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TEMA 28

Fisiología de la sensibilidad: generalidades. El receptor sensorial

Dificultad: Intermedia
Lectura: 14~17 min
Estudio: 1~1,3 horas
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Autor y revisión médica: Dr. Vicente Molina

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Actualizado: 14 de mayo de 2026

Resumen

Todo lo que el sistema nervioso sabe del mundo exterior e interior llega a través de los receptores sensoriales.

Un receptor sensorial transforma una forma de energía (mecánica, química, lumínica, térmica) en un potencial de receptor, y si este supera el umbral, desencadena potenciales de acción que ascienden por la vía sensitiva hasta la corteza cerebral.

La información codificada en esa vía incluye la modalidad del estímulo (qué es), su intensidad (cuánto), su duración y su localización. Cada receptor tiene un umbral, un campo receptor y una capacidad de adaptación que determinan su sensibilidad funcional.

Ideas clave

  1. Un receptor sensorial es un transductor de energía: convierte el estímulo en un potencial de receptor y, si supera el umbral, en potenciales de acción.
  2. El potencial de receptor es graduado (su amplitud depende de la intensidad del estímulo); el potencial de acción es todo-o-nada.
  3. La modalidad sensorial viene determinada por el tipo de receptor activado, no por la naturaleza del estímulo que llega al cerebro.
  4. La intensidad de un estímulo se codifica mediante la frecuencia de disparo y el número de receptores reclutados.
  5. La vía sensitiva general consta de cuatro neuronas en serie: ganglio raquídeo → núcleo de relevo → tálamo → corteza cerebral.
  6. Los receptores fásicos señalan cambios; los receptores tónicos señalan estados mantenidos.
  7. Cuanto mayor es la densidad de receptores en una zona, menor es el umbral y mayor la discriminación espacial.

Errores frecuentes

  1. Confundir potencial de receptor con potencial de acción. El primero es graduado y local; el segundo es todo-o-nada y se propaga.
  2. Creer que el cerebro «percibe» directamente el estímulo original. El cerebro solo recibe potenciales de acción: es la vía activada quien determina qué se percibe.
  3. Usar «receptor» para referirse a los receptores de membrana moleculares. En fisiología sensorial, receptor es la estructura que detecta el estímulo del entorno, no una proteína de membrana.
  4. Pensar que los nociceptores son «más sensibles» porque causan dolor intenso. En realidad son los receptores con umbral más alto y menor especificidad.
  5. Confundir adaptación sensorial con habituación. La adaptación es un fenómeno del receptor (cambio en su umbral o en su tasa de disparo); la habituación es un proceso del sistema nervioso central.

28.1. Qué es un receptor sensorial

El sistema nervioso no tiene acceso directo al mundo. Todo lo que percibimos, desde el tacto de una superficie hasta la presión arterial en las arterias, llega a través de una misma puerta: los receptores sensoriales.

Un receptor sensorial es una estructura especializada en detectar una forma concreta de energía o de cambio en el entorno, y en convertirla en una señal eléctrica que el sistema nervioso puede procesar. Ese proceso de conversión se llama transducción sensorial.

Definición

Transducción sensorial: transformación de la energía de un estímulo en una variación del potencial de membrana (potencial de receptor). Si esa variación supera el umbral, se desencadenan potenciales de acción que viajan hacia el sistema nervioso central.

Los receptores sensoriales pueden ser tan simples como una terminación nerviosa libre (una única neurona con su extremo libre en el tejido) o tan complejos como las células ciliadas del órgano de Corti. En todos los casos, la función es la misma: leer el estímulo y traducirlo.

28.2. Clasificación de los receptores sensoriales

Existen varias formas de clasificar los receptores sensoriales, y todas se usan en la literatura. La más útil desde el punto de vista fisiológico es la que atiende a la naturaleza del estímulo que detectan.

28.2.1. Clasificación por la naturaleza del estímulo

  • Mecanorreceptores: detectan energía mecánica (presión, vibración, estiramiento, sonido).
  • Quimiorreceptores: detectan sustancias químicas (gusto, olfato, presión de O₂, pH sanguíneo).
  • Termorreceptores: detectan cambios de temperatura (frío y calor tienen receptores distintos).
  • Fotorreceptores: detectan energía lumínica. Son los receptores más especializados del organismo.
  • Nociceptores: detectan estímulos potencialmente dañinos, de naturaleza mecánica, química o térmica intensa.

