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El cariotipo humano. Análisis citogenético

Dificultad: Intermedia
Lectura: 14~16 min
Estudio: 1~1,5 horas
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Autor y revisión médica: Dr. Vicente Molina

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Actualizado: 28 de mayo de 2026

Resumen

El cariotipo es la representación ordenada de los cromosomas de una célula en metafase.

Su análisis, iniciado con el hallazgo de los 46 cromosomas humanos en 1956, permite identificar anomalías cromosómicas responsables de síndromes, malformaciones y abortos.

La metodología se basa en el cultivo de linfocitos de sangre periférica, la detención en metafase con colchicina y el bandeado cromosómico para individualizar cada par.

Conocer los grupos A–G, las principales técnicas de bandeado y la nomenclatura estándar es imprescindible para interpretar informes citogenéticos en la práctica clínica.

Ideas clave

  1. El número de cromosomas de la especie humana (46) fue establecido en 1956 por Levan y Tjio, gracias a la técnica del choque hipotónico.
  2. El impulso definitivo de la citogenética clínica fue la demostración, en 1959, de que el síndrome de Down se asocia a una trisomía del cromosoma 21.
  3. La muestra de elección para el cariotipo es la sangre periférica: los linfocitos se reactivan con fitohemaglutinina y se detienen en metafase con colchicina.
  4. Los cromosomas se clasifican en 7 grupos (A–G) según tamaño, posición del centrómero y presencia de satélites; el cromosoma 21 es en realidad el más pequeño, pero se mantiene en esa posición por acuerdo histórico.
  5. Las bandas G (Giemsa tras tripsina) son el estándar para el cariotipo de rutina; identifican regiones ricas en A-T de replicación tardía.
  6. La técnica FISH permite localizar genes o regiones concretas con sondas fluorescentes, superando las limitaciones de resolución del bandeado convencional.
  7. La fórmula cromosómica normal se escribe como 46,XX (mujer) o 46,XY (hombre).

Errores frecuentes

  1. Error: Creer que la colchicina detiene la mitosis en anafase. Corrección: La colchicina actúa en metafase: destruye el huso acromático impidiendo la migración de cromátidas, lo que acumula células con cromosomas bien individualizados y condensados.
  2. Error: Confundir bandas G y bandas R. Corrección: Las bandas G tiñen regiones ricas en A-T (replicación tardía, oscuras); las bandas R son el negativo: tiñen regiones ricas en G-C (replicación temprana). El patrón es complementario.
  3. Error: Asumir que el cromosoma 21 es el más pequeño del cariotipo porque está en el grupo G. Corrección: El cromosoma 21 es en realidad el más pequeño, pero históricamente se numeró así al ser el primero asociado a un síndrome (Down); el cromosoma 22 es, morfológicamente, algo mayor.
  4. Error: Pensar que el cromosoma Y no contiene genes. Corrección: La zona distal de los brazos largos es heterocromatina constitutiva sin genes, pero el resto del cromosoma Y sí contiene genes funcionales (incluida la región pseudoautosómica y genes determinantes del sexo como SRY).

4.1 Introducción: la citogenética y su relevancia clínica

A mediados del siglo XX, la confluencia entre la biología celular, la genética y la citología dio lugar a una nueva disciplina: la citogenética. Su objeto de estudio son los cromosomas, su estructura, su número y las alteraciones que pueden sufrir, así como la relación entre esas alteraciones y la clínica de los pacientes.

La relevancia médica de la citogenética es inmediata: las anomalías cromosómicas explican una parte muy significativa de los abortos espontáneos del primer trimestre, algunas malformaciones fetales y síndromes reconocibles desde el nacimiento. Saber interpretar un cariotipo es, por tanto, una competencia clínica básica.

Para examen

Levan y Tjio establecieron en 1956 el número de cromosomas de la especie humana: 46. El impulso definitivo llegó en 1959, cuando Lejeune demostró que el síndrome de Down se asocia a una trisomía del cromosoma 21. Estas dos fechas son referencia habitual en preguntas de examen.

