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TEMA 24

Desarrollo del aparato genital y polo caudal del embrión

Dificultad: Alta
Lectura: 18~22 min
Estudio: 1,5~2 horas
Autor y revisión médica: Dr. Vicente Molina

·

Actualizado: 7 de julio de 2026

Resumen

La gónada indiferenciada tiene doble potencial hasta la sexta semana.

El gen SRY (locus Yp11.3) activa SOX9, que dirige la diferenciación testicular; sin SRY, la ruta por defecto es ovárica. Las células de Sertoli del testículo fetal secretan hormona antimülleriana (AMH), que hacia la octava semana provoca la regresión del conducto de Müller; su fallo (mutación de AMH o su receptor) causa el síndrome de persistencia de conductos müllerianos.

El varón desarrolla sus vías excretoras desde el conducto de Wolf (epidídimo, deferente, vesícula seminal); la mujer, desde el conducto de Müller (trompas, útero, 1/3 superior de vagina).

Un fallo de fusión de los conductos de Müller afecta al 4-7% de las mujeres (útero bicorne o bidelfo).

El testículo desciende en dos fases (transabdominal, semanas 8-15; inguinoescrotal, semanas 25-35, dependiente de andrógenos); la criptorquidia afecta al 3-4% de los recién nacidos a término y hasta el 30% de los prematuros, y multiplica el riesgo de cáncer testicular.

Ideas clave

  1. La gónada indiferenciada mantiene dos poblaciones de cordones sexuales (medulares y corticales) hasta que el gen SRY, situado en Yp11.3, activa la expresión de SOX9 y desencadena la diferenciación testicular.
  2. En ausencia de SRY no ocurre «nada»: la ruta ovárica es la ruta por defecto del desarrollo gonadal humano, no una vía activa alternativa.
  3. La hormona antimülleriana (AMH), secretada por las células de Sertoli desde la octava semana, es la señal molecular responsable de la regresión del conducto de Müller en el varón.
  4. Una mutación en el gen de la AMH o en su receptor produce el síndrome de persistencia de conductos müllerianos: varones genética y fenotípicamente normales que conservan trompas, útero y porción superior de vagina.
  5. Cada sexo conserva restos vestigiales del conducto contrario: el varón, utrículo prostático e hidátide de Morgagni (restos müllerianos); la mujer, paraoóforo y cuerpos de Gartner (restos wolffianos).
  6. Las malformaciones uterinas por fallo de fusión mülleriana afectan a un 4-7% de las mujeres y se asocian a mayor tasa de aborto y parto pretérmino.
  7. El descenso testicular tiene dos fases con control hormonal distinto: la fase transabdominal (semanas 8-15) depende de INSL3 y del gubernáculo; la fase inguinoescrotal (semanas 25-35) depende de andrógenos.
  8. La criptorquidia no resuelta multiplica entre 2 y 8 veces el riesgo de cáncer testicular en la vida adulta, además de comprometer la fertilidad.

Errores frecuentes

  1. Error: pensar que la ruta ovárica requiere un gen activador equivalente a SRY. Corrección: es la vía por defecto del desarrollo gonadal, no una diferenciación activa dirigida por un gen específico.
  2. Error: atribuir la regresión del conducto de Müller directamente a la testosterona. Corrección: es la AMH, una glicoproteína distinta secretada por las células de Sertoli, no un andrógeno.
  3. Error: confundir agenesia mülleriana (síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser, ausencia completa de derivados müllerianos) con fallo de fusión (útero bicorne o bidelfo, presencia de ambos conductos sin fusionar). Corrección: son dos mecanismos y dos cuadros clínicos distintos.
  4. Error: pensar que la criptorquidia se diagnostica en cualquier momento antes del parto. Corrección: la valoración real de descenso completo se hace tras la semana 35, al finalizar la fase inguinoescrotal dependiente de andrógenos.
  5. Error: atribuir la criptorquidia a un fallo de diferenciación testicular. Corrección: el testículo se diferencia con normalidad; el fallo es exclusivamente de migración.

24.1. Diferenciación de la gónada indiferenciada

24.1.1. Cordones sexuales primarios y secundarios

Hasta la sexta semana de desarrollo, la gónada es una estructura bipotencial capaz de convertirse en testículo o en ovario según la señal molecular que reciba.