28.2.2. Clasificación por el origen de la información

  • Exteroceptores: reciben información del exterior del organismo (piel, ojos, oídos).
  • Interoceptores: reciben información del interior del organismo (vísceras, vasos sanguíneos, sistema endocrino).
  • Propioceptores: informan sobre la posición y el movimiento del propio cuerpo (músculos, tendones, articulaciones).
Nota

Los teleceptores son exteroceptores que captan información a distancia: vista, olfato y oído. La distinción es clásica en los textos de fisiología, aunque no siempre se separan explícitamente del grupo de exteroceptores.

Tipo Estímulo adecuado Ejemplos Localización característica
Mecanorreceptor Energía mecánica: presión, vibración, estiramiento, sonido Corpúsculo de Meissner, corpúsculo de Pacini, células ciliadas del oído Piel, músculo, tendón, oído interno
Quimiorreceptor Estímulos químicos: moléculas odorantes, sustancias sapidas, O₂, CO₂, pH Células olfatorias, papilas gustativas, cuerpo carotídeo Mucosa nasal, lengua, carótida, aorta
Termorreceptor Variaciones de temperatura (frío: 10–35 °C; calor: 30–45 °C) Terminaciones de fibras Aδ (frío) y C (calor) Piel, mucosas, hipotálamo
Fotorreceptor Energía lumínica (fotones) Conos (visión en color), bastones (visión escotópica) Retina
Nociceptor Estímulos potencialmente dañinos: mecánicos intensos, químicos, térmicos extremos Terminaciones nerviosas libres (fibras Aδ y C) Piel, vísceras, periostio, córnea

28.3. El potencial de receptor y la transducción

Cuando un estímulo actúa sobre un receptor, desencadena una variación del potencial de membrana en la zona receptora. Esa variación se llama potencial de receptor (o potencial de generador).

El mecanismo varía según el tipo de receptor. En un mecanorreceptor de presión, la deformación mecánica de la membrana abre canales iónicos mecanosenibles, lo que provoca una entrada de sodio y la consiguiente despolarización local. En un fotorreceptor, un fotón activa una cascada de señalización intracelular (a través de la rodopsina y proteínas G) que finalmente modifica la conductancia de la membrana.

Lo esencial es que el potencial de receptor es una señal graduada: cuanto mayor es la intensidad del estímulo, mayor es la amplitud de la despolarización.

Idea clave

El potencial de receptor es graduado. El potencial de acción es todo-o-nada. El umbral es la frontera entre los dos: solo cuando el potencial de receptor supera el umbral crítico se desencadena el primer potencial de acción.

Si el estímulo es subumbral, la despolarización local se disipa sin generar potencial de acción y el estímulo no se percibe. Si supera el umbral, se inicia la propagación hacia el sistema nervioso central.

Relación con otro tema

Conexión con T10 — El potencial de acción: el mecanismo de generación y propagación del potencial de acción, la ley del todo-o-nada y los períodos refractarios se desarrollan en el Tema 10 - El Potencial de acción

28.4. Receptores primarios y secundarios

Hay dos grandes diseños arquitectónicos para un receptor sensorial.

  1. En los receptores primarios, la misma célula que detecta el estímulo es una neurona: su terminación periférica actúa como zona receptora y su axón conduce los potenciales de acción hasta el sistema nervioso central. Los mecanorreceptores cutáneos y los nociceptores son receptores primarios.
  2. En los receptores secundarios, la detección la realiza una célula especializada que no es una neurona. Esa célula hace sinapsis con una neurona aferente, que es la que genera el potencial de acción y lo transmite. Las células ciliadas del órgano de Corti y los fotorreceptores de la retina son receptores secundarios.
Relevancia clínica

Relevancia clínica: la distinción entre receptores primarios y secundarios tiene implicaciones en la fisiopatología de los sentidos especiales. Las lesiones que afectan a la célula sensorial secundaria (p. ej., pérdida de células ciliadas por ruido o ototóxicos) producen hipoacusia neurosensorial sin que la neurona aferente esté dañada.

La transducción en receptores secundarios puede ocurrir por dos vías. En algunos, el estímulo activa directamente la célula sensorial (transducción directa), como en las células ciliadas del oído, donde la deflexión de los estereocilios abre canales mecano-sensibles. En otros, la transducción es indirecta y requiere segundos mensajeros: los fotorreceptores de la retina son el ejemplo más estudiado, donde la escasa energía de un fotón se amplifica mediante la cascada de la rodopsina.

Ilustración médica comparativa entre receptor primario y receptor secundario, mostrando una terminación nerviosa libre en la piel y una célula ciliada sensorial que hace sinapsis con una neurona aferente de primer orden.

28.5. Codificación de la información sensorial

Llegar al sistema nervioso central no es suficiente: el cerebro necesita saber qué estímulo se ha detectado, dónde, con qué intensidad y durante cuánto tiempo. Esa información se codifica en los potenciales de acción antes de llegar a la corteza.

  • Modalidad: viene determinada por el tipo de receptor activado y la vía nerviosa que se activa, no por la naturaleza del estímulo en sí. Un estímulo mecánico sobre un fotorreceptor se interpreta como luz (el fenómeno de los «destellos» que se ven al golpe en el ojo ilustra esto). Es la ley de las energías específicas de los nervios.
  • Intensidad: se codifica de dos maneras. La primera es la frecuencia de disparo: a mayor intensidad del estímulo, mayor amplitud del potencial de receptor, más frecuencia de potenciales de acción en la neurona sensorial. La segunda es el reclutamiento espacial: los estímulos intensos activan más receptores que los débiles.
  • Localización: depende del campo receptor del receptor activado. El campo receptor es la región de la superficie corporal (o del tejido) cuya estimulación activa un receptor concreto. Cuanto menor es el campo receptor y mayor la densidad de receptores en una zona, mayor es la agudeza discriminativa de esa zona.
  • Duración: está ligada al fenómeno de la adaptación, que se desarrolla en la sección siguiente.
Idea clave

La densidad de receptores determina el umbral y la discriminación: a mayor densidad, menor umbral y mayor capacidad de localizar el estímulo con precisión. Por eso la yema de los dedos discrimina dos puntos separados 2 mm, y la espalda necesita varios centímetros.

28.6. La vía sensitiva general

Los potenciales de acción generados en el receptor ascienden hasta la corteza cerebral a través de una vía formada, en general, por cuatro neuronas en serie.

  • La neurona de primer orden tiene su soma en el ganglio raquídeo dorsal (para la sensibilidad somática) o en los ganglios de los pares craneales (para la sensibilidad de la cabeza). Su axón periférico llega hasta el receptor; su axón central entra en la médula espinal o el tronco encefálico.
  • La neurona de segundo orden tiene su soma en los núcleos de relevo de la médula o del tronco encefálico. Sus axones cruzan la línea media y ascienden hacia el tálamo. Esta decusación es la razón por la que las lesiones en un lado del sistema nervioso central producen déficits sensitivos en el lado contralateral del cuerpo.
  • La neurona de tercer orden reside en el tálamo, que actúa como estación de relevo y filtro de la información sensitiva antes de que alcance la corteza.
  • La neurona de cuarto orden tiene su soma en la corteza somatosensorial. La llegada de señales a la corteza es lo que genera la consciencia del estímulo: sin activación cortical, no hay percepción consciente.
Nota

En algunas vías no existe la neurona de cuarto orden en corteza, o la vía termina antes de alcanzarla. El sistema barorreceptor, que regula la presión arterial de forma refleja, es un ejemplo: opera fundamentalmente a nivel subcortical sin generar percepción consciente.

Ilustración médica de la vía somatosensorial ascendente desde un mecanorreceptor cutáneo hasta la corteza somatosensorial, mostrando ganglio de la raíz dorsal, decusación, tálamo y neuronas de primer, segundo, tercer y cuarto orden.

28.7. Propiedades funcionales de los receptores

Más allá de su clasificación, los receptores sensoriales tienen propiedades que determinan cómo responden ante un estímulo real.

  • Umbral: es la intensidad mínima que debe alcanzar un estímulo para generar una respuesta detectable. No todos los receptores tienen el mismo umbral: los fotorreceptores de la retina pueden detectar un único fotón en condiciones de oscuridad; los nociceptores solo se activan ante estímulos intensos.
  • Especificidad: un receptor está diseñado para responder de forma preferente a un tipo de estímulo (su estímulo adecuado), aunque estímulos de otra naturaleza y suficiente intensidad también puedan activarlo. Los fotorreceptores son los más específicos del organismo; los nociceptores son los menos específicos, ya que responden a estímulos mecánicos, químicos y térmicos intensos.
  • Adaptación: cuando un estímulo se mantiene constante en el tiempo, muchos receptores reducen progresivamente su tasa de disparo. Este fenómeno se llama adaptación sensorial y explica por qué dejamos de percibir el peso de la ropa o el olor de una habitación tras unos minutos de exposición.
Error frecuente

Adaptación sensorial no es lo mismo que habituación. La adaptación ocurre en el propio receptor (disminución de la respuesta periférica). La habituación es un proceso central de aprendizaje (el sistema nervioso central "aprende" a ignorar un estímulo repetido). Son mecanismos distintos en niveles distintos.

28.8. Receptores fásicos y receptores tónicos

La adaptación no es igual en todos los receptores. Según su velocidad de adaptación, se distinguen dos grandes categorías con funciones bien diferenciadas.

  • Los receptores fásicos (de adaptación rápida) se adaptan rápidamente: responden con una descarga intensa al inicio del estímulo, pero reducen o cesan su actividad si el estímulo se mantiene. Su función es señalar cambios: el inicio de un movimiento, la variación de una presión, el contacto nuevo con una superficie.
  • Los receptores tónicos (de adaptación lenta) mantienen su actividad mientras dura el estímulo. Su función es informar sobre estados mantenidos: la posición de una articulación, la presión arterial sostenida, el dolor crónico.
Idea clave

Fásicos = detectores de cambio. Tónicos = detectores de estado.

Esta diferencia tiene implicaciones directas en cómo el sistema nervioso gestiona la información: los fásicos alertan de novedades; los tónicos mantienen el fondo de información continua sobre el estado del cuerpo.

Un mismo órgano sensorial puede contener ambos tipos. En el oído, por ejemplo, las células ciliadas externas tienen un comportamiento más fásico (ajuste de ganancia); las internas son más tónicas (transmisión de la señal auditiva).

Del estímulo al potencial de acción: codificación en frecuencia t t Potencial de receptor (graduado) reposo umbral subumbral moderado intenso Vm (mV) ↓ si supera el umbral → se generan potenciales de acción Potenciales de acción (todo-o-nada) reposo Vm (mV) sin PA baja frecuencia alta frecuencia Amplitud constante (todo-o-nada) Amplitud variable (graduado)

Figura 28.1. La amplitud del potencial de receptor varía con la intensidad del estímulo (señal graduada). Si supera el umbral, se generan potenciales de acción de amplitud constante: la intensidad se codifica en frecuencia de disparo, no en amplitud.

Característica Receptor fásico Receptor tónico
Adaptación Rápida Lenta o nula
Respuesta al estímulo mantenido Cesa o se reduce notablemente Se mantiene durante todo el estímulo
Función principal Detectar cambios, movimiento, novedades Informar sobre estados continuos
Ejemplos Corpúsculo de Pacini (vibración), corpúsculo de Meissner (tacto superficial), receptores foliculares del pelo Receptores musculares de estiramiento (huso neuromuscular), barorreceptores, nociceptores C
Fibras asociadas típicas Aβ (mielinizadas, conducción rápida) C (amielínicas, conducción lenta) y Aδ
Dr. Vicente Molina Nácher
Autor y revisión médica

Dr. Vicente Molina

Licenciado en Medicina
Especialista en Angiología y Cirugía Vascular

Editor y revisor de contenidos en Apuntes de Medicina.

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