculo relajado Columna hidrostática ​Vena​profunda​ P tobillo ≈ 90 mmHg 2 · CONTRACCIÓN MUSCULAR Sangre impulsada ↑ Contracción ​Vena​comprimida​ P tobillo ↓ 20–30 3 · RELAJACIÓN Y VÁLVULAS Reflujo bloqueado Llenado venoso Relajación Bomba musculovenosa eficaz = vaciamiento venoso + válvulas competentes La marcha reduce la presión venosa distal: ≈ 90 mmHg → 20–30 mmHg Fallo valvular o de la bomba muscular → hipertensión venosa ambulatoria → insuficiencia venosa crónica
Mecanismo

Hipertensión venosa crónica → consecuencias tisulares

Aumento de la presión hidrostática capilar → extravasación de líquido y proteínas → edema.
Extravasación de hematíes → depósito de hemosiderina → pigmentación ocre-marrón (dermatitis ocre).
Activación de macrófagos → fibrosis del tejido subcutáneo → lipodermatoesclerosis.
Isquemia capilar por presión intersticial elevada → úlcera venosa.

Relación con otro tema

Puedes repasar el Tema 10 · Circulación venosa y retorno venoso de Fisiología Médica si necesitas recordar conceptos clave de este tema.

23.2. Trombosis venosa profunda

23.2.1. Fisiopatología: la tríada de Virchow

La trombosis venosa profunda (TVP) es la formación de un trombo en el interior de las venas del sistema profundo. Su fisiopatología se resume en la tríada de Virchow, formulada en 1856 y plenamente vigente.

Definición

Tríada de Virchow: la TVP requiere la concurrencia de uno o varios de estos tres factores: estasis venosa, lesión endotelial e hipercoagulabilidad (trombofilia).

La estasis venosa se produce en cualquier situación de inmovilidad: encamamiento, cirugía prolongada, viajes de larga duración, insuficiencia cardíaca o parálisis de la extremidad. Sin flujo laminar, los factores de la coagulación activados se acumulan y no se diluyen.

La lesión endotelial puede ser directa (traumatismo, catéter venoso central, cirugía) o indirecta (inflamación, vasculitis). El endotelio lesionado pierde su propiedades antitrombóticas y activa la coagulación a través de la vía del factor tisular.

La hipercoagulabilidad agrupa los estados de trombofilia, tanto hereditarios (déficit de proteína C, proteína S o antitrombina; factor V Leiden; mutación G20210A de la protrombina) como adquiridos (síndrome antifosfolípido, neoplasias, embarazo, anticonceptivos orales).

Figura 23.2. Tríada de Virchow: fisiopatología de la TVP
TVP Trombosis venosa profunda ESTASIS VENOSA · Encamamiento / inmovilidad · Cirugía prolongada · Insuficiencia cardíaca · Viajes de larga duración · Parálisis de la extremidad LESIÓN ENDOTELIAL · Traumatismo directo · Catéter venoso central · Cirugía (lesión vascular) · Vasculitis / inflamación · Infección local HIPERCOAGULABILIDAD · Trombofilia hereditaria (Fc V Leiden…) · Neoplasia · Embarazo · ACO · SAF Rudolf Virchow, 1856 — tríada vigente en la patología trombótica actual
Relevancia clínica

En la práctica, el 50% de las TVP ocurren en el postoperatorio de cirugía ortopédica mayor (prótesis de cadera y rodilla) y del abdomen-pelvis, donde concurren estasis intraoperatoria, lesión endotelial quirúrgica y respuesta inflamatoria que activa la coagulación.

23.2.2. Manifestaciones clínicas de la TVP

La TVP puede ser asintomática hasta en el 50% de los casos, lo que dificulta el diagnóstico clínico. Cuando es sintomática, la localización más frecuente es en las venas de la pantorrilla, con propagación proximal en un 20-30% de los casos.