Del epitelio celómico surgen inicialmente unos cordones sexuales primarios que rodean a las células germinales primordiales, ya llegadas a la gónada tras su migración desde el epiblasto.

Los cordones primarios desaparecen y son sustituidos por cordones sexuales secundarios, organizados en dos poblaciones con topografía opuesta: una medular (central) y otra cortical (periférica).

24.1.2. La vía SRY-SOX9 y la ruta ovárica por defecto

El interruptor molecular de la determinación sexual

El gen SRY, localizado en el brazo corto del cromosoma Y (Yp11.3), codifica un factor de transcripción que activa la expresión de SOX9 en las células de la cresta gonadal. SOX9 dirige la diferenciación de esas células hacia células de Sertoli, que a su vez organizan los cordones medulares en los futuros túbulos seminíferos. En presencia de esta vía, los cordones medulares persisten y los corticales se atrofian: se forma un testículo.

En ausencia de SRY, la gónada sigue su ruta por defecto. Persisten los cordones corticales y se atrofian los medulares, con los folículos primarios manteniéndose en la periferia hasta la pubertad, momento en el que las hormonas iniciarán la ovulación y la menstruación.

Error frecuente: La ruta ovárica no es una diferenciación activa

Un error conceptual habitual es imaginar la determinación sexual como dos programas genéticos igualmente activos que compiten entre sí.

En realidad, la vía SRY-SOX9 es la única señal activa necesaria; sin ella, el desarrollo ovárico ocurre por defecto. Esto explica por qué mutaciones que inactivan SRY en un individuo XY producen fenotipo femenino (disgenesia gonadal XY, síndrome de Swyer), mientras que la translocación de SRY a un cromosoma X produce fenotipo masculino en un individuo XX.

Los cordones medulares del testículo, en su porción más próxima al hilio, dan lugar a la red de Haller (rete testis), la red de conductillos que conectará posteriormente con las vías excretoras derivadas del conducto de Wolf.

24.2. Aparato genital masculino

24.2.1. Derivados del conducto de Wolf

Las vías excretoras masculinas se forman a partir del conducto mesonéfrico o conducto de Wolf, presente desde el desarrollo del mesonefros (ver tema 23). Bajo la influencia de la testosterona secretada por las células de Leydig fetales, el conducto de Wolf se diferencia a cada lado en epidídimo, conducto deferente, vesícula seminal y conducto eyaculador, entre la octava y la decimotercera semana.

Ilustración de la diferenciación testicular con cordones testiculares, rete testis, conductillos eferentes, epidídimo, conducto deferente y vestigios embrionarios.
Ausencia congénita bilateral de deferentes

Cuando el conducto de Wolf se diferencia con normalidad en epidídimo y vesícula seminal pero falla específicamente en el segmento del conducto deferente, el resultado es la ausencia congénita bilateral de deferentes (ACBD), presente en más del 95% de los varones con fibrosis quística por mutación de CFTR.

No afecta a la producción de espermatozoides en el testículo, solo a su vía de salida: es causa de azoospermia obstructiva, no secretora, y es tratable mediante extracción testicular de espermatozoides para técnicas de reproducción asistida.

24.2.2. Regresión mülleriana

La hormona antimülleriana (AMH)

La AMH (también llamada sustancia inhibidora mülleriana (MIS)) es una glicoproteína secretada por las células de Sertoli desde la octava semana de desarrollo.

Su función es provocar la regresión del conducto de Müller en el varón, un proceso independiente de la acción de la testosterona sobre el conducto de Wolf.

Son dos hormonas distintas actuando sobre dos conductos distintos, en paralelo.

El conducto de Müller, pese a esta regresión, no desaparece de forma absoluta, sino que persiste de forma vestigial en dos estructuras:

  1. El utrículo prostático.
  2. Las hidátides de Morgagni.

Son restos sin función, pero ocasionalmente son origen de quistes paratesticulares.

Síndrome de persistencia de conductos müllerianos

Cuando existe una mutación en el gen de la AMH o en su receptor, la regresión mülleriana no se produce pese a una diferenciación testicular y una virilización externa completamente normales.

El resultado es un varón genética y fenotípicamente normal que, sin embargo, conserva trompas de Falopio, útero y porción superior de vagina, habitualmente descubiertos de forma incidental durante una cirugía por criptorquidia o hernia inguinal.