Hasta 1956 el número de cromosomas humanos era desconocido con certeza: recuentos previos arrojaban cifras tan dispares como 29, 48 o 80. El problema era técnico: en la placa metafásica los cromosomas aparecen superpuestos y son difíciles de contar individualmente. Levan y Tjio lo resolvieron combinando dos avances metodológicos: el cultivo de tejidos in vitro y la técnica del choque hipotónico, que hincha las células y separa físicamente los cromosomas. El mismo año, Ford y Hamerton confirmaron el número de 46 analizando espermatogonias en biopsias testiculares, y establecieron además la existencia de dos gonosomas distintos, X e Y.

El verdadero arranque de la citogenética clínica ocurrió tres años después. Lejeune demostró que los niños con síndrome de Down presentaban 47 cromosomas: un cromosoma 21 supernumerario. Era la primera vez que una anomalía numérica cromosómica se relacionaba directamente con una enfermedad humana, lo que abrió la puerta al estudio sistemático de las anomalías cromosómicas como causa de patología.

4.2 Obtención del cariotipo: metodología paso a paso

El cariotipo es la imagen que se obtiene cuando los cromosomas de una célula en metafase se ordenan por parejas de homólogos, de mayor a menor tamaño y siguiendo criterios internacionales establecidos. Para obtenerlo se necesitan células en división activa que puedan detenerse en metafase para analizar sus cromosomas.

La muestra de elección es la sangre periférica. Los linfocitos maduros no se dividen espontáneamente una vez diferenciados, pero en 1960 Moorhead descubrió que podían reactivarse in vitro. Este hallazgo fue decisivo: convertir el análisis citogenético en una técnica de rutina a partir de una muestra de fácil obtención.

Técnica

Protocolo del cariotipo a partir de sangre periférica:

  1. Extracción de sangre periférica en condiciones de esterilidad, con heparina para prevenir la coagulación.
  2. Cultivo en medio RPMI suplementado con suero bovino fetal y antibióticos, durante 72 horas.
  3. Adición de fitohemaglutinina: lectina que se une a la membrana de los linfocitos y los induce a desdiferenciarse en linfoblastos capaces de dividirse. En las primeras 24 horas los linfocitos se transforman en linfoblastos, que proliferan estimulados por interleuquina 2.
  4. A las 70–71 horas: adición de colchicina, que bloquea la polimerización de microtúbulos y destruye el huso mitótico. Las células quedan detenidas en metafase, con los cromosomas condensados e individualizados.
  5. Choque hipotónico con solución de KCl: las células se hinchan por ósmosis y los cromosomas se dispersan en el interior celular.
  6. Fijación con fijador de Carnoy (metanol/ácido acético): preserva la morfología cromosómica.
  7. Extensiones sobre portaobjetos, tinción y análisis.
Error frecuente

La colchicina detiene la mitosis en metafase, no en anafase. Actúa impidiendo la polimerización de la tubulina, de modo que el huso acromático no se forma y las cromátidas no pueden migrar. El resultado es la acumulación de células con cromosomas perfectamente condensados e individualizados, ideales para el análisis.

Además de sangre periférica, se pueden utilizar otras fuentes celulares según el contexto clínico: células del líquido amniótico o de vellosidades coriales en el diagnóstico prenatal, células de médula ósea en hematología, o células de biopsia testicular cuando interesa estudiar específicamente la meiosis.

Una vez obtenidas las metafases, los cromosomas se cuentan, se fotografían y se ordenan. Actualmente este proceso está automatizado mediante programas informáticos de análisis de imagen.

4.3 Clasificación de los cromosomas humanos: grupos A–G

El cariotipo humano en células somáticas contiene 46 cromosomas: 22 pares de autosomas y 1 par de gonosomas (XX en la mujer, XY en el hombre). Para ordenarlos se utilizan tres criterios:

  1. Tamaño.
  2. Posición del centrómero.
  3. Presencia de constricciones secundarias o satélites.

Con estos parámetros se establecen siete grupos, designados con las letras A a G.

Definición

Posición del centrómero: determina la morfología del cromosoma. Si el centrómero divide el cromosoma en dos brazos iguales se llama metacéntrico; si los divide de forma desigual pero no extrema, submetacéntrico; si está muy desplazado hacia uno de los extremos, acrocéntrico.