Las manifestaciones clínicas son consecuencia de la obstrucción al retorno venoso:

  • Dolor: aparece en la pantorrilla o en el muslo, espontáneo o a la palpación del trayecto venoso. Se acompaña de impotencia funcional relativa.
    • El clásico signo de Homans (dolor en la pantorrilla a la dorsiflexión pasiva del pie) debe considerarse abolido de la práctica clínica. Su sensibilidad es del 50% y su especificidad del 30-40% (una moneda al aire tiene sensibilidad y especificidad del 50%). Un resultado positivo no confirma TVP y un resultado negativo no la descarta, con lo que el signo no aporta información diagnóstica útil y puede generar falsa seguridad cuando es negativo. El diagnóstico de TVP requiere siempre una estratificación de probabilidad clínica con los criterios de Wells, dímero D y, cuando procede, eco-Doppler venoso.
  • Edema: es el signo más frecuente. Al principio es blando y deja fóvea; suele ser unilateral, lo que lo distingue del edema bilateral de causa cardíaca o hepática. Afecta al territorio distal a la oclusión.
  • La piel puede adoptar un aspecto eritematoso-cianótico (phlegmasia cerulea dolens en los casos graves de oclusión iliofemoral masiva, con isquemia secundaria a la hipertensión venosa extrema, en la que la sangre no puede atravesar los capilares desde el lecho arterial).
  • En la phlegmasia alba dolens, más rara, el espasmo arterial reflejo produce palidez de la extremidad.
  • Calor local y dilatación de venas superficiales colaterales.
Error frecuente

El signo de Homans tiene una sensibilidad del 50% y una especificidad del 30-40%: valores inferiores al azar puro. Un resultado negativo no descarta TVP; un resultado positivo no la confirma. Su uso puede generar falsa seguridad clínica y retrasar el diagnóstico. Está obsoleto.

El diagnóstico requiere criterios de Wells + dímero D +/- eco-Doppler venoso.

23.2.3. Diagnóstico de la TVP. Criterios de Wells y eco-Doppler

La estratificación de la probabilidad clínica pretest se realiza con los criterios de Wells.

Una puntuación ≤ 1 clasifica la TVP como improbable y una puntuación ≥ 2 la clasifica como probable.

En los pacientes con TVP improbable, se solicita dímero D (DD) de alta sensibilidad. Si el DD es negativo, la TVP queda descartada sin necesidad de imagen; si es positivo, se debe completar el estudio con eco-Doppler venoso.

En los pacientes con TVP probable, el eco-Doppler es el primer paso, sin necesidad de dímero D previo.

Tabla 23.2. Criterios de Wells y algoritmo diagnóstico de la TVP
Criterio clínico Puntos
Cáncer activo (tratamiento actual, paliativo o en los últimos 6 meses) +1
Parálisis, paresia o inmovilización reciente de la extremidad inferior +1
Encamamiento ≥ 3 días o cirugía mayor en las últimas 12 semanas +1
Dolor localizado a la palpación del trayecto venoso profundo +1
Edema en toda la extremidad +1
Aumento de grosor gemelar ≥ 3 cm respecto a la pierna asintomática +1
Edema con fóvea en la extremidad sintomática +1
Venas superficiales colaterales no varicosas +1
TVP previa documentada +1
Diagnóstico alternativo tan o más probable que TVP −2
Interpretación (versión de dos niveles — ESVS/ESC 2021)
TVP improbable — Wells ≤ 1 → Dímero D; si negativo: TVP descartada; si positivo: eco-Doppler dúplex
TVP probable — Wells ≥ 2 → Eco-Doppler dúplex directamente

El estándar diagnóstico es el eco-Doppler venoso. Detecta la TVP por la falta de compresibilidad de la vena afectada (las venas normales colapsan al comprimir con la sonda), la ausencia de flujo espontáneo y la alteración del patrón de flujo con maniobras de compresión. Tiene una sensibilidad >95% y especificidad >97% para TVP proximal.

El dímero D tiene alto valor predictivo negativo. Esto quiere decir que una cifra baja en un paciente con probabilidad baja o intermedia descarta TVP con seguridad. No sirve para confirmarla porque es inespecífico (se eleva en múltiples procesos: inflamación, embarazo, neoplasias, cirugía reciente…).

Figura 23.3. Algoritmo diagnóstico de la trombosis venosa profunda (TVP)
Algoritmo diagnóstico de la trombosis venosa profunda Algoritmo diagnóstico de la trombosis venosa profunda basado en la probabilidad clínica mediante criterios de Wells, determinación de dímero D y ecografía Doppler venosa compresiva. Algoritmo diagnóstico de la TVP Sospecha clínica de TVP Estimar probabilidad clínica con criterios de Wells Probabilidad clínica TVP improbable Wells ≤ 1 TVP probable Wells ≥ 2 Dímero D Test de alta sensibilidad Eco-Doppler dúplex Ecografía venosa compresiva Negativo Positivo TVP descartada No anticoagular Normal Incompresible TVP descartada No anticoagular TVP confirmada Anticoagulación + valorar TEP Dúplex dudoso o afectación distal Repetir ecografía en 5–7 días ! Signo de Homans: obsoleto Sensibilidad ≈ 50% · Especificidad ≈ 30–40% No confirma ni descarta una TVP y no forma parte del algoritmo diagnóstico
Relación con otro tema

La complicación más grave de la TVP es el tromboembolismo pulmonar (TEP): el trombo se desprende y obstruye la circulación pulmonar. La fisiopatología, diagnóstico y tratamiento del TEP se desarrollan en el Bloque IV (Patología respiratoria).

[apuntesdemedicina.es — Bloque IV, T correspondiente]

23.2.4. Síndrome postrombótico

El síndrome postrombótico (SPT) es la complicación crónica más importante de la TVP. Aparece en el 20-50% de los pacientes en los 2 años siguientes al episodio agudo.

El mecanismo es doble:

  1. Una recanalización incompleta del trombo deja una vena obstruida de forma parcial.
  2. La inflamación destruye el aparato valvular durante el proceso de organización del trombo.

El resultado es hipertensión venosa crónica secundaria con todas sus consecuencias tisulares.

Se manifiesta por edema crónico, dolor, pesadez, cambios cutáneos (lipodermatoesclerosis, dermatitis ocre) y, en los casos más graves, úlceras venosas de repetición. En la clasificación CEAP, el SPT puede alcanzar estadios C4 a C6 (ver 23.3. Insuficiencia venosa crónica).

23.3. Insuficiencia venosa crónica

23.3.1. Concepto y mecanismo

La insuficiencia venosa crónica (IVC) es la consecuencia de la hipertensión venosa mantenida, ya sea por reflujo valvular, obstrucción venosa o ambos mecanismos combinados.

El reflujo valvular es el mecanismo más frecuente. Las válvulas incompetentes permiten que la sangre refluya hacia distal durante la relajación muscular, de modo que la presión venosa en el tobillo no se normaliza con la deambulación. Las causas del reflujo son la insuficiencia valvular primaria (idiopática, con frecuencia hereditaria) y la destrucción secundaria por TVP previa (síndrome postrombótico).

Idea clave

La fisiopatología de la IVC es simple. Cualquier causa que impida que la presión venosa en el tobillo descienda durante la marcha produce hipertensión venosa crónica. La hipertensión venosa es el motor de todas las alteraciones clínicas características.

23.3.2. Clasificación CEAP

La clasificación CEAP es el sistema de estadificación estándar de la IVC, adoptado por las principales guías internacionales (ESVS 2022). Tiene cuatro dimensiones: Clínica, Etiológica, Anatómica y Fisiopatológica. El componente más utilizado clínicamente es el C (clínico).

La escala C va de C0 a C6:

  • C0 significa ausencia de signos visibles o palpables de enfermedad venosa.
  • C1 corresponde a telangiectasias y venas reticulares.
  • C2 es la presencia de varices (venas dilatadas y tortuosas ≥3 mm).
  • C3 añade edema de causa venosa.
  • C4a incluye cambios cutáneos sin úlcera (pigmentación, eczema venoso).
  • C4b incluye la lipodermatoesclerosis o atrofia blanca.
  • C5 es la úlcera venosa cicatrizada.
  • C6 es la úlcera venosa abierta.

Cuando el paciente presenta síntomas (dolor, pesadez, calambres), se añade la letra S (sintomático); si es asintomático, la letra A.

Tabla 23.2. Clasificación CEAP: estadios clínicos de la IVC (ESVS 2022)
Estadio C Descripción clínica Hallazgos típicos
C0 Sin signos visibles ni palpables de enfermedad venosa Solo síntomas (C0s) o asintomático (C0a)
C1 Telangiectasias o venas reticulares «Arañas vasculares», diámetro <3 mm
C2 Varices Venas dilatadas y tortuosas ≥3 mm; safena interna/externa insuficiente
C3 Edema de causa venosa Ortostático, con o sin varices visibles
C4a Cambios cutáneos sin úlcera — pigmentación / eczema venoso Dermatitis ocre, hemosiderina perimaleolar
C4b Cambios cutáneos sin úlcera — lipodermatoesclerosis / atrofia blanche Induración fibrosa del tejido subcutáneo
C5 Úlcera venosa cicatrizada Cicatriz activa en área de riesgo; puede reabrir
C6 Úlcera venosa abierta (activa) Localización perimaleolar interna; fondo granulomatoso rosado
Añadir «S» si hay síntomas (dolor, pesadez, prurito, calambres) o «A» si es asintomático. Ejemplo: C3s = edema venoso sintomático.
Para examen

La CEAP de examen:

C0 (sin signos) → C1 (telangiectasias) → C2 (varices) → C3 (edema) → C4 (cambios cutáneos) → C5 (úlcera cicatrizada) → C6 (úlcera abierta).

Estadios C4 a C6 con edema permanente y úlcera definen la IVC avanzada.

23.3.3. Varices y síndrome varicoso

Las varices son dilataciones permanentes de las venas superficiales, con pared incompetente y reflujo valvular demostrable. La causa más frecuente (80%) es la insuficiencia de la unión safenofemoral.

La vena safena interna recibe el reflujo desde el sistema femoral a través de un cayado incompetente por disfunción valvular y se dilata progresivamente.

Las varices primarias tienen un componente hereditario importante y se dan sobre todo en mujeres (el embarazo aumenta la presión intraabdominal y los efectos progestágenos debilitan la pared venosa). Las varices secundarias son consecuencia habitualmente de una TVP previa.

Las manifestaciones son pesadez, calambres nocturnos y dolor que empeoran con la bipedestación prolongada y mejoran con el decúbito. En estadios avanzados aparecen edema, cambios cutáneos y úlceras (clasificación CEAP).

23.3.4. Úlcera venosa

La úlcera venosa es la manifestación más grave de la IVC avanzada (CEAP C5-C6). Su localización característica es el tercio inferior de la pierna, en la región perimaleolar interna, territorio tributario de la vena safena interna y con mayor presión hidrostática por ser la vena superficial con mayor columna de presión hidrostática.

Definición

Úlcera venosa: pérdida de sustancia crónica secundaria a hipertensión venosa, de localización perimaleolar interna, fondo rosado y granulomatoso, bordes irregulares, escasamente dolorosa y con piel periulceral con cambios de lipodermatoesclerosis y pigmentación hemosiderínica.

La diferenciación con la úlcera arterial es muy importante porque el tratamiento es completamente opuesto. En la úlcera venosa se aplica compresión elástica (que está contraindicada si existe isquemia arterial coexistente). Por ello, en todos los pacientes con IVC subsidiarios de terapia compresiva deben explorarse la presencia de pulsos tal y como se describe en el Tema 22 · Patología arterial periférica.

Figura X.X. Insuficiencia venosa crónica: hallazgos clínicos en miembro inferior
Ilustración clínica de insuficiencia venosa crónica en la pierna y el tobillo, con varices safenas, edema maleolar, pigmentación hemosiderínica, úlcera venosa y lipodermatoesclerosis
Tabla 23.1. Diagnóstico diferencial: úlcera venosa vs. arterial
Característica Úlcera venosa Úlcera arterial
Localización Región perimaleolar interna (maléolo interno) Dedos del pie, talón, zonas de presión distal
Dolor Escaso o moderado; mejora con la elevación Intenso, de reposo; empeora con la elevación (mejora al colgar el pie)
Fondo de la úlcera Rosado, granulomatoso, húmedo Pálido o necrótico, seco, con tejido desvitalizado
Bordes Irregulares, planos, «despegados» Bien definidos, «sacabocados», indurados
Piel periulceral Lipodermatoesclerosis, pigmentación hemosiderínica, eczema Pálida, fría, sin vello, atróficas
Pulsos Presentes (ITB normal) Ausentes o disminuidos (ITB <0,9)
Contexto clínico IVC, varices, TVP previa, obesidad Arteriosclerosis, DM, tabaquismo, claudicación
Tratamiento clave Compresión elástica (media o vendaje) Revascularización (compresión contraindicada si ITB <0,6)

23.4. Exploración clínica y complementaria en patología venosa

23.4.1. Exploración clínica

La exploración del paciente con IVC o varices se realiza en bipedestación, pues las venas solo son visibles y palpables con el sistema venoso lleno.

La inspección valora la distribución de las varices, la presencia de edema, los cambios cutáneos (pigmentación, lipodermatoesclerosis) y las úlceras. La palpación del trayecto venoso busca engrosamientos, induración o signos inflamatorios.

La prueba de Trendelenburg valora la competencia del cayado de la safena interna. Con el paciente en decúbito y la pierna elevada para vaciar las venas, se comprime la unión safenofemoral con la mano. Al poner al paciente de pie, si al soltar la compresión las varices se rellenan de forma rápida y retrógrada (de arriba abajo), la prueba es positiva e indica insuficiencia del cayado.

La prueba de Perthes evalúa la permeabilidad del sistema profundo. Con el paciente de pie y un lazo elástico por debajo de la rodilla que ocluye el sistema superficial, se le hace caminar. Si las varices distales desaparecen con el ejercicio, el sistema profundo es permeable y funciona como drenaje alternativo. Si las varices aumentan o aparece dolor, el sistema profundo está obstruido.

23.4.2. Eco-Doppler venoso

El eco-Doppler venoso es la exploración de referencia tanto para el diagnóstico de TVP como para la valoración funcional de la IVC. Combina la imagen ecográfica en tiempo real (modo B) con el análisis del flujo mediante Doppler espectral y Doppler color.

En la TVP detecta la incompresibilidad de la vena, la presencia de material ecogénico intraluminal y la ausencia de flujo espontáneo.

En la IVC, cuantifica el reflujo valvular: un reflujo >500 ms en los troncos safenos o >1000 ms en las venas profundas se considera patológico. También identifica los segmentos incompetentes de las venas safenas (tanto interna como externa) y permite mapear la anatomía varicosa de cara a planificar una posible cirugía.

Relevancia clínica

La flebografía por TC o RMN se utiliza cuando el ecoDoppler no es diagnóstico o se planifica cirugía compleja (varices pélvicas o síndromes compresivos abdominales).

La venografía de contraste (flebografía) ha quedado relegada a casos muy seleccionados o procedimientos intervencionistas.

23.5. Patología linfática: linfedema

23.5.1. Fisiopatología del linfedema

El sistema linfático recoge el 10% del líquido filtrado en el capilar que no reabsorbe el sistema venoso, transporta proteínas de gran tamaño y partículas lipídicas absorbidas en el intestino y constituye una vía de drenaje inmunológico. Su obstrucción genera linfedema.

Definición

Linfedema: acumulación progresiva de líquido rico en proteínas en el espacio intersticial como consecuencia de un fallo en el drenaje linfático, que conduce a inflamación crónica, fibrosis y engrosamiento cutáneo.

La diferencia fisiopatológica fundamental con el edema venoso está en la composición del líquido. El linfedema acumula proteínas de alto peso molecular, lo que activa fibroblastos y macrófagos y conduce a fibrosis progresiva e irreversible del tejido subcutáneo. Esta es la razón de que el linfedema no ceda con el reposo en los estadios avanzados.

23.5.2. Causas del linfedema

El linfedema se clasifica en primario y secundario según su etiología.

  • Linfedema primario: es consecuencia de malformaciones congénitas de los vasos linfáticos (hipoplasia, aplasia, ectasia). Puede ser congénito (presente al nacer), precoz (aparece antes de los 35 años, sobre todo en la pubertad y es más frecuente en mujeres) o tardío (aparece después de los 35 años). La enfermedad de Milroy es la forma hereditaria más conocida, ligada a mutaciones en el gen VEGFR3.
  • Linfedema secundario: es el más frecuente a nivel mundial.
    • Tiene varias causas:
      • La filariasis linfática (Wuchereria bancrofti) es la causa más prevalente en regiones tropicales.
      • En países occidentales, la causa más frecuente es el vaciamiento ganglionar radical en el tratamiento del cáncer (especialmente la disección axilar en el cáncer de mama y la linfadenectomía pélvica en el cáncer ginecológico y prostático).
      • La radioterapia también produce fibrosis linfática.
      • La linfangitis de repetición (infecciones estreptocócicas) daña progresivamente los vasos linfáticos.

23.5.3. Manifestaciones clínicas y estadificación ISL

El linfedema comienza como un edema blando que deja fóvea y cede parcialmente con el decúbito (estadio 0-I). Con el tiempo, la fibrosis subcutánea hace que el edema se vuelva progresivamente más duro, no depresible y permanente.

El signo de Stemmer es patognomónico. Consiste en la imposibilidad de pellizcar la piel del dorso de los dedos del pie (o de la mano en el linfedema del miembro superior) por el engrosamiento subcutáneo. Es positivo a partir del estadio II.

La piel adopta un aspecto de «piel de naranja» o, en estadios avanzados, el aspecto de la «elefantiasis» con pliegues cutáneos profundos e hiperqueratosis.

La Sociedad Internacional de Linfología (ISL) estadifica el linfedema en cuatro estadios:

  • Estadio 0 (subclínico): transporte linfático alterado sin edema visible.
  • Estadio I: edema blando que deja fóvea, revierte parcialmente con el decúbito.
  • Estadio II: edema que no revierte con el decúbito; signo de Stemmer positivo; puede o no dejar fóvea.
  • Estadio III: elefantiasis establecida con cambios cutáneos tróficos irreversibles (hiperqueratosis, papilomatosis, fibrosis).
Tabla 23.3. Estadificación ISL del linfedema (0–III)
Estadio Denominación Características clínicas Stemmer Fóvea Revierte con reposo
0 Subclínico Sin edema visible; transporte linfático alterado solo detectable en linfocintografía Negativo — —
I Edema reversible Edema blando; aún sin fibrosis subcutánea Negativo / dudoso Sí Sí
II Edema irreversible No cede con el decúbito; fibrosis subcutánea establecida; piel más dura Positivo Variable No
III Elefantiasis Cambios cutáneos irreversibles: hiperqueratosis, papilomatosis, pliegues fibrosos profundos Positivo Ausente No
Signo de Stemmer: imposibilidad de pellizcar la piel del dorso del segundo dedo del pie (o de la mano en el linfedema de miembro superior). Patognomónico de linfedema a partir del estadio II.
Relevancia clínica

El diagnóstico diferencial entre linfedema y edema venoso es fundamental porque el tratamiento puede diferir. Las tres claves para diferenciarlos son:
(1) el signo de Stemmer (solo positivo en linfedema).
(2) la localización (el linfedema incluye el dorso del pie, que el edema venoso respeta habitualmente).
(3) la respuesta al decúbito (el edema venoso mejora claramente, el linfedema no en estadios avanzados).

23.5.4. Diagnóstico del linfedema

El diagnóstico es clínico en la mayoría de los casos.

La linfogammagrafía isotópica (linfocintografía) es la técnica de referencia para cuantificar el drenaje linfático y localizar la obstrucción cuando el diagnóstico es dudoso o se planifica cirugía.

La linfografía con contraste directo ha sido sustituida por la linfocintografía y por la RMN con técnicas de linfangiografía por resonancia magnética (MRL), menos invasivas.

Nota

La linfografía directa (inyección de contraste en vasos linfáticos del dorso del pie) puede agravar el linfedema al dañar los vasos linfáticos residuales. Su uso actual es excepcional y está restringido a centros con experiencia en cirugía linfática reconstructiva.

23.6. Diagnóstico diferencial del edema de miembro inferior

El edema de la extremidad inferior es uno de los signos más frecuentes en medicina interna y tiene causas muy diversas. La orientación etiológica es fundamental antes de iniciar cualquier tratamiento.

Relación con otro tema

El diagnóstico diferencial sistemático del edema de extremidades inferiores se desarrolla en el T5 — Manifestaciones generales I, donde se aborda el edema como síntoma general con todas sus causas posibles (cardiogénico, hepático, renal, linfático, venoso, farmacológico).

Ver Tema 5 · Manifestaciones generales de la enfermedad.

Desde el punto de vista vascular, los tres patrones diferenciables en la extremidad inferior son:

  • El edema venoso agudo (unilateral, con signos inflamatorios, posible TVP).
  • El edema de IVC (bilateral o unilateral, crónico, con cambios cutáneos, mejora con la elevación).
  • El linfedema (incluye el dorso del pie, signo de Stemmer positivo, no mejora con la elevación en estadios avanzados).

El edema cardiogénico es el diagnóstico diferencial más importante a tener en cuenta ante un paciente con edema bilateral de las extremidades, junto con la insuficiencia venosa crónica y el linfedema.

Tabla 23.3. Diagnóstico diferencial del edema de miembros inferiores
Característica Edema venoso (IVC) Linfedema Edema cardiogénico
Distribución Unilateral o bilateral; respeta el dorso del pie Unilateral; incluye el dorso del pie y los dedos Bilateral y simétrico; incluye el sacro en encamados
Fóvea Presente (edema blando) Presente en estadio I; ausente en estadios II-III Presente (edema blando)
Respuesta al decúbito Mejora claramente Mejora en estadio I; no mejora en estadios avanzados Mejora (redistribución) pero reaparece al día siguiente
Signo de Stemmer Negativo Positivo a partir del estadio II Negativo
Cambios cutáneos Pigmentación hemosiderínica, lipodermatoesclerosis, posible úlcera Piel de naranja, hiperqueratosis, engrosamiento dérmico Piel brillante, tensa; sin cambios pigmentarios
Contexto clínico TVP previa, varices, obesidad Cirugía/radioterapia ganglionar; filariasis; congénito IC, cardiopatía; disnea, ortopnea, BNP elevado
Dr. Vicente Molina Nácher
Autor y revisión médica

Dr. Vicente Molina

Licenciado en Medicina
Especialista en Angiología y Cirugía Vascular

Editor y revisor de contenidos en Apuntes de Medicina.

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