24.3. Aparato genital femenino

24.3.1. Formación del cuerpo de Müller

En ausencia de AMH, el conducto de Wolf se elimina por falta de estímulo androgénico y los conductos de Müller persisten como estructura principal. Ambos conductos, con forma de dedo de guante, crecen en sentido caudal, se aproximan en la línea media y se fusionan formando una única estructura, el cuerpo de Müller, origen de:

  • Las trompas de Falopio.
  • El útero.
  • El tercio superior de la vagina.

El conducto de Wolf, por su parte, no desaparece del todo en la mujer, puede persistir como:

  • El paraoóforo, junto a las trompas.
  • Los cuerpos de Gartner, junto al útero.

Son restos vestigiales equivalentes a los que el varón conserva del conducto de Müller.

Malformaciones de fusión mülleriana

Un fallo de fusión entre las dos mitades del cuerpo de Müller produce un espectro de malformaciones:

  • Útero bicorne: fusión parcial, dos cuernos con cuerpo y cérvix común.
  • Útero bidelfo: fusión ausente, duplicación completa de cuerpo, cérvix y en ocasiones vagina.
  • Útero septado: fusión completa pero reabsorción incompleta del tabique medial.

En conjunto, estas malformaciones afectan a un 4-7% de las mujeres y se asocian a mayor tasa de aborto espontáneo, parto pretérmino y presentaciones fetales anómalas.

Ilustración comparativa de anomalías müllerianas con útero didelfo, útero bicorne unicervical con cuerno rudimentario y útero bicorne.
Fallo de fusión frente a agenesia: no confundir

El fallo de fusión (bicorne, bidelfo, septado) implica que ambos conductos de Müller se formaron con normalidad pero no se unieron correctamente.

Es un mecanismo distinto de la agenesia mülleriana completa, como ocurre en el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (1 de cada 4.500 nacidas vivas), donde los conductos de Müller ni siquiera llegan a desarrollarse, con ausencia de útero y vagina superior en una mujer con ovarios y cariotipo XX normales.

24.3.2. Formación de la vagina y el himen

La vagina tiene un origen mixto:

  • Su tercio superior es mülleriano.
  • Sus dos tercios inferiores derivan del seno urogenital. 

Inicialmente es un cordón macizo de posición horizontal que progresivamente se verticaliza y se une al ectodermo externo, formando en ese punto de contacto el himen.

Ilustración del desarrollo del aparato genital femenino mediante la fusión de los conductos paramesonéfricos y la canalización de la lámina vaginal.
El himen no es un derivado vaginal puro

El himen es la zona de contacto entre la vagina (de origen mesodérmico-mülleriano y sinusal) y el ectodermo externo, no una estructura formada exclusivamente por uno de los dos tejidos. Su cierre completo, sin perforación (himen imperforado), retiene el flujo menstrual y se presenta clínicamente como amenorrea primaria con dolor pélvico cíclico.

24.4. Descenso gonadal

24.4.1. El gubernáculo genital en ambos sexos

Ambos sexos comparten una misma estructura directora de la migración gonadal, el gubernáculo genital (un cordón mesenquimal que conecta el polo caudal de la gónada con la región inguinal desde etapas tempranas del desarrollo, mucho antes de que exista diferenciación sexual completa). Su destino final diverge:

  • En la mujer, el gubernáculo se transforma en el ligamento útero-ovárico (fija el ovario al útero) y en el ligamento redondo del útero (lo une a los labios mayores).
  • En el varón, el mismo gubernáculo arrastra al testículo, formado inicialmente a nivel lumbar, hasta su posición definitiva en el escroto.
Diferenciación del gubernáculo genital

En la mujer, sin el estímulo de INSL3 (insulin-like factor 3) que sí actúa en el varón (→ apartado 24.4.2), el gubernáculo se transforma en el ligamento útero-ovárico, que fija el ovario al útero, y en el ligamento redondo del útero, que lo prolonga hasta los labios mayores.

En el varón, el mismo cordón, bajo la acción de INSL3, arrastra al testículo, formado inicialmente a nivel lumbar, hasta su posición definitiva en el escroto.

24.4.2. Descenso testicular en dos fases y criptorquidia

El testículo, durante su descenso, arrastra consigo capas de mesodermo que lo rodearán de forma permanente; entre ellas se forma la capa albugínea, la cápsula fibrosa que lo separa del epitelio externo. La bolsa escrotal, a diferencia de su contenido, procede del ectodermo.

Dos fases, dos controles hormonales distintos

El descenso testicular tiene una fase transabdominal (semanas 8-15), controlada principalmente por INSL3 (insulin-like factor 3) secretado por las células de Leydig, y una fase inguinoescrotal (semanas 25-35), dependiente de andrógenos. Esta segunda fase es la que atraviesa el canal inguinal hasta alcanzar el escroto definitivo.

Criptorquidia: frecuencia y riesgo a largo plazo

La valoración real del descenso completo se hace tras la semana 35, al finalizar la fase inguinoescrotal. La criptorquidia afecta al 3-4% de los recién nacidos a término, cifra que sube hasta el 30% en prematuros (coherente con que la fase inguinoescrotal ocurre precisamente en el tercer trimestre).

No es un fallo de diferenciación testicular, sino exclusivamente de migración. Su persistencia tras el primer año de vida multiplica entre 2 y 8 veces el riesgo de cáncer testicular en la vida adulta y compromete significativamente la fertilidad futura.

24.5. Polo caudal y genitales externos

24.5.1. Estructuras indiferenciadas comunes

En el polo caudal externo, el mesodermo constriñe el tubo digestivo mediante los espolones mesodérmicos, dando lugar a tres estructuras comunes a ambos sexos antes de su diferenciación:

  • Dos abultamientos laterales, los rodetes genitales.
  • Un abultamiento medio impar, el tubérculo genital, rodeado por los pliegues uretrales.
El mismo mecanismo molecular que en la extremidad

El crecimiento del tubérculo genital depende de una señal de SHH (sonic hedgehog) procedente del endodermo cloacal, un mecanismo de señalización análogo al desarrollo del eje anteroposterior de la extremidad (ver tema 25, apartado 25.3.2). No es la misma estructura ni el mismo eje, pero es el mismo principio de un centro señalizador puntual dirigiendo el crecimiento de una protrusión mesenquimal.

24.5.2. Diferenciación masculina y femenina

En el varón, los rodetes genitales forman las bolsas testiculares, el tubérculo genital da origen al pene, y los pliegues uretrales se fusionan formando el cuerpo del pene y cerrando la uretra peneana.

En la mujer, sin el estímulo androgénico que impulsa esa fusión, los rodetes genitales forman los labios mayores, el tubérculo genital forma el clítoris, y los pliegues uretrales permanecen sin fusionar, dando lugar a los labios menores.

Hipospadias: la malformación genital externa más frecuente

Cuando la fusión de los pliegues uretrales en el varón es incompleta, el meato uretral se abre en la cara ventral del pene en lugar de en su extremo distal. Esta malformación se denomina hipospadias.

Está presente en aproximadamente 1 de cada 200-300 nacidos varones, la malformación genital externa más frecuente en la especie humana.

Tabla 24.1 Derivados de los conductos de Wolf y Müller
Estructura embrionariaDerivado masculinoDerivado femenino (vestigio)Patología asociada
Conducto de Wolf Epidídimo, conducto deferente, vesícula seminal, conducto eyaculador Paraoóforo, cuerpos de Gartner Quistes de Gartner (femenino); ausencia congénita de deferentes en fibrosis quística (masculino)
Conducto de Müller Utrículo prostático, hidátide de Morgagni Trompas de Falopio, útero, 1/3 superior de vagina Síndrome de persistencia de conductos müllerianos (masculino); útero bicorne/bidelfo, síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (femenino)
Gubernáculo genital Guía el descenso testicular al escroto Ligamento útero-ovárico, ligamento redondo del útero Criptorquidia (masculino)
Tubérculo genital / pliegues uretrales Pene, cuerpo peneano por fusión de pliegues Clítoris, labios menores (pliegues sin fusionar) Hipospadias (masculino, 1/200-300)
Dr. Vicente Molina Nácher
Autor y revisión médica

Dr. Vicente Molina

Licenciado en Medicina
Especialista en Angiología y Cirugía Vascular

Editor y revisor de contenidos en Apuntes de Medicina.

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