Acortamiento telomérico y senescencia replicativa Diagrama que muestra cómo los telómeros se acortan en cada división celular hasta alcanzar una longitud crítica que desencadena la senescencia. Cascada de caspasas en la apoptosis Diagrama de flujo que muestra la activación en cascada de caspasas desde las señales iniciadoras hasta los efectos ejecutores que desmantelan la célula. Idiograma del cariotipo humano Los 46 cromosomas humanos ordenados por parejas en grupos A–G, con representación esquemática del centrómero y las regiones cromosómicas. Los gonosomas X e Y se muestran al final. Cariotipo humano — 46 cromosomas A 1 2 3 Grupo A B 4 5 Grupo B C 6 7 8 9 10 11 12 X Grupo C D 13 14 15 Grupo D E 16 17 18 Grupo E F 19 20 Grupo F G 21 22 Y Grupo G Leyenda Autosoma Gonosoma (X, Y) Centrómero Satélite NOR (acrocéntricos) Heterocromatina Y Tipos según centrómero Metacéntrico (centro: 1, 3, 16, 19, 20) Submetacéntrico (resto de autosomas, X) Acrocéntrico (D y G: 13–15, 21, 22) Nomenclatura 46,XX Mujer normal 46,XY Hombre normal El cr. 21 es el más pequeño del cariotipo. Su numeración es histórica (síndrome de Down). Escala orientativa: 1 px ≈ 1 Mb 0 100 Mb
GrupoCromosomasCaracterísticas
A1, 2, 3Los más grandes del cariotipo. Cr. 1 y 3 metacéntricos; cr. 2 submetacéntrico.
B4, 5Grandes, muy submetacéntricos. Difíciles de diferenciar entre sí.
C6–12, XGrupo más numeroso y complejo. Submetacéntricos de tamaño mediano. El cromosoma X es submetacéntrico, de tamaño intermedio entre el 6 y el 7.
D13, 14, 15Acrocéntricos de tamaño mediano. Presentan constricciones secundarias con pequeños satélites donde se localizan los genes del ARN ribosómico (organizadores nucleolares, NOR).
E16, 17, 18Tamaño pequeño-mediano. Cr. 16 casi metacéntrico; cr. 17 submetacéntrico; cr. 18 muy submetacéntrico.
F19, 20Pequeños, metacéntricos. Se denominan "pequeñas cruces". Casi indistinguibles entre sí.
G21, 22, YLos más pequeños. Cr. 21 y 22 acrocéntricos con satélites NOR. Cr. Y submetacéntrico, de tamaño variable, con cromátidas muy paralelas y zona distal de heterocromatina constitutiva.
Nota

El cromosoma 21 es en realidad el más pequeño del cariotipo humano; el 22 es morfológicamente algo mayor. Sin embargo, el sistema de numeración actual lo mantiene en esa posición por razones históricas: fue el primero en asociarse a un síndrome clínico concreto (Down) y protagonizó el arranque de la citogenética clínica moderna. Cambiarlo ahora supondría alterar toda la nomenclatura acumulada durante décadas.

4.4 Técnicas de bandeado

Con el cariotipo convencional los cromosomas del mismo grupo son difíciles de distinguir entre sí. A partir de 1970 se desarrollaron las técnicas de bandeado: tratamientos físicos o químicos que generan patrones alternantes de bandas oscuras y claras característicos e individuales para cada cromosoma. Estas técnicas permiten identificar cada cromosoma con certeza, caracterizarlo por regiones y relacionar alteraciones concretas con enfermedades.

Existen dos categorías:

  1. Técnicas que bandean todo el cromosoma (Q, G, R).
  2. Técnicas que marcan regiones específicas (C, NOR, T).
Par de cromosomas humanos homólogos con patrón de bandas G mostrando brazo corto, brazo largo, centrómero, bandas oscuras ricas en A-T y bandas claras ricas en G-C, junto a un recuadro comparativo de bandas R.

4.4.1. Bandas de todo el cromosoma

Las bandas Q (quinacrina) fueron las primeras en desarrollarse. Se obtienen tiñendo con quinacrina y observando con microscopio de fluorescencia ultravioleta. El resultado es un patrón de bandas más o menos fluorescentes específico de cada cromosoma. Su ventaja es la rapidez; su inconveniente, que la fluorescencia se pierde en menos de un minuto.

Las bandas G (Giemsa) son el estándar actual para el cariotipo de rutina. Se obtienen tratando los cromosomas con tripsina (una solución proteolítica) y tiñendo posteriormente con Giemsa. Las regiones oscuras corresponden a zonas de replicación tardía, ricas en adenina y timina. El patrón resultante permite individualizar todos los cromosomas y reconocerlos inequívocamente.

Las bandas R son el negativo de las bandas G: lo que aparece oscuro en G aparece claro en R, y viceversa. Se obtienen tratando los cromosomas con solución salina caliente antes de Giemsa. Tiñen preferentemente las regiones de replicación temprana, ricas en guanina y citosina. Son muy utilizadas en Francia y resultan útiles cuando las regiones teloméricas necesitan mejor definición.

Error frecuente

Bandas G y bandas R son complementarias, no equivalentes. Las bandas G marcan heterocromatina tardía (AT-rich, oscura); las bandas R marcan eucromatina temprana (GC-rich, oscura). Confundirlas lleva a interpretar erróneamente la localización de una deleción o una translocación.

El cariotipo en metafase ofrece alrededor de 400 bandas en haploide. Si se trabaja con cromosomas prometafásicos, más elongados, se pueden resolver hasta 2.000 bandas, lo que aumenta la resolución para detectar alteraciones pequeñas.

4.4.2. Técnicas que marcan regiones específicas

Las bandas C tiñen selectivamente la heterocromatina constitutiva: los centrómeros, las regiones heterocromatínicas de los cromosomas 1, 9 y 16, los brazos cortos de los acrocéntricos y el brazo largo distal del cromosoma Y.

Las bandas NOR (nucleolar organizer regions) tiñen los satélites de los cromosomas acrocéntricos (13, 14, 15, 21 y 22), donde se localizan los genes del ARN ribosómico 18S y 28S.

Las bandas T marcan los telómeros y permiten detectar pérdidas teloméricas.

4.4.2. Hibridación in situ fluorescente (FISH)

La hibridación in situ fluorescente (FISH, del inglés Fluorescence In Situ Hybridization) supera las limitaciones de resolución del bandeado convencional. Utiliza sondas de ADN marcadas con fluorocromos que hibridan específicamente con regiones o genes concretos del cromosoma. Permite detectar microdeleciones, amplificaciones génicas y reordenamientos que no serían visibles con el bandeado clásico.

Relevancia clínica

La FISH tiene aplicación clínica directa en el diagnóstico de síndromes de microdeleción (síndrome de DiGeorge por deleción 22q11, síndrome de Williams por deleción 7q11), en el seguimiento de trasplantes de médula ósea y en la detección de translocaciones oncogénicas como la BCR-ABL de la leucemia mieloide crónica.

4.5 Nomenclatura del cariotipo

La nomenclatura citogenética está estandarizada a nivel internacional mediante el sistema ISCN (International System for Human Cytogenomic Nomenclature). La fórmula básica se construye indicando primero el número total de cromosomas, seguido de una coma y la constitución de los gonosomas.

Un cariotipo femenino normal se escribe 46,XX y un cariotipo masculino normal 46,XY.

Cualquier desviación de esta fórmula indica una anomalía: la adición de un cromosoma se señala con el signo más (+) y la pérdida con el signo menos (–), seguidos del número del cromosoma afectado. Así, 47,XY,+21 describe el cariotipo de un varón con trisomía 21 (síndrome de Down) y 45,X describe el cariotipo de la monosomía del cromosoma X (síndrome de Turner).

Relación con otro tema

Las anomalías numéricas y estructurales del cariotipo, así como su mecanismo de producción durante la meiosis, se estudian en los temas siguientes de esta asignatura. (→ Embriología T5: anomalías cromosómicas numéricas; → Embriología T6: anomalías cromosómicas estructurales.)

Dr. Vicente Molina Nácher
Autor y revisión médica

Dr. Vicente Molina

Licenciado en Medicina
Especialista en Angiología y Cirugía Vascular

Editor y revisor de contenidos en Apuntes de Medicina.

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Bibliografía recomendada

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