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TEMA 21

Fisiopatología de la hipertensión arterial

Dificultad: Alta
Lectura: 20~22 min
Estudio: 1,2~1,5 horas
Autor y revisión médica: Dr. Vicente Molina

·

Actualizado: 24 de septiembre de 2026

Resumen

La hipertensión arterial (HTA) es la elevación persistente de la presión arterial por encima de 140/90 mmHg en consulta, o de 135/85 mmHg en medición ambulatoria.

Es el factor de riesgo cardiovascular modificable más prevalente a nivel mundial.

En el 90–95% de los casos la causa es desconocida (HTA esencial), con una fisiopatología multifactorial que combina disfunción endotelial, hiperactividad simpática, activación del SRAA y alteración de la natriuresis renal.

La HTA secundaria, aunque poco frecuente, debe descartarse sistemáticamente porque es potencialmente curable.

Las consecuencias orgánicas afectan al corazón, el riñón, el cerebro, la retina y la vasculatura periférica, y su gravedad determina el riesgo cardiovascular global del paciente.

La crisis hipertensiva se divide en urgencia (sin daño de órgano diana) y emergencia (con daño agudo de órgano diana), con implicaciones terapéuticas muy distintas.

Ideas clave

  1. La HTA esencial no tiene una causa única: es el resultado de la interacción entre predisposición genética, activación neurohormonal (SRAA y sistema simpático), disfunción endotelial y un defecto renal en la excreción de sodio que desplaza la curva presión-natriuresis.
  2. La rigidez arterial, y no solo las resistencias periféricas, es un determinante mayor de la HTA sistólica aislada del anciano: las arterias elásticas pierden compliance con la edad y la aterosclerosis, elevando la presión sistólica sin aumentar la diastólica.
  3. La hipertensión de bata blanca y la HTA enmascarada tienen implicaciones pronósticas diferentes: la primera puede sobreestimar el riesgo, la segunda lo infraestima y es más peligrosa porque pasa desapercibida en la consulta.
  4. El hiperaldosteronismo primario es la causa secundaria más frecuente y más infradiagnosticada: su prevalencia real entre los hipertensos es del 5–10%, no una rareza.
  5. La HTA produce daño orgánico por dos mecanismos independientes: la sobrecarga de presión mecánica sobre los tejidos y la disfunción endotelial que acelera la aterosclerosis.
  6. La distinción entre urgencia y emergencia hipertensiva no depende de la cifra de PA sino de la presencia o ausencia de daño agudo de órgano diana.

Errores frecuentes

Error: creer que la HTA de bata blanca no requiere seguimiento. Corrección: la HTA de bata blanca tiene un riesgo cardiovascular intermedio entre la normotensión y la HTA sostenida, y un porcentaje relevante de estos pacientes desarrolla HTA sostenida con el tiempo. Requiere MAPA periódico y control de factores de riesgo.
Error: tratar una urgencia hipertensiva con la misma urgencia que una emergencia. Corrección: en la urgencia hipertensiva no hay daño de órgano diana: la PA puede reducirse gradualmente en horas o días. El descenso brusco puede ser perjudicial, especialmente en pacientes con estenosis carotídea o coronaria.
Error: descartar la HTA secundaria solo en pacientes jóvenes. Corrección: la HTA secundaria debe buscarse en cualquier paciente con HTA resistente al tratamiento, HTA de inicio brusco, hipopotasemia espontánea o deterioro renal inexplicado, independientemente de la edad.
Error: considerar la microalbuminuria como un marcador exclusivamente renal. Corrección: la microalbuminuria es un marcador de daño endotelial sistémico: su presencia indica disfunción vascular generalizada y se asocia a mayor riesgo de eventos cardiovasculares más allá del daño renal.

Relación con otro tema

La fisiología de la presión arterial, sus determinantes y los mecanismos de regulación normal se desarrollan en Fisiología Médica. Este tema parte de ese conocimiento para estudiar qué ocurre cuando esos mecanismos fallan o se alteran de forma persistente. Ver Tema 8 · Circulación arterial y presión arterial

21.1. Concepto y clasificación de la hipertensión arterial

La hipertensión arterial (HTA) es la elevación persistente de la presión arterial sistólica ≥ 140 mmHg y/o diastólica ≥ 90 mmHg medida en consulta, confirmada en al menos dos visitas separadas. Con medición ambulatoria (MAPA) el umbral diagnóstico es ≥ 135/85 mmHg en vigilia o ≥ 130/80 mmHg en media de 24 horas.

La HTA es el factor de riesgo cardiovascular modificable más prevalente:

  • Afecta a aproximadamente el 30–45% de la población adulta en los países occidentales y su prevalencia aumenta con la edad hasta superar el 60% en mayores de 60 años.
  • A pesar de su alta prevalencia, el control de la PA en la población hipertensa sigue siendo deficiente en la mayoría de los países.
Definición

Hipertensión arterial (HTA): elevación persistente de la presión arterial sistólica ≥ 140 mmHg y/o diastólica ≥ 90 mmHg medida en consulta, confirmada en al menos dos visitas separadas. Con medición ambulatoria (MAPA) el umbral diagnóstico es ≥ 135/85 mmHg en vigilia o ≥ 130/80 mmHg en media de 24 horas.

21.1.1. Clasificación por cifras

Las guías ESC/ESH 2023 clasifican la presión arterial en adultos de la siguiente forma. La presión arterial óptima es menor de 120/80 mmHg. La presión normal se sitúa entre 120–129/80–84 mmHg, y la presión normal-alta entre 130–139/85–89 mmHg, ambas sin criterio de HTA pero con mayor riesgo cardiovascular que el óptimo. La HTA de grado 1 corresponde a 140–159/90–99 mmHg, la de grado 2 a 160–179/100–109 mmHg y la de grado 3 a valores ≥ 180/110 mmHg.

La HTA sistólica aislada se define como presión sistólica ≥ 140 mmHg con diastólica < 90 mmHg. Es la forma más frecuente en mayores de 65 años y tiene implicaciones fisiopatológicas propias relacionadas con la rigidez arterial.

Tabla 21.1. Clasificación de la presión arterial y grados de HTA (ESC/ESH 2023)
Categoría PA sistólica (mmHg) PA diastólica (mmHg)
Óptima < 120 y < 80
Normal 120–129 y/o 80–84
Normal-alta 130–139 y/o 85–89
HTA grado 1 140–159 y/o 90–99
HTA grado 2 160–179 y/o 100–109
HTA grado 3 ≥ 180 y/o ≥ 110
HTA sistólica aislada ≥ 140 y < 90

21.1.2. Métodos de medición y fenómenos relacionados

La medición en consulta es el método estándar pero tiene limitaciones.

La HTA de bata blanca es la elevación de la PA en consulta con valores normales en la medición ambulatoria. Afecta al 15–30% de los pacientes diagnosticados de HTA y tiene un riesgo cardiovascular intermedio.

La HTA enmascarada es el fenómeno inverso. El paciente tiene PA normal en consulta pero elevada en la medición ambulatoria. Es más peligrosa porque pasa desapercibida y se asocia a daño orgánico y eventos cardiovasculares comparables a los de la HTA sostenida.

Para examen

La monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) es el método de referencia para confirmar el diagnóstico de HTA, identificar la HTA de bata blanca y la HTA enmascarada, evaluar el patrón nocturno (dipper/non-dipper) y valorar la respuesta al tratamiento.

Los pacientes non-dipper, que no reducen su PA más del 10% durante el sueño, tienen mayor riesgo de daño orgánico.

21.1.3. Clasificación etiológica

La HTA se clasifica en esencial o primaria (90–95% de los casos), cuando no se identifica una causa subyacente, y HTA secundaria (5–10%), cuando existe una causa identificable y potencialmente tratable.

21.2. Fisiopatología de la hipertensión arterial esencial

La HTA esencial no tiene una causa única. Es el resultado de la interacción entre predisposición genética y factores ambientales que alteran de forma sostenida los mecanismos de regulación de la presión arterial. Sus tres pilares fisiopatológicos son la disfunción endotelial, la activación neurohormonal y el defecto renal en la excreción de sodio.

Figura 21.1. Fisiopatología de la HTA esencial: el triángulo patogénico
Fisiopatología de la HTA esencial: el triángulo patogénico Diagrama triangular con tres nodos (disfunción endotelial, activación simpática y SRAA, defecto renal en natriuresis) que se retroalimentan entre sí, con la HTA sostenida como resultado central. Disfunción endotelial ↓ NO · ↑ endotelina​remodelado vascular ↑ Simpático · SRAA Vasoconstricción · retención Na⁺ Defecto renal Curva presión-natriuresis desplazada HTA sostenida ↑ Resistencias periféricas · volemia Mecanismo patogénico principal Retroalimentación (HTA amplifica el daño) Interacción entre mecanismos

21.2.1. Disfunción endotelial e inflamación vascular

El endotelio vascular sano produce un equilibrio entre sustancias vasoconstrictoras (endotelina-1, angiotensina II local) y vasodilatadoras (óxido nítrico, prostaciclina).

En la HTA esencial la producción de óxido nítrico disminuye y la de endotelina-1 aumenta, lo que genera vasoconstricción sostenida y aumento de las resistencias periféricas.

La disfunción endotelial también aumenta la permeabilidad vascular y favorece la adhesión de monocitos y la proliferación de células musculares lisas en la pared arterial. El resultado es el engrosamiento de la íntima-media arterial, que reduce el diámetro luminal y aumenta las resistencias de forma estructural, independientemente del tono vascular.

La rigidez arterial es otro mecanismo fisiopatológico mayor, especialmente en la HTA sistólica aislada del anciano. Con la edad y la aterosclerosis, las arterias elásticas como la aorta pierden su capacidad de amortiguación (efecto Windkessel). Como consecuencia, la onda de presión sistólica se propaga sin atenuación, elevando la presión sistólica sin aumentar proporcionalmente la diastólica y ampliando la presión diferencial. Esta rigidez arterial es un predictor de riesgo cardiovascular independiente de las cifras absolutas de PA.

Idea clave

En la HTA crónica se produce un remodelado vascular. Las arterias de resistencia engrosan su pared y reducen su luz de forma permanente. Este remodelado mantiene la HTA incluso cuando los estímulos neurohormonales iniciales desaparecen, lo que explica por qué la HTA establecida es difícil de revertir y requiere tratamiento de por vida.

21.2.2. Activación neurohormonal: sistema simpático y SRAA

La hiperactividad del sistema nervioso simpático es uno de los mecanismos iniciales de la HTA esencial. Produce:

  • Vasoconstricción arteriolar.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca y del gasto cardíaco.
  • Estimula la liberación de renina.
  • La activación simpática crónica también produce hipertrofia de la pared vascular y del ventrículo izquierdo.

El eje renina-angiotensina-aldosterona (SRAA) amplifica y mantiene la elevación de la PA. La angiotensina II es el efector principal:

  • Produce vasoconstricción arteriolar directa.
  • Estimula la secreción de aldosterona (que retiene sodio y agua aumentando la volemia).
  • Activa el sistema simpático central y periférico.
  • Tiene efectos proinflamatorios y profibróticos directos sobre la pared vascular y el miocardio.
Figura 21.3. Cascada del sistema renina-angiotensina-aldosterona en la HTA
Cascada del SRAA en la HTA Diagrama vertical de la cascada renina-angiotensina-aldosterona: desde la hipoperfusión renal hasta la angiotensina II, con sus tres ramas efectoras (vasoconstricción, aldosterona y activación simpática central) y los puntos de acción farmacológica. Hipoperfusión renal ↓ PA · ↓ Na⁺ en mácula densa ↑ Renina Angiotensinógeno → Ang I ECA (pulmón) Angiotensina II Efector principal del SRAA Vasoconstricción arteriolar directa ↑ Resistencias periféricas ↑ Aldosterona suprarrenal ↑ Retención Na⁺/H₂O ↑ Volemia · ↑ precarga ↑ Tono simpático central y periférico ↑ FC · ↑ gasto cardíaco ↑ resistencias IECAs ARA-II Antialdosterónicos Inhibidores de renina
Nota

Los péptidos natriuréticos (ANP, BNP) actúan como contrarreguladores del SRAA: se liberan ante el aumento de la presión y el estiramiento de las cámaras cardíacas, produciendo natriuresis, vasodilatación e inhibición del SRAA. En la HTA crónica su eficacia compensadora es insuficiente para normalizar la PA.

21.2.3. El defecto renal en la natriuresis

El riñón es el regulador de la presión arterial a largo plazo a través de su control de la volemia. En condiciones normales, un aumento de la PA produce un aumento proporcional de la excreción de sodio y agua (natriuresis por presión), que reduce la volemia y normaliza la PA.

En la HTA esencial existe un defecto en la curva presión-natriuresis y el riñón necesita una presión arterial más elevada de lo normal para excretar la misma cantidad de sodio. Este defecto puede tener base genética (variantes en genes de transportadores de sodio), ser secundario a la activación del SRAA, o deberse a una reducción del número de nefronas funcionantes. El resultado es una retención de sodio relativa que mantiene la volemia elevada y perpetúa la HTA.

Los factores ambientales que amplifican este defecto son:

  • Ingesta elevada de sodio.
  • Obesidad (que activa el SRAA y el sistema simpático).
  • Sedentarismo.
  • Alcohol.
  • Estrés crónico.
Figura 21.2. Curva presión-natriuresis en la HTA esencial
Curva presión-natriuresis en HTA esencial Gráfica que muestra cómo la curva presión-natriuresis está desplazada a la derecha en la HTA esencial: el riñón hipertenso necesita una presión arterial mayor para excretar la misma cantidad de sodio que un riñón normal. Excreción de sodio (natriuresis) Presión arterial media (mmHg) 70 90 110 130 150 Ingesta Na⁺ ~93 mmHg ~125 mmHg Desplazamiento Normal HTA esencial

21.3. Hipertensión arterial secundaria

La HTA secundaria debe sospecharse ante:

  • HTA de inicio brusco.
  • Pacientes jóvenes.
  • HTA resistente a tres fármacos a dosis plenas.
  • Hipopotasemia espontánea.
  • Deterioro renal inexplicado.
  • Otros signos clínicos de una causa subyacente.
Para examen

Las causas secundarias de HTA más frecuentes son:

(1) enfermedad renal crónica (causa más prevalente).
(2) hiperaldosteronismo primario (5–10% de los hipertensos, muy infradiagnosticado).
(3) apnea obstructiva del sueño (frecuente en obesos).
(4) estenosis de la arteria renal (HTA vasculorrenal)
(5) feocromocitoma.

La identificación y el tratamiento de la causa puede curar o mejorar significativamente la HTA.

  • Causas renales.
    • La enfermedad renal crónica es la causa secundaria más frecuente. La pérdida de nefronas reduce la capacidad natriurética y activa el SRAA, elevando la PA.
    • La estenosis de la arteria renal produce HTA vasculorrenal por hipoperfusión del riñón isquémico, que interpreta erróneamente la situación como hipovolemia y activa el SRAA de forma inapropiada.
    • La glomerulonefritis aguda puede producir HTA por retención de sodio y agua.
  • Causas endocrinas.
    • El hiperaldosteronismo primario (síndrome de Conn) es la causa endocrina más frecuente e infradiagnosticada.
    • La hipersecreción autónoma de aldosterona por un adenoma o hiperplasia suprarrenal produce retención de sodio, supresión de renina e hipopotasemia.
    • El síndrome de Cushing eleva la PA por el efecto mineralocorticoide del exceso de cortisol.
    • El feocromocitoma produce HTA paroxística por secreción episódica de catecolaminas, a veces con crisis de sudoración, cefalea y palpitaciones.
  • Apnea obstructiva del sueño. Es una causa secundaria frecuente y corregible, especialmente en pacientes obesos. Los episodios repetidos de hipoxia nocturna activan el sistema simpático y el SRAA, produciendo HTA que es resistente al tratamiento mientras no se trata la apnea.
  • Causas vasculares. La coartación de aorta produce HTA en extremidades superiores con hipotensión en inferiores. El gradiente de presión entre los miembros superiores e inferiores es el dato exploratorio clave. El mecanismo es la hipoperfusión renal distal a la coartación con activación del SRAA.
  • Fármacos y tóxicos: algunas causas farmacológicas y tóxicas frecuentes de HTA secundaria son:
    • Los anticonceptivos orales con estrógenos.
    • Los antiinflamatorios no esteroideos.
    • Los corticoides.
    • Los descongestionantes nasales con simpaticomiméticos.
    • La eritropoyetina.
    • La ciclosporina.
    • El alcohol a dosis elevadas.
    • El regaliz (ácido glicirricínico).
Tabla 21.2. Causas de HTA secundaria: mecanismo y clave diagnóstica
Causa Mecanismo Clave diagnóstica
Enfermedad renal crónica ↓ Nefronas → retención Na⁺/H₂O + activación SRAA Causa más frecuente · creatinina ↑ · proteinuria
Hiperaldosteronismo primario Secreción autónoma de aldosterona → retención Na⁺ + ↓ K⁺ 5–10% de hipertensos · hipopotasemia espontánea · renina suprimida
Apnea obstructiva del sueño Hipoxia nocturna repetida → activación simpática + SRAA Obesidad · somnolencia diurna · HTA resistente · non-dipper en MAPA
Estenosis de arteria renal Hipoperfusión renal → activación SRAA inapropiada HTA de inicio brusco · soplo abdominal · ↓ función renal con IECAs
Feocromocitoma Secreción episódica de catecolaminas Crisis paroxísticas · tríada: cefalea, sudoración, palpitaciones · metanefrinas en orina
Síndrome de Cushing Exceso de cortisol → efecto mineralocorticoide Obesidad central · estrías · cara de luna llena · cortisol libre urinario ↑
Coartación de aorta Obstrucción mecánica + hipoperfusión renal → SRAA Gradiente PA MMSS/MMII · pulsos femorales débiles · jóvenes
Fármacos / tóxicos Variable según agente AINEs · anticonceptivos orales · corticoides · simpaticomiméticos · alcohol · regaliz

21.4. Consecuencias orgánicas de la hipertensión crónica

Se denominan órganos diana de la hipertensión arterial aquellos que reciben daño estructural o funcional como consecuencia directa de la presión elevada sostenida.

Definición

Órgano diana: órgano que recibe daño estructural o funcional como consecuencia directa de la hipertensión sostenida.

Los órganos diana son especialmente vulnerables porque disponen de una red vascular terminal densa con escasa capacidad de compensación ante el aumento crónico de presión: el corazón, el riñón, el cerebro, la retina y la aorta y grandes vasos.

La evaluación del daño en estos órganos determina el riesgo cardiovascular global del paciente y la urgencia del tratamiento.

La HTA daña los órganos diana por dos mecanismos que actúan simultáneamente:

  1. La sobrecarga de presión mecánica sobre la pared de los vasos y el tejido.
  2. La disfunción endotelial que acelera la aterosclerosis en los vasos de mediano y gran calibre.
Figura 21.4. Órganos diana de la hipertensión arterial
organos-diana-dano-vascular-corazon-rinon-cerebro-retina-aorta Etiquetas de órganos diana de la HTA Cerebro Ictus · encefalopatía Retina Retinopatía hipert. Corazón Hipertrofia · IC · FA Aorta Aneurisma · disección Riñón Microalbuminuria · IRC​Nefroangioesclerosis

21.4.1. Corazón

La sobrecarga de presión crónica sobre el ventrículo izquierdo produce hipertrofia ventricular concéntrica. Esta hipertrofia tiene consecuencias fisiopatológicas propias:

  • La distensibilidad ventricular disminuye, lo que eleva las presiones de llenado y produce disfunción diastólica, causa frecuente de IC con FE conservada en el hipertenso.
  • El aumento de la masa miocárdica supera la capacidad de crecimiento de los capilares coronarios, generando un déficit relativo de perfusión subendocárdica que predispone a la isquemia incluso sin enfermedad coronaria obstructiva.
  • La hipertrofia ventricular izquierda es también un factor de riesgo independiente de fibrilación auricular, arritmias ventriculares y muerte súbita.

A largo plazo, si la HTA no se controla, el ventrículo hipertrófico acaba dilatándose y la función sistólica se deteriora, produciendo IC con FE reducida.

Relación con otro tema

La insuficiencia cardíaca, tanto con FE conservada como reducida, y su fisiopatología se desarrollan en el Tema 16 · Insuficiencia cardíaca.

21.4.2. Riñón

El riñón es a la vez causa y consecuencia de la HTA.

La HTA crónica produce nefroangiosclerosis que consiste en el engrosamiento de la pared de las arteriolas aferentes. Esto reduce el flujo glomerular, que es sustituido progresivamente por fibrosis. La primera manifestación detectable es la microalbuminuria (30–300 mg/24 h), que refleja el aumento de la permeabilidad glomerular y es un marcador de daño endotelial sistémico. Si la HTA no se controla, la microalbuminuria progresa a proteinuria y la función renal se deteriora progresivamente hasta la enfermedad renal crónica terminal.

Idea clave

La microalbuminuria es un indicador de disfunción endotelial generalizada. Su presencia en un hipertenso aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares de forma independiente a las cifras de PA.

21.4.3. Cerebro

La HTA es el principal factor de riesgo modificable del ictus, tanto isquémico como hemorrágico.

  • El ictus isquémico se produce por aterosclerosis de los vasos cerebrales de mediano calibre o por embolismo desde el corazón (FA inducida por HTA) o desde la aorta.
  • El ictus hemorrágico hipertensivo se produce por la rotura de pequeñas arterias perforantes que han sufrido daño estructural crónico de su pared, fundamentalmente por lipohialinosis y necrosis fibrinoide secundarias a la presión elevada sostenida. Los microaneurismas de Charcot-Bouchard, descritos clásicamente como mecanismo causal, son un hallazgo histológico inconstante cuyo papel exacto sigue siendo objeto de debate.

La encefalopatía hipertensiva es una complicación aguda de la HTA grave. La autorregulación cerebral fracasa, el flujo sanguíneo cerebral aumenta de forma brusca y la presión hidrostática produce edema vasogénico con cefalea intensa, vómitos, alteración del nivel de consciencia y convulsiones. Es una emergencia neurológica.

La HTA crónica también produce deterioro cognitivo vascular por afectación de la sustancia blanca (leucoaraiosis), lagunas isquémicas (o infartos lacunares) en los ganglios basales y reducción del flujo cerebral crónico.

21.4.4. Retina y vasculatura periférica

El fondo de ojo permite visualizar directamente el estado de los vasos de pequeño calibre y es un método accesible para evaluar el daño orgánico de la HTA. La retinopatía hipertensiva se clasifica en cuatro grados: estrechamiento arteriolar (grado I), cruces arteriovenosos patológicos (grado II), exudados y hemorragias (grado III) y papiledema (grado IV, indicador de HTA maligna).

La HTA acelera la aterosclerosis en los vasos de mediano y gran calibre, contribuyendo a la enfermedad arterial periférica, el aneurisma de aorta abdominal y la disfunción eréctil vascular.

Relación con otro tema

La patología arterial periférica relacionada con la HTA y la aterosclerosis se desarrolla en los temas de patología vascular.
→ T22. Patología arterial periférica

21.5. Crisis hipertensiva

La crisis hipertensiva es la elevación aguda y grave de la presión arterial, habitualmente por encima de 180/120 mmHg. Su clasificación en urgencia o emergencia no depende de la cifra de PA sino de la presencia o ausencia de daño agudo de órgano diana.

Definición

Urgencia hipertensiva: elevación grave de la PA sin evidencia de daño agudo de órgano diana. El paciente puede estar asintomático o tener síntomas inespecíficos como cefalea o ansiedad. No requiere reducción inmediata de la PA.

Definición

Emergencia hipertensiva: elevación grave de la PA con daño agudo de órgano diana en curso: encefalopatía hipertensiva, ictus hemorrágico, síndrome coronario agudo, edema agudo de pulmón, disección aórtica o insuficiencia renal aguda. Requiere reducción controlada e inmediata de la PA en unidad de cuidados intensivos.

Error frecuente

En la urgencia hipertensiva el descenso brusco de la PA puede ser perjudicial. La autorregulación cerebral y coronaria se ha adaptado a presiones elevadas y una bajada rápida puede producir isquemia. El objetivo es reducir la PA gradualmente en horas o días, no en minutos.

La HTA maligna, término en desuso pero todavía empleado en la literatura clásica, corresponde a una forma de emergencia hipertensiva con necrosis fibrinoide arteriolar, papiledema y deterioro renal rápidamente progresivo. Su mecanismo fisiopatológico es un círculo vicioso en el que la lesión arteriolar activa el SRAA. Esto eleva aún más la PA y agrava la lesión.

Tabla 21.3. Urgencia vs. emergencia hipertensiva
Urgencia hipertensiva Emergencia hipertensiva
Cifra de PA Habitualmente ≥ 180/120 mmHg Habitualmente ≥ 180/120 mmHg
Daño de órgano diana Ausente Presente y agudo
Síntomas Ninguno o cefalea / ansiedad inespecífica Neurológicos · dolor torácico · disnea · oliguria
Ejemplos clínicos HTA asintomática severa Encefalopatía · ictus hemorrágico · SCA · EAP · disección aórtica · IRA
Objetivo de reducción Gradual: horas o días Inmediato pero controlado: 20–25% en 1–2 h
Vía de tratamiento Oral Intravenosa · UCI

21.6. Hipotensión arterial

La hipotensión arterial se define como cifras estables de presión sistólica inferiores a 90 mmHg. La forma más relevante clínicamente es la hipotensión ortostática.

Definición

Hipotensión ortostática: caída de la presión sistólica ≥ 20 mmHg o de la diastólica ≥ 10 mmHg en los primeros 3 minutos tras el paso del decúbito a la bipedestación. Se produce por un fallo en los mecanismos de regulación rápida de la PA que normalmente compensan el descenso del retorno venoso al incorporarse.

Sus causas más frecuentes son:

  • Hipovolemia (deshidratación, hemorragia).
  • Neuropatía autonómica (diabetes, enfermedad de Parkinson, amiloidosis).
  • Fármacos vasodilatadores o diuréticos.
  • Insuficiencia suprarrenal.

Las manifestaciones son mareo, visión borrosa, síncope y caídas, especialmente en ancianos.

Relación con otro tema

El síncope de origen cardiovascular y sus mecanismos, incluyendo el síncope vasovagal y el síncope por hipotensión ortostática, se desarrollan en el Tema 6 · Síncope y shock

Dr. Vicente Molina Nácher
Autor y revisión médica

Dr. Vicente Molina

Licenciado en Medicina
Especialista en Angiología y Cirugía Vascular

Editor y revisor de contenidos en Apuntes de Medicina.

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