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TEMA 19

Miocardiopatías, endocarditis infecciosa y pericardiopatías

Dificultad: Alta
Lectura: 18~20 min
Estudio: 1,5~1,8 horas
Autor y revisión médica: Dr. Vicente Molina

·

Actualizado: 23 de septiembre de 2026

Resumen

Las miocardiopatías son enfermedades del músculo cardíaco que alteran su estructura o función sin que exista otra enfermedad cardiovascular suficiente para explicar la alteración miocárdica. Entre sus fenotipos clásicos se encuentran:

  • La miocardiopatía dilatada, caracterizada por dilatación ventricular y disfunción sistólica.
  • La hipertrófica, caracterizada por hipertrofia ventricular no explicada por condiciones de sobrecarga y predominio de la disfunción diastólica.
  • La restrictiva, caracterizada por dificultad para el llenado debido a una marcada rigidez ventricular.

La endocarditis infecciosa es la infección del endocardio, habitualmente valvular, con formación de vegetaciones que pueden destruir la válvula, embolizar o mantener una bacteriemia persistente.

Las pericardiopatías comprenden diferentes síndromes, entre ellos la pericarditis aguda, el derrame pericárdico, el taponamiento cardíaco y la pericarditis constrictiva. Mientras la pericarditis aguda representa fundamentalmente un proceso inflamatorio, el taponamiento y la constricción comprometen el llenado diastólico por mecanismos diferentes.

Ideas clave

  1. La miocardiopatía dilatada presenta dilatación ventricular y disfunción sistólica; la hipertrófica, hipertrofia y disminución de la distensibilidad; y la restrictiva, rigidez miocárdica con dificultad para el llenado diastólico y presiones de llenado elevadas.
  2. En la miocardiopatía hipertrófica y en muchas formas restrictivas, la contracción global puede estar conservada mientras el principal problema reside en el llenado ventricular.
  3. Las vegetaciones explican la destrucción valvular con insuficiencia aguda, embolización a distancia e infección persistente con bacteriemia y manifestaciones sistémicas en la endocarditis infecciosa.
  4. El derrame describe la presencia de líquido; el taponamiento describe su repercusión hemodinámica. Una acumulación rápida de poco volumen puede producir taponamiento, mientras que un derrame crónico voluminoso puede ser inicialmente bien tolerado.
  5. Een el taponamiento cardíaco, el aumento de la presión intrapericárdica comprime progresivamente las cámaras cardíacas, reduce el retorno y el llenado ventricular, disminuye el volumen sistólico y puede producir shock obstructivo.
  6. La miocardiopatía restrictiva y la pericarditis constrictiva pueden parecerse hemodinámicamente, pero el origen de la restricción es distinto. En la primera está en el miocardio; en la segunda, en un pericardio rígido que limita externamente la expansión cardíaca.

Errores frecuentes

  1. Error: creer que la miocardiopatía hipertrófica siempre produce fracción de eyección reducida. Corrección: la miocardiopatía hipertrófica suele presentar una fracción de eyección conservada o aumentada. El problema predominante es la disminución de la distensibilidad y el llenado ventricular, es decir, la disfunción diastólica.
  2. Error: identificar miocardiopatía hipertrófica con obstrucción del tracto de salida en todos los pacientes. Corrección: la hipertrofia y la disfunción diastólica son características de la enfermedad, pero solo una parte de los pacientes presenta una obstrucción dinámica significativa del tracto de salida del ventrículo izquierdo.
  3. Error: pensar que la endocarditis infecciosa solo afecta a válvulas previamente lesionadas. Corrección: las anomalías valvulares, prótesis y dispositivos intracardíacos aumentan el riesgo, pero microorganismos virulentos como Staphylococcus aureus pueden producir endocarditis sobre válvulas previamente normales.
  4. Error: interpretar los nódulos de Osler y las lesiones de Janeway como la misma lesión. Corrección: los nódulos de Osler son lesiones dolorosas, habitualmente localizadas en los pulpejos, relacionadas principalmente con fenómenos inmunológicos. Las lesiones de Janeway son máculas indoloras en palmas y plantas relacionadas con fenómenos embólicos o microabscesos sépticos.
  5. Error: confundir derrame pericárdico con taponamiento cardíaco. Corrección: el derrame es una alteración anatómica; el taponamiento es una alteración hemodinámica. Lo decisivo no es únicamente cuánto líquido existe, sino la relación entre la presión intrapericárdica, la velocidad de acumulación y la capacidad del pericardio para distenderse.
  6. Error: considerar que la tríada de Beck debe estar siempre presente en el taponamiento. Corrección: hipotensión, ingurgitación yugular y ruidos cardíacos apagados constituyen la descripción clásica, pero la tríada completa no aparece en todos los pacientes y su ausencia no excluye el diagnóstico.

19.1. Miocardiopatías

Definición

Miocardiopatía: enfermedad en la que el músculo cardíaco presenta una alteración estructural o funcional que no puede explicarse suficientemente por una cardiopatía isquémica, hipertensiva, valvular o congénita.

Las miocardiopatías comprenden diversos fenotipos morfológicos y funcionales. En este tema se revisan los tres patrones clásicos con mayor interés fisiopatológico: dilatado, hipertrófico y restrictivo. Cada uno presenta un perfil hemodinámico característico que determina sus principales manifestaciones clínicas.

19.1.1. Miocardiopatía dilatada

La miocardiopatía dilatada se caracteriza por la dilatación del ventrículo izquierdo o de ambos ventrículos asociada a deterioro de la función sistólica que no puede explicarse únicamente por condiciones anormales de carga o por una enfermedad coronaria suficiente para justificarla. El ventrículo se dilata y pierde capacidad contráctil, desarrollando un patrón fisiopatológico similar al de una insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida.

Sus causas son numerosas. Existe una importante contribución genética, aunque en muchos pacientes no se identifica una causa concreta. Entre las formas adquiridas se encuentran el daño miocárdico posterior a una miocarditis, el consumo crónico de alcohol, algunos fármacos cardiotóxicos —especialmente las antraciclinas—, la miocardiopatía periparto y determinados trastornos endocrinos, metabólicos o nutricionales.

Las manifestaciones clínicas son fundamentalmente las de la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida: disnea de esfuerzo progresiva, intolerancia al ejercicio, ortopnea, edemas y signos de bajo gasto. La dilatación de las cavidades también favorece la aparición de insuficiencias valvulares funcionales, trombos intracavitarios y arritmias. Las arritmias ventriculares pueden ocasionar muerte súbita.

Relevancia clínica

La miocardiopatía dilatada asociada al consumo crónico de alcohol puede presentar una mejoría significativa de la función ventricular tras la abstinencia, especialmente cuando se identifica antes de que exista un remodelado miocárdico irreversible.

19.1.2. Miocardiopatía hipertrófica

La miocardiopatía hipertrófica se caracteriza por un aumento del grosor de las paredes del ventrículo izquierdo que no puede explicarse únicamente por condiciones de sobrecarga, como la hipertensión arterial o la estenosis aórtica.

La distribución de la hipertrofia es variable, aunque con frecuencia afecta de forma predominante al tabique interventricular. El aumento de la masa miocárdica y la desorganización de las fibras disminuyen la distensibilidad ventricular. Como consecuencia, el ventrículo necesita presiones de llenado mayores a pesar de presentar una función sistólica global habitualmente conservada o aumentada: el trastorno predominante es, por tanto, la disfunción diastólica.

Su causa es frecuentemente genética y se asocia a variantes patogénicas en genes que codifican proteínas del sarcómero, como la cadena pesada de la betamiosina o la proteína C de unión a la miosina. Es una enfermedad hereditaria relativamente frecuente y constituye una causa importante de muerte súbita en personas jóvenes y deportistas.

En algunos pacientes existe además una obstrucción dinámica del tracto de salida del ventrículo izquierdo, generalmente relacionada con la hipertrofia septal y el movimiento sistólico anterior de la válvula mitral. Esta forma se denomina miocardiopatía hipertrófica obstructiva.

El grado de obstrucción aumenta cuando disminuye el volumen de la cavidad ventricular, por ejemplo al reducirse la precarga, y puede aumentar también cuando se incrementa la contractilidad.

Las manifestaciones clínicas incluyen disnea de esfuerzo, ángor, síncope y palpitaciones. El síncope puede obedecer a distintos mecanismos, entre ellos la obstrucción dinámica al tracto de salida, una respuesta anormal de la presión arterial durante el ejercicio o la aparición de arritmias. Las arritmias ventriculares y la muerte súbita constituyen las complicaciones más temidas.

Para examen

La miocardiopatía hipertrófica obstructiva puede producir un soplo sistólico en el borde esternal izquierdo que aumenta con la maniobra de Valsalva, porque disminuye la precarga y se reduce el tamaño de la cavidad ventricular. Por el contrario, las maniobras que aumentan la precarga, como la elevación pasiva de las piernas, tienden a disminuir la intensidad de la obstrucción y del soplo.

19.1.3. Miocardiopatía restrictiva

La miocardiopatía restrictiva se caracteriza por una marcada disminución de la distensibilidad ventricular que dificulta el llenado diastólico. Los ventrículos suelen presentar dimensiones normales o reducidas y la función sistólica puede mantenerse relativamente conservada, especialmente en las fases iniciales, pero las presiones de llenado se encuentran elevadas.

El aumento crónico de las presiones de llenado produce frecuentemente dilatación de ambas aurículas.

Sus causas incluyen enfermedades infiltrativas o de depósito, como la amiloidosis cardíaca y la hemocromatosis, así como determinadas formas de fibrosis endomiocárdica y otras enfermedades sistémicas que afectan al miocardio.

El patrón hemodinámico puede parecerse al de la pericarditis constrictiva: existe un llenado ventricular inicial relativamente rápido seguido de una limitación brusca de la expansión diastólica, con elevación de las presiones de llenado.

La distinción entre ambas entidades es clínicamente importante porque el origen de la restricción es diferente: en la miocardiopatía restrictiva la alteración reside fundamentalmente en el propio miocardio, mientras que en la pericarditis constrictiva el problema se encuentra en el pericardio rígido que rodea al corazón.

Figura 19.1. Comparación fisiopatológica de las miocardiopatías
miocardiopatias-dilatada-hipertrofica-restrictiva-comparacion Dilatada ↑ cavidad · ↓ contractilidad Patrón de IC con FE reducida arritmias · trombos · IM funcional Hipertrófica ↑ grosor parietal · ↓ distensibilidad FE conservada o aumentada posible obstrucción dinámica del TSVI Restrictiva Rigidez miocárdica ↓ llenado diastólico · ↑ presiones ventrículos poco dilatados · aurículas dilatadas Dilatada = fallo sistólico · Hipertrófica y restrictiva = predominio de disfunción diastólica
Tabla 19.1. Comparativa fisiopatológica de las miocardiopatías
Tipo Cavidad ventricular Fracción de eyección Mecanismo principal Causas frecuentes Clínica predominante
Dilatada ↑ cavidad ventricular Reducida ↓ contractilidad sistólica Genética · alcohol · miocarditis previa · antraciclinas · periparto · idiopática IC con FE reducida · arritmias · trombos intracavitarios · muerte súbita
Hipertrófica Normal o ↓ · paredes engrosadas Conservada o ↑ ↓ distensibilidad diastólica · posible obstrucción dinámica del tracto de salida Genética · alteraciones de proteínas del sarcómero Disnea · ángor · síncope · palpitaciones · riesgo de muerte súbita
Restrictiva Normal o ↓ · aurículas dilatadas Habitualmente conservada al inicio ↓ llenado diastólico por rigidez miocárdica Amiloidosis · hemocromatosis · fibrosis endomiocárdica Congestión sistémica · presiones de llenado elevadas · diagnóstico diferencial con constricción

19.2. Endocarditis infecciosa

La endocarditis infecciosa es una infección del endocardio, habitualmente de las válvulas cardíacas. Puede aparecer sobre válvulas previamente lesionadas, prótesis valvulares o dispositivos intracardíacos, aunque microorganismos especialmente virulentos pueden infectar también válvulas previamente normales.

Definición

Endocarditis infecciosa: infección del endocardio valvular o mural asociada habitualmente a la formación de vegetaciones constituidas por fibrina, plaquetas, células inflamatorias y microorganismos.

Entre los microorganismos más importantes se encuentran Staphylococcus aureus, los estreptococos del grupo viridans y los enterococos. Streptococcus gallolyticus, anteriormente incluido dentro de Streptococcus bovis, presenta una asociación especialmente relevante con lesiones neoplásicas y preneoplásicas del colon.

Las vegetaciones son el substrato anatómico característico de la enfermedad. Su presencia tiene tres consecuencias fisiopatológicas principales.

La primera es la destrucción valvular. La infección puede destruir las valvas, perforar tejido valvular, lesionar las estructuras perivalvulares o provocar rotura de cuerdas tendinosas, produciendo una insuficiencia valvular aguda. A diferencia de las insuficiencias crónicas, las cavidades no disponen de tiempo para adaptarse al volumen regurgitante, por lo que la presión en la cavidad receptora puede aumentar bruscamente y producir edema agudo de pulmón o deterioro hemodinámico grave.

La segunda es la embolización. Fragmentos de las vegetaciones pueden desprenderse y alcanzar diferentes territorios. En la endocarditis izquierda pueden producir ictus, infartos esplénicos o renales, isquemia periférica o abscesos a distancia. En la endocarditis derecha, los émbolos alcanzan fundamentalmente la circulación pulmonar y pueden producir embolias sépticas pulmonares.

La tercera es la infección persistente. Las vegetaciones constituyen un foco desde el que los microorganismos pueden pasar repetidamente al torrente sanguíneo, manteniendo bacteriemia, fiebre y síndrome constitucional.

También pueden aparecer fenómenos vasculares e inmunológicos periféricos. Entre ellos se encuentran los nódulos de Osler —dolorosos y localizados típicamente en los pulpejos—, las lesiones de Janeway —máculas indoloras en palmas y plantas—, las manchas de Roth en la retina y la glomerulonefritis mediada por inmunocomplejos.

Figura 19.2. Endocarditis infecciosa: consecuencias de las vegetaciones
Vegetación infecciosa fibrina + plaquetas + células inflamatorias + microorganismos Destrucción valvular perforación valvular · rotura de cuerdas abscesos perivalvulares → insuficiencia valvular aguda Embolización endocarditis izquierda → ictus, bazo, riñón endocarditis derecha → embolias sépticas pulmonares → isquemia / abscesos a distancia Infección persistente paso continuo de microorganismos al torrente sanguíneo → bacteriemia y fiebre persistentes La vegetación explica simultáneamente el daño valvular, los émbolos y la bacteriemia persistente
Figura 19.3. Nódulos de Osler y lesiones de Janeway
Comparación clínica entre nódulos de Osler, con pequeñas lesiones eritematovioláceas en los pulpejos de los dedos, y lesiones de Janeway, con máculas eritematohemorrágicas planas en la palma

Izquierda: nódulos de Osler, lesiones nodulares eritematovioláceas localizadas típicamente en los pulpejos de los dedos. Derecha: lesiones de Janeway, máculas eritematosas o hemorrágicas, planas, localizadas en palmas y plantas.

Relevancia clínica

La endocarditis infecciosa derecha, especialmente tricuspídea, presenta una asociación característica con el uso de drogas por vía intravenosa. Staphylococcus aureus es un agente especialmente frecuente y las vegetaciones pueden producir embolias sépticas pulmonares con infiltrados pulmonares, nódulos o lesiones cavitadas.

Relación con otro tema

El diagnóstico de endocarditis infecciosa combina los datos microbiológicos, especialmente los hemocultivos, con la demostración de afectación cardíaca mediante técnicas de imagen. La ecocardiografía es fundamental para identificar vegetaciones, insuficiencia valvular nueva y complicaciones perivalvulares; la ecocardiografía transesofágica presenta mayor sensibilidad que la transtorácica en determinadas situaciones.

Estos hallazgos se integran en los criterios diagnósticos de Duke-ISCVID.

→ T15. Exploraciones complementarias en cardiología

19.3. Pericardiopatías

El pericardio es una membrana serosa formada por dos hojas que rodea al corazón. Entre ambas existe una pequeña cantidad de líquido que facilita su deslizamiento durante el ciclo cardíaco.

Las enfermedades del pericardio pueden manifestarse mediante diferentes síndromes. La pericarditis aguda representa fundamentalmente un proceso inflamatorio; el derrame pericárdico consiste en una acumulación anormal de líquido; y el taponamiento y la pericarditis constrictiva producen alteraciones hemodinámicas al limitar el llenado cardíaco.

19.3.1. Pericarditis aguda

La pericarditis aguda es la inflamación del pericardio. En los países desarrollados, la mayoría de los casos son idiopáticos o presumiblemente víricos. Otras causas incluyen infecciones bacterianas —especialmente la tuberculosis en determinadas regiones—, enfermedades autoinmunes, uremia, neoplasias y los síndromes inflamatorios posteriores a lesión cardíaca, como los que pueden aparecer después de un infarto de miocardio o una intervención cardíaca.

El síntoma cardinal es el dolor torácico pericárdico: habitualmente agudo, retroesternal o precordial, de características pleuríticas y dependiente de la posición. Característicamente empeora en decúbito supino y mejora al sentarse e inclinarse hacia delante.

En la auscultación puede detectarse un roce pericárdico, un sonido superficial producido por el rozamiento de las hojas pericárdicas inflamadas. Es un hallazgo muy característico, aunque puede ser transitorio y su ausencia no excluye el diagnóstico.

Para examen

El ECG de la pericarditis aguda puede mostrar elevación difusa del segmento ST, habitualmente de morfología cóncava, asociada a descenso del segmento PR. A diferencia del síndrome coronario agudo con elevación del ST, las alteraciones suelen afectar múltiples territorios y no respetan la distribución de una arteria coronaria.

La morfología cóncava del ST puede orientar, pero por sí sola no permite diferenciar una pericarditis de un infarto agudo de miocardio.

Relación con otro tema

La interpretación detallada del ECG en la pericarditis aguda y su diagnóstico diferencial con los síndromes coronarios se desarrollan en el tema de exploraciones complementarias en cardiología.

→ T15. Exploraciones complementarias en cardiología

19.3.2. Derrame pericárdico y taponamiento cardíaco

El derrame pericárdico es la acumulación anormal de líquido en el espacio pericárdico. El líquido puede ser un trasudado, un exudado inflamatorio, sangre —hemopericardio— o, con menor frecuencia, líquido quiloso.

La repercusión hemodinámica del derrame depende tanto del volumen acumulado como, sobre todo, de la velocidad de acumulación.

Cuando el líquido se acumula lentamente, el pericardio puede distenderse progresivamente y tolerar volúmenes muy elevados antes de comprometer el llenado cardíaco. Por el contrario, una acumulación rápida de un volumen mucho menor puede elevar bruscamente la presión intrapericárdica y producir taponamiento.

Definición

Taponamiento cardíaco: situación hemodinámica en la que el aumento de la presión intrapericárdica comprime las cámaras cardíacas, dificulta su llenado diastólico y reduce el gasto cardíaco, pudiendo producir un shock obstructivo.

A medida que aumenta la presión intrapericárdica, esta comienza a dificultar el llenado de las cámaras con menor presión, especialmente las cavidades derechas. Puede aparecer colapso de la aurícula y el ventrículo derechos durante determinadas fases del ciclo cardíaco y las presiones diastólicas de las cámaras tienden a igualarse.

La disminución del llenado ventricular reduce el volumen sistólico y el gasto cardíaco, activando mecanismos compensadores como la taquicardia y la vasoconstricción periférica.

La tríada de Beck describe tres manifestaciones clásicas del taponamiento: hipotensión arterial por disminución del gasto cardíaco, ingurgitación yugular por elevación de la presión venosa y ruidos cardíacos apagados. La tríada completa no está presente en todos los pacientes.

Otro hallazgo característico es el pulso paradójico, definido como una caída inspiratoria exagerada de la presión arterial sistólica, superior a 10 mmHg. Durante la inspiración aumenta el retorno venoso al ventrículo derecho; como el corazón se encuentra confinado dentro de un espacio pericárdico cuya presión está elevada, la expansión del ventrículo derecho desplaza el tabique hacia el ventrículo izquierdo y reduce su llenado y su volumen sistólico.

Relevancia clínica

El taponamiento cardíaco con deterioro hemodinámico es una emergencia. El tratamiento requiere la evacuación urgente del líquido pericárdico, habitualmente mediante pericardiocentesis guiada por imagen. En determinadas causas, como algunos hemopericardios traumáticos o complicaciones quirúrgicas, puede ser necesario un drenaje quirúrgico.

19.3.3. Pericarditis constrictiva

La pericarditis constrictiva es un síndrome producido por un pericardio engrosado, fibrosado y, en ocasiones, calcificado, que pierde su distensibilidad e impide la expansión normal de las cámaras cardíacas durante la diástole.

Su etiología depende del contexto epidemiológico. En los países desarrollados predominan las formas idiopáticas y las relacionadas con cirugía cardíaca previa o radioterapia mediastínica. La tuberculosis continúa siendo una causa muy importante en regiones de elevada prevalencia y en determinados grupos de riesgo.

El pericardio rígido actúa como una coraza que limita la expansión cardíaca durante la diástole. El llenado ventricular es inicialmente rápido, pero se detiene de forma brusca cuando las cámaras alcanzan el límite impuesto por el pericardio no distensible.

Como consecuencia, aumentan las presiones de llenado y aparece una marcada interdependencia entre ambos ventrículos. La congestión venosa sistémica suele dominar el cuadro clínico, con ingurgitación yugular, hepatomegalia, edemas periféricos y ascitis.

El signo de Kussmaul consiste en el aumento, o la ausencia de la disminución fisiológica, de la presión venosa yugular durante la inspiración. Se produce porque el corazón constreñido no puede acomodar adecuadamente el aumento inspiratorio del retorno venoso.

La pericarditis constrictiva puede presentar un patrón hemodinámico parecido al de la miocardiopatía restrictiva, pero el origen del defecto es diferente: pericárdico en la constricción y miocárdico en la restricción.

Figura 19.4. Miocardiopatía restrictiva y pericarditis constrictiva
miocardiopatia-restrictiva-pericarditis-constrictiva Miocardiopatía restrictiva Problema principal: miocardio rígido ↓ distensibilidad ventricular aurículas dilatadas · presiones de llenado elevadas Pericarditis constrictiva Problema principal: coraza pericárdica llenado inicial rápido + detención brusca congestión venosa sistémica · signo de Kussmaul
Tabla 19.2. Síndromes pericárdicos: características y diferencias
Síndrome Mecanismo Síntoma / signo clave ECG / imagen Comentario clínico
Pericarditis aguda Inflamación del pericardio Dolor pleurítico y posicional · roce pericárdico ↑ ST difuso + ↓ PR · derrame variable en ecocardiografía Suele ser idiopática o vírica en países desarrollados
Derrame pericárdico Acumulación de líquido en el saco pericárdico Puede ser asintomático o dar disnea / opresión Ecocardiografía: espacio líquido pericárdico La repercusión depende mucho de la velocidad de acumulación
Taponamiento cardíaco ↑ presión intrapericárdica → dificultad de llenado diastólico Hipotensión · ingurgitación yugular · ruidos apagados · pulso paradójico Ecocardiografía: colapso de cavidades derechas · derrame Emergencia hemodinámica → drenaje urgente
Pericarditis constrictiva Pericardio rígido → restricción diastólica crónica Congestión venosa sistémica · signo de Kussmaul · posible knock pericárdico Eco / TC / RM: pericardio engrosado, fisiología constrictiva Diagnóstico diferencial fundamental con miocardiopatía restrictiva
Dr. Vicente Molina Nácher
Autor y revisión médica

Dr. Vicente Molina

Licenciado en Medicina
Especialista en Angiología y Cirugía Vascular

Editor y revisor de contenidos en Apuntes de Medicina.